Del total 51.8% son mujeres y al 48.2% varones. En el primer caso el cáncer de mama, colon y cuello de útero son los más frecuentes y el de próstata, pulmón, y colon en hombres.
El especialista informó que la prevalencia va creciendo a medida que aumenta la edad, siendo de los 60 a los 69 años los más afectados.
En tanto en niños de 0 a 14 años el cáncer más frecuente es la leucemia, seguido por tumores del sistema nervioso central, linfoma y tumores óseos.
Estos datos surgen de un subregistro, ya que el Registro Provincial de Tumores actualiza los datos cada cinco años. En la actualidad se cuenta con los índices del período 2004 – 2009. Este arrojó que tal como sucede a nivel internacional, el cáncer afecta fundamentalmente a adultos de edad avanzada. En nuestra provincia, solo el 1,1% de todos los casos se presentan en menores de 15 años. En tanto, el 45,4 % se manifiestan en mayores de 65 años.
Mujeres y hombres se ven afectados casi por igual: un 48,2 por ciento de los nuevos tumores diagnosticados correspondieron al sexo masculino, y 51,8 por ciento al sexo femenino. Aunque se registraron más muertes en hombres (61,4 por ciento) que en mujeres (38,6 por ciento).
En relación al comportamiento de esta enfermedad en términos comparativos, Alonso aseguró que se necesitan dos períodos de al menos cinco años para cotejar datos.
La tasa de incidencia global de cáncer para el período 2004-2009 es de 236 casos por cada 100.000 hombres y 204,8 casos por cada 100.000 mujeres; incluyendo los casos de cáncer de piel no melanomas (la variedad más agresiva).
Esta proporción se encuentra por encima de la media mundial, donde se advierte una incidencia en hombres de 202,8 casos y 164,4 en mujeres, según el informe quinquenal de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (Iarc) publicado en 2008.
El Registro Provincial de Tumores es el ente que concentra la información de todos los nuevos casos de cáncer diagnosticados en las personas residentes en Córdoba, desde el 1 de julio del año 2003. Los mismos se recolectan en forma exhaustiva en centros de salud, obras sociales, bancos de drogas y oficinas de estadísticas estatales, entre otras.
Los datos recabados son analizados mediante un software provisto por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (Iarc), que permite evitar la duplicación de los datos y preservar su confidencialidad.
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