OSDE, al filo del fraude

OSDE, al filo del fraude

La ruptura del convenio entre la obra social OSDE (Organización de Servicios Directos Empresarios) y las entidades gremiales médicas locales tuvo el resultado previsto, anticipado en este mismo espacio editorial en julio: la restricción de la cartilla de prestadores a niveles tan exiguos que colocan a la institución, por cuya cobertura los afiliados abonan precios altísimos, en la cornisa del fraude.

“Elegí con libertad lo mejor para tu salud”, pregona OSDE en su página web. La libertad tan ponderada resulta ser muy corta.

Conforme a la última cartilla, los clientes sólo pueden atenderse con seis (6) médicos clínicos en Catamarca. Ridículo para una obra social que se jacta de  tener “un programa de planes abiertos que brinda acceso directo al mejor servicio de salud con sólo presentar la credencial y el DNI. Vos decidís dónde y con quién atenderte, en el momento que lo necesites”.

Los afiliados abonan, promedio, por una familia tipo, más de $11.000 precisamente por el “acceso directo al mejor servicio de salud”, “dónde y con quién” deseen atenderse. No pueden hacerlo, salvo que justito y casualmente sus deseos coincidan con el sexteto de galenos que se avino a acordar individualmente tras el cese de las relaciones entre la obra social y los gremios de la medicina.

De tal manera, el servicio de salud no es el “mejor” y por lo tanto la cifra que se cobra por él no se justifica, mucho menos en cuanto se advierte que la caída en la calidad de la prestación es directamente proporcional a la ostentación edilicia de la sede que la obra social levantó en avenida Ocampo. Capaz que la plata para armar una cartilla de prestadores razonable falte porque se gastó demasiado en tamaño edificio, que está al cuete.

La polémica se disparó cuando OSDE decidió terminar con el convenio que mantenía con el Círculo Médico, luego de rechazar un pedido de actualización de los valores de las prestaciones.

El Círculo Médico había reclamado que se les abonara el mismo monto establecido en el orden nacional para todo el norte del país, un ético mínimo por consulta de 450 pesos. OSDE pagaba 320 y actualizó a 350. Esto es: un 9% más; una cargada.

Se trataba de la misma discusión que enfrenta a la corporación médica con la OSEP, en función de la cual los médicos justifican el cobro del plus, con una diferencia de peso y pesos: la cuota que abonan los afiliados a OSDE por el acceso a un servicio promocionado como de primer nivel es muy superior a lo que pagan los empleados públicos a la OSEP, que es un porcentaje del sueldo en blanco.

El 14 de julio pasado, este Cara y Cruz conjeturó que los afiliados de OSDE  tendrían “una oferta muy reducida de prestadores a los que acudir en Catamarca, si es que se mantiene este cierre de filas que hizo el Círculo con el resto de las sociedades científicas o especialistas. Tal como se presenta hoy, este conflicto aparenta ser de muy complicada resolución”.

No hay problema en admitir que el acierto fue parcial. La oferta de prestadores se redujo, pero resolución del conflicto no fue “muy complicada”” sino, por el contrario, de lo más sencilla. A la obra social de los empresarios le bastó con defraudar a sus afiliados, pobres incautos que confiaron en “una empresa que privilegia las necesidades de los socios”.

Curiosos criterios los de OSDE. Acaso suponga que las “necesidades de los socios” pasan por presumir con lo fastuoso de una sede. O quizás la consigna publicitaria sea sincera hasta el cinismo, y al decir “socios” se refiera a quienes se la llevan en pala mientras dejan a los afiliados a pata en la pampa.

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