Estados Unidos advirtió que se agotó el agua en el depósito de combustible del reactor 4 de esa planta nuclear japonesa y aseguró que los niveles de radiación son extremadamente elevados, pero el gobierno japonés asegura que los niveles son estables. Hay tres reactores dañados. Europa comenzó a controlar los alimentos importados desde Japón
Los operadores de la planta de Fukushima, afectada por el sismo en Japón, afirmaron ayer que volverán a usar helicópteros militares para lanzar agua en los reactores más afectados, luego de abandonar el primer intento ante el aumento de los niveles de radiación.
Mientras las autoridades luchaban por contener la crisis nuclear con una variedad de opciones, expertos en salud dijeron que el pánico por las fugas de radiación en la planta Daiichi podría desplazar amenazas potencialmente más peligrosas para los sobrevivientes del terremoto y el tsunami del viernes, como el frío o el acceso a agua potable.
Yukiya Amano, el jefe del organismo supervisor nuclear de la ONU, en tanto, afirmó que si bien no es preciso decir que las cosas están fuera de control en Japón, la situación es muy grave, con daño esencial en tres reactores de la planta.
Una serie de advertencias y reportes sobre la crisis en Japón de especialistas y funcionarios en todo el mundo presionaron a los mercados estadounidenses, con los tres mayores índices de acciones retrocediendo con fuerza.
Los operadores estaban pegados a las pantallas, presionando el botón de venta cada vez que los funcionarios daban sombrías declaraciones sobre la situación en Japón.
El principal regulador nuclear de Estados Unidos señaló al Congreso que los niveles de radiación en la planta nuclear japonesa afectada podrían dar dosis letales de radiación a los trabajadores de emergencia.
Creemos que alrededor del sitio del reactor hay altos niveles de radiación, señaló Gregory Jaczko, director de la Comisión Reguladora Nuclear.
Será difícil para los trabajadores de emergencia acercarse a los reactores. Las dosis que podrían experimentar serían potencialmente dosis letales en un período muy corto de tiempo, agregó.
El gobierno japonés dijo que los niveles de radiación a las puertas de la planta eran estables pero, en una señal de estar sobrepasado, pidió a compañías privadas que ayudaran a distribuir suministros a decenas de miles de personas evacuadas de las zonas circundantes al complejo.
Máquinas excavadoras intentaban despejar el camino hacia el reactor, ubicado a 240 kilómetros de Tokio, para que los camiones de bomberos pudieran acceder e intentaran enfriar la instalación usando mangueras.
La gente no estaría en peligro inmediato si saliera con estos niveles. Quiero que la gente entienda esto, dijo el jefe de gabinete Yukio Edano en una rueda de prensa televisada, refiriéndose a los que viven fuera de una zona de exclusión de 30 kilómetros.
Los altos niveles de radiación impidieron que un helicóptero volara hasta la zona para lanzar agua sobre el reactor número 3 cuya cubierta fue dañada por una explosión y de donde se vio salir vapor a primera hora para intentar enfriar sus barras de combustible. Los ejecutivos de Tokyo Electric Power Co. dijeron poco después de la medianoche que pedirían al Ejército que haga un segundo intento hoy.
El operador de la planta describió el reactor número 3 el único en Daiichi que utiliza plutonio en su mezcla de combustibles como la prioridad. El plutonio, una vez absorbido en el flujo sanguíneo, puede persistir durante años en la médula ósea o el hígado y causar cáncer.
La situación en el reactor número 4, donde se declaró el fuego, no era buena, añadió el operador de la planta, mientras se echaba agua a los reactores número 5 y 6, lo que indicaba que toda la instalación de seis reactores estaba ahora en peligro de recalentamiento.
En un insual mensaje al pueblo, el emperador japonés Akihito se declaró profundamente preocupado por la crisis nuclear del país, que definió como de escala sin precedentes (ver aparte).
Crece el número de víctimas
Al margen de la crisis nuclear, las autoridades de Japón aumentaron a 4.134 los muertos y 8.606 los desaparecidos por el terremoto y posterior tsunami del día 11 en el noreste de país, según indicó ayer el último recuento de la Policía, por lo que las víctimas se acercan a 13.000. Sin embargo, miles de personas siguen sin ser localizadas.
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