Economía 2019: qué va a pasar con el dólar, la inflación y el crecimiento según nueve consultoras

Economía 2019: qué va a pasar con el dólar, la inflación y el crecimiento según nueve consultoras

Los analistas privados compartieron sus principales variables macroeconómicas para un período que estará marcado por el factor electoral.

En 2018 no hubo ninguna consultora privada que a principios de año se acercara al menos al resultado final en el período de las principales variables económicas. Ninguna contempló –no era posible hacerlo– una devaluación del 103% en 12 meses, con todo su efecto en precios y en actividad en general.

De cara a un 2019 en el que no se espera una repetición de ese "cisne negro" devaluatorio, Infobae le preguntó a 8 de las consultoras macroeconómicas más destacadas del país sobre sus principales proyecciones para los números argentinos. Las estimaciones, con las únicas influencias concretas por el momento del aumento tarifario ya anunciado para el primer tramo del año, giran en torno a tres factores: el arrastre negativo que queda de 2018, el efecto electoral sobre el riesgo país y la capacidad de financiamiento del Gobierno, y el futuro del dólar como gatillo a cualquier escenario de actividad económica.

En general, los economistas consultados consideran que de sostenerse las condiciones internacionales actuales (es decir, sin un empeoramiento considerado de las condiciones comerciales globales), a fines de año el valor del dólar debería ubicarse cerca de los 50 pesos. Para llegar a ese valor, el camino sería gradual y lento, acompañando a la inflación.

Desde LCG, creen que este año el dólar evitará las presiones por turismo e importación con una balanza comercial superavitaria. "Sin embargo, una fuerte dolarización de flujos y un posible contagio de incertidumbre política a la economía de los stocks, podría alimentar la demanda y tensar el precio entre el segundo y el tercer trimestre", detalló Guido Lorenzo, economista jefe de LCG.

En ese sentido, desde C&T Asesores Económicos agregaron que el tipo de cambio "quedó en un nivel que favorece a los productores locales; más allá de las positivas consecuencias en materia de actividad económica que esto tiene, implica que no sería necesario otro salto abrupto en 2019". Esa trayectoria del dólar será reforzada "por la recuperación que habrá en la oferta de divisas gracias a la mayor cosecha y la disponibilidad de divisas del FMI", aseguraron.

Sin embargo, un dólar tranquilo no es señal de bonanza asegurada. Los pronósticos se manejan entre una decisiva caída de la economía y un escenario en el que, en el mejor de los casos, se logrará recuperar terreno perdido en 2018. Y el consenso para la inflación está por sobre el 23% proyectado por el Gobierno en el Presupuesto 2019.

 Desde Ferreres consideran que la buena cosecha, sumada a la mejora económica de Brasil y la recomposición salarial ayudará a generar una recuperación parcial del consumo de cara a fin de año

"La inflación se compone de una suba en torno al 30% en el dolar, una paritaria en 35% y una suba de 50% en las tarifas. Un factor adicional que podría agregar algunos puntos a la inflación es la eventual recuperación de los margenes minoristas de las empresas, que en los últimos meses cayeron fuertemente", señalaron desde Eco Go. Para la consultora liderada por Marina Dal Poggetto, la suba de precios se ubicará en 34,7%, una de las más altas entre el sector privado.

Las elecciones de este año serán un foco de tensión para las proyecciones económicas (Jorge Wohlert)

En lo que respecta al producto de la economía, las puntas van de una caída de 2,5% a un crecimiento de 1%. Este último, desde Orlando Ferreres y Asociados (OJF), se revisó recientemente a la baja debido a que "volatilidad de los datos de actividad es excesiva". De todas formas, el análisis de OJF considera que para 2019 "la única fuente 'genuina' de crecimiento provendrá del campo" y que las grandes cosechas de trigo y soja aportarían casi 2 puntos porcentuales al crecimiento del producto.

Los analistas de OJF explican: "Teniendo esto en cuenta, y sumando la mejora económica de Brasil y la recomposición salarial que permitirá restablecer parcialmente el consumo creemos que el 2019 terminará ofreciendo un saldo positivo, siendo más notorio a partir del segundo cuarto del año".

En Elypsis coinciden en el sendero de recuperación, notando: "Estimamos que no será una recuperación económica muy fuerte debido a que el riesgo país se mantendrá elevado en medio de incertidumbre electoral dificultando la recuperación en la inversión". Mientras que en LCG consideran que "es un año donde la apuesta es a las exportaciones y a la sustitución de importaciones que pueda surgir".

 La mayoría de las estimaciones privadas difieren solo en el grado de fuerza de la caída en actividad económica para 2019, con las más negativas en -2,5% y las más positivas con un crecimiento de apenas 1% que no recuperaría el terreno perdido este año

En Ecolatina, en tanto, ven más probable un escenario donde con calma cambiaria "la inflación comenzaría a ceder y la actividad empezaría a recuperarse". Por otro lado, si por factores como shocks externos, debilidad político u otros se generaría inestabilidad cambiaria, "el proceso de desaceleración de la inflación y reactivación económica quedará abortado".

Alguien que fluctúa sus proyecciones entre "un escenario malo y uno malísimo" es Emmanuel Álvarez Agis, titular de la consultora PxQ y ex viceministro de Economía del kirchnerismo. En el primero, "el Gobierno es exitoso en frenar el dólar ante una campaña electoral muy polarizada en términos del programa económico", con un dólar por debajo de los $50 "si el FMI autoriza al gobierno a utilizar los casi USD 20.000 millones de reservas con los que cuenta el BCRA (USD 11.000 millones del FMI + USD 8.600 millones del swapcon China)".

El escenario más complejo que advierte Agis es uno en el que por factores internos o externos el tipo de cambio "viajen desde el piso de la banda hasta el techo en el transcurso de algunos de los meses de campaña electoral", lo que para el economista equivale a una devaluación del 30% en pocos meses.

Las expectativas para el próximo año parecen depender en igual medida del factor electoral y de los golpes que podrían llegar desde el exterior. Todavía queda un largo 2019 por delante y las estimaciones de los primeros días del año podrían cambiar drásticamente. No sería la primera vez que eso ocurra.

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