El Gobierno apura la negociación con los bonistas para evitar juicios

El Gobierno apura la negociación con los bonistas para evitar juicios

Buscan reprogramar los vencimientos más fuertes que caen desde abril. Apuntan a cerrar todo antes de esa fecha.

El Gobierno pretende alcanzar una solución al tema de la deuda para fines de marzo y principios de abril. Busca evitar una ruptura de los contratos emitidos bajo ley extranjera para los títulos públicos que afrontan una carga de vencimientos significativos alrededor de esa fecha. Son unos US$ 500 millones en abril y, luego, US$ 1.100 millones entre junio y julio. “Estamos trabajando en una salida”, contó un funcionario clave al tanto de las negociaciones. “Queremos bajar la incertidumbre y para ello hay que despejar el horizonte”.

Si el Gobierno no consigue que la mayoría de los tenedores de esos bonos acepten cambios en las condiciones de los contratos y, por lo tanto en el cronograma de pago, Argentina deberá pagar cash para que no se activen cláusulas de default. En el Gobierno saben que hay fondos que compraron títulos en los últimos meses y estarían dispuestos a litigar.

El equipo económico mantiene conversaciones tanto con el FMI -Sergio Chodos, que será el representante del país ante el Directorio Ejecutivo, asume su función este miércoles-,como con los representantes del sector privado. Lisandro Cleri, al frente de la Unidad de Sostenibilidad de la Deuda, conversó en la semana con fondos extranjeros importantes que tienen sus oficinas en Park Avenue.

“Nuestro enfoque pretende hallar una solución que no sea ni agresiva ni amigable”, explican en el oficialismo. “Buscamos devolver la deuda a una trayectoria sostenible”.

Cuando era investigador de la Universidad de Columbia en EE.UU., el ministro de Economía, Martín Guzmán, escribió que desde 1970 hasta la fecha más de la mitad de los experimentos de reestructuración y reperfilamiento con el sector privado fueron seguidos por otra reestructuración o default en un lapso de cinco años. Esto ocurre, según la evidencia que halló el ministro, porque los acreedores no quieren perder derechos y los países no reciben un alivio suficiente tras la negociación. “Para devolver esa sostenibilidad a la deuda, buscamos modificar su perfil”, explican en el oficialismo.

El Gobierno no adelantó aspectos técnicos de la oferta y qué piensa al respecto: plazos para estirar los pagos, profundidad de la quita, títulos a incluir y el tratamiento de los intereses. En privado admite que el objetivo es “evitar una ruptura de contratos ley Nueva York”.

Hasta el momento el Gobierno ha pagado esos vencimientos. En enero vencen US$ 800 millones de títulos emitidos bajo ley extranjera. Además, refinanció casi en sus totalidad las obligaciones en pesos. “Sin embargo la estrategia de pagar mientras dura la negociación, puede enfrentarse con la restricción de recursos que, por definición, son limitados”, dice un informe de la consultora Quantum que dirige Daniel Marx, ex secretario de Finanzas y asesor de Guzmán en las primeras semanas sobre el tema deuda. De acuerdo a una estimación de la consultora, el total de vencimientos de capital e intereses del primer trimestre es de US$ 8.100 millones. Unos US$ 2.300 millones son en moneda extranjera y US$ 5.800 millones en pesos.

Jorge Neyro, economista jefe de ACM, explica que los tiempos de la negociación para cerrar todo entre fines de marzo y abril, son exigentes. “Primero, el Gobierno debería dar a conocer la oferta. Segundo, negociará para conseguir las mayorías y evitar juicios. Tercero, hacer el cambio de los bonos nuevos por los viejos. Abril aparece muy cercano”.

La pregunta que muchos se hacen es qué sucedería si el Gobierno no reúne la mayoría de los bonistas para cambiar los términos de los contratos de los bonos con ley extranjera y llega la fecha de depositar el dinero en la cuenta de los tenedores. “Aplicarán una solución de emergencia”, especula el economista jefe de un banco extranjero. “Pagarán a los de afuera y podrían patear el pago de los bonos emitidos bajo ley local”. Guzmán ya difirió US$ 9.000 millones de Letes del Tesoro para agosto.

¿Y el FMI? ¿qué rol juega? Alguien que conoce los jugadores y las secuencias de estas negociaciones explica que para que la Argentina cierre un acuerdo con los bonistas no hay ningún trámite legal que la obligue a ir al FMI. Sin embargo, hoy por hoy las negociaciones son simultáneas y admite que una señal, como una declaración de Kristalina Georgieva en esa la misma línea que se expresó Alejandro Werner en CNN (“Argentina se va moviendo en una dirección positiva”), “sería visto como un reaseguro de que la Argentina pagaría su deuda a los privados”.

Los bonistas temen que el organismo tome una postura intransigente con la Argentina y no acepte que el país no pueda refinanciar los casi US$ 45.000 millones que le desembolsaron. El país debe empezar a repagar el stand by a partir del año que viene. Para Wall Street sería una pésima noticia que el FMIno se muestre flexible porque significaría que sus chances de cobrar disminuirían.

El Gobierno pretende hacer un equilibrio entre ambas posiciones. Cuando se le pregunta si la Argentina aceptaría firmar un plan de facilidades extendidas para refinanciar su deuda con el FMI, la respuesta no se hace esperar: “No es una posibilidad”. El EFF (según sus siglas en inglés) es un programa que el organismo ofrece a sus miembros para diferir los pagos de deuda (como pretende la Argentina), pero a cambio de reformas.

¿Qué hay con el resto de los interrogantes de la economía de aquí a marzo, o en el caso que se prorroguen las negociaciones, más allá en el tiempo? La inflación, el dólar, la emisión de pesos del BCRA. Va un resumen de la mirada del Gobierno:

- Inflación: “Se busca cambiar la nominalidad de la economía. Hay una descoordinación generalizada y queremos evitar nuevos aumentos”.

- Dólar: “Pretendemos que el tipo de cambio real nos cause un problema hacia adelante, por ahora no lo es”.

- Emisión de pesos en diciembre-enero: “El objetivo es mejorar el perfil de los vencimientos de la deuda en pesos, prácticamente hemos logrado refinanciar las obligaciones. ¿que hay más pesos dando vuelta? vemos un aumento de la demanda de activos en pesos pero el resultado final dependerá de resolver la deuda”.

En ese sentido, para Federico Furiase, director de Eco Go, “el mejor estabilizador de la brecha del dólar en este contexto será que baje el riesgo país a partir de un escenario con expectativas favorables en torno a la negociación de la deuda en dólares”.

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