La oposición presidirá el Concejo Deliberante de Posadas

En la votación, los ocho ediles opositores impusieron su mayoría para elegir a Alejandro Velázquez como titular del cuerpo, secundado por Ariel Pianesi y Daniel Amarilla. 

 De esta forma, la oposición podrá hacer avanzar sus iniciativas, como no ha ocurrido en los últimos años de mayorías oficialistas. Los ediles renovadores se mostraron muy ofuscados por la pérdida del control del HCD, planteando que se violaba la voluntad popular, pero los opositores replicaron que en las dos últimas elecciones, el electorado conformó un concejo con mayoría opositora.

 Finalmente, después de arduas negociaciones entre los ediles opositores -en las que no habrían faltado intentos de cooptación por parte del oficialismo renovador-, se logró un consenso para que el edil Alejandro Velázquez (partido de la Cultura Educación y Trabajo) presida el Concejo Deliberante de Posadas. Esto fue ratificado esta mañana por la votación de los concejales en la nueva conformación del cuerpo deliberativo, en la que se impuso la propuesta del edil, Daniel Amarilla (Unión Popular), para que Velázquez sea el titular del HCD, siendo el edil Ariel Pianesi (UCR), el vicepresidente primero y el propio Amarilla, el vicepresidente segundo. Hubo fuertes cruces verbales en la votación, que extrañamente, fue nominal, a pedido del concejal renovador Julio Vivero.

No fue lo único anormal que ocurrió en esta jornada: primero, los ediles renovadores tardaron más de lo usual en presentarse al recinto, y los concejales radicales tuvieron una reunión de último momento, previo a la votación. Pero más llamativo fue aún, que circulara un instructivo del ceremonial para la asunción, en el que se mencionada al renovador Fernando Meza como presidente, cosa que finalmente no ocurrió. Pero ya se intuía que la elección no iba a darse como esperaba la Renovación, con el encarecido planteo del intendente Joaquín Losada, que en su discurso inaugural, pidió a la oposición que tengan un gesto y acompañen la moción del oficialismo.

Luego de darse a conocer las dos listas, la de la oposición mencionada más arriba y la del oficialismo, que proponía a Meza como presidente, secundado por Martín Arjol (UCR) y por Miguel Ángel Acuña (Trabajo y Progreso), el concejal renovador Julio Vivero –visiblemente ofuscado-, solicitó que la votación sea nominal, de manera que se conozca oficialmente, qué lista iba a votar cada edil. Esto llamó la atención, porque las votaciones podrían ser bajo otra modalidad, pero al identificarse cada posicionamiento, es posible que desde el oficialismo se intente un pase de facturas futuro, contra los ediles que no acompañaron la moción renovadora.

Durante la votación que culminó 8 a 6 a favor de Velázquez, se produjo un fuerte cruce verbal entre oficialistas y opositores, en torno a una votación cuyo resultado ya se conocía, pero no era el esperado por Meza y Losada. Por la presidencia del concejal “losadista”, votaron Santiago “Pinky” Enriquez, Julio Vivero, Manuel Sánchez, Andrés Mutenelli, Natalia Giménez y el propio Meza –estos tres últimos, integraron la lista de Losada. Por la presidencia ganadora, votaron Daniel Amarilla (UP), Miguel Ángel Acuña (TyP), Gabriel Nielsen (Espacio Positivo), los del partido CET, Juan Rossberg y Alejandro Velázquez y los radicales Martín Arjol, Ariel Pianesi y Francisco Fonseca.

Mientras que los oficialistas plantearon que la Renovación debería presidir el Concejo Deliberante, en respeto a la “voluntad popular” que mayoritariamente votó a Losada, los opositores replicaron que la actual conformación del concejo, con mayoría opositora, también es producto de la voluntad popular, que se expresa en dos elecciones, porque el recambio legislativo ocurre cada dos años –alternándose elecciones generales y legislativas.

En este sentido, los ediles Pianesi y Velázquez, se pronunciaron a favor de un Consejo en el que se den debates y puedan avanzar iniciativas que no son impulsadas por el oficialismo, justamente lo que no ha ocurrido durante los últimos cuatro años de mayoría oficialista y, sobre todo en la presidencia de la olvidable Magdalena Solari. En tanto que Meza y Enriquez basaron sus argumentos en la “voluntad popular” y en los gestos de la oposición, permitiendo una presidencia del oficialismo, que incluiría a dirigentes opositores en algunos cargos –Arjol y Acuña, los vicepresidentes.

Con las nuevas autoridades y la nueva composición, al menos en términos formales, existe la posibilidad de que avancen y se aprueben iniciativas de la oposición que podrían apuntar a lesionar intereses del oficialismo. Asimismo, los opositores podrán mostrar sus logros en materia legislativa, como no ha podido ocurrir en los últimos años, con lo que podrían acrecentar su capital político. Y al mismo tiempo, minar el de Losada, que habrá de pagar el costo político de vetar ordenanzas con consenso popular, como la derogación de la Ley de Lemas o la recuperación de la potestad para el HCD, de la fijación del precio del boleto urbano de pasajeros.

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