La pelea subterránea en Cambiemos que complica todos los expedientes

La pelea subterránea en Cambiemos que complica todos los expedientes

Por Mariano Suárez

“No sé qué van a hacer los de arriba”, lanzó un hombre de confianza del intendente Carlos Arroyo. La referencia era al Concejo Deliberante, físicamente dos pisos por encima del despacho principal del municipio. La referencia era, también, vinculada al tratamiento del expediente que contiene el aumento del boleto de colectivo, pero no fue una frase aislada: el distanciamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo es permanente.

El intendente afronta varios problemas por no poder ordenar el Concejo Deliberante, algo inusual si se tiene en cuenta que Cambiemos suma 13 concejales en Mar del Plata. Y para el arroyismo esos problemas tienen responsable: la Unión Cívica Radical. Desde el radicalismo, en cambio, afirman que la falta de conducción política en la Agrupación Atlánticahace prácticamente inviable cualquier acuerdo legislativo. Esa pelea subterránea puede taerle varios dolores de cabeza a Arroyo.

Este jueves se tratará en la sesión plenaria el convenio que firmó el municipio con la Ceamse, la empresa pública que desde hace un tiempo se hizo cargo del tratamiento de la basura en Mar del Plata. La sesión llega contrarreloj: el viernes vence el plazo que tiene el municipio para que los legisladores den su aval o el convenio no será válido.

“Estamos en una situación difícil, porque creemos que técnicamente Ceamse es la mejor opción. Pero todavía hay muchas cuestiones que están en un gris y el oficialismo no ayuda demasiado”, confió un concejal opositor.

Es casi un hecho que mañana el convenio será aprobado, pero no será por una hábil labor legislativa del oficialismo. Desde que comenzó el tratamiento del expediente, Unidad Ciudadana le reclama al arroyismo que incorpore al expediente el convenio tres, en el que figuran las obras que financiará el gobierno provincial para el saneamiento del predio de disposición final de residuos. Así, fueron condicionando su apoyo a durante las comisiones a la espera de que se conozcan esos detalles.

El martes por la tarde fue la última oportunidad y el convenio nunca apareció. Ahora, desde el bloque analizan la posibilidad de no apoyar el proyecto.

Los cuestionamientos no son solo de la oposición. Desde el radicalismo también hicieron públicas sus dudas acerca del origen de los fondos para pagar el contrato. Si bien hay un compromiso del gobierno provincial de asumir una parte de ese gasto, lógicamente no hay nada firmado; con una relación tan inestable entre el municipio y la provincia es esperable que haya dudas. Especialmente, porque el Contador Municipal firmó un informe negativo respecto a la garantía de la plata.

El otro punto espinoso es la cuestión social. Ceamse prometió garantizar una mejora en las condiciones de los recicladores informales que hoy revuelven la basura sin ningún tipo de control para garantizarse el sustento diario. Un galpón, baños, ropa y otras cuestiones básicas figuran en el plan de la empresa. Sin embargo, desde la oposición también esperan que el municipio tenga un rol activo en esta cuestión. “Si eso se cumple, estamos para acompañar”, anticiparon desde 1 País. Pero lo concreto es que a menos de 24 horas de la votación, eso tampoco está confirmado.

En los últimos temas candentes se repite una situación que parece haberse convertido en regla dentro de Cambiemos: se llega a la sesión plenaria con final incierto.

Así pasó con el aumento de boleto de colectivo. La concejal de la Coalición Cívica Angélica González decidió no apoyar el expediente para llevar la tarifa a $11,56 y desató una nueva crisis legislativa en el oficialismo. Quedó tapada porque rápidamente comenzó a tratarse un nuevo pedido por una cifra mayor: 14,77 pidieron los empresarios y 13,55fijó el Ejecutivo en su estudio de costos.

Sin embargo, en las últimas horas, el oficialismo volvió a tropezar con la realidad y no pudo lograr que el expediente fuera aprobado en Transporte. Y, como nunca, quedó expuesta la pelea sorda entre el radicalismo y el arroyismo.

El lunes, la concejal radical Cristina Coria se anticipó a un planteo de la oposición y dijo que si la idea era que el expediente quedara en comisión su bloque acompañaría el planteo. Se paró y fue a participar del homenaje a Alejandro Lerner que estaba previsto realizarse en el recinto.

Sin su voto, el oficialismo no podía aprobar el expediente por lo que Mauricio Loria decidió proponer un cuarto intermedio hasta el día siguiente.  Pero el martes tampoco hubo cambios: con la demora en la comisión de Hacienda, Coria y su compañera de bancada Natalia Vezziasumieron que la comisión de Transporte estaba caída y se fueron de su despacho. Esta vez, la Agrupación Atlántica, ni siquiera pudo garantizar el quórum. Para ese entonces, la idea de aprobar el convenio de Ceamse y el aumento de boleto en la sesión de este jueves estaba sepultada por completo.

“Los radicales no quieren acompañar. Están jugando su interna y nos quieren complicar a nosotros”, deslizaron desde el arroyismo.

Sin embargo, la versión de la UCR dista bastante. “El problema acá son ellos: no pueden garantizar los votos y no negocian”, explicaron. Aseguran que tanto Angélica González como un edil del radicalismo no alineado con Vilma Baragiola no están dispuestos a votar el expediente tal cual está. Y sin Cambiemos ordenado, los ediles de la oposición que estaban dispuestos a acompañar se bajaron del barco.

¿Cuál es la salida? En los pasillos del Concejo Deliberante se analiza una posibilidad de replicar la medida que tomó el gobierno nacional en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano (un aument de tres pesos: un peso en agosto, otro en septiembre y el último en octubre) y otorgar un aumento escalonado.

“Sería una manera de darle a todos los concejales de Cambiemos argumentos para acompañar el proyecto. Y algunos opositores podríamos acompañarlo”, razonó un edil de la oposición. Sin embargo, aclaró que esa idea que repiten varios el arroyismo no la propuso ante los ediles y tampoco con los empresarios. “Mirá si la aprobamos y después los empresarios la rechazan. Esto demanda trabajo, política”, añadió la fuente consultada.

Y es allí donde los dardos apuntan hacia la misma figura: Guillermo Arroyo. El hijo del intendente es por nombre y por ser el jefe de la bancada de la Agrupación Atlántica el que debe convencer a los propios y negociar con los ajenos. “No hizo ninguna de las dos cosas. Esta semana estuvo más preocupado por sacarle la eximición de tasas a Baldini que de este tema”, graficó un concejal. Y remató: “Puede pasar cualquier cosa”.

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