Las "deudas de honor" que Alperovich le deja a Manzur

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Los rasgos distintivos de mediocridad por respuestas a medias y prioridades que incluyeron despreciar por ejemplo el turismo

TUCUMÁN.- El gobernador JoséAlperovich se va dejando muchas cosas sin hacer o ejecutadas a medias, señal de mediocridad en los rasgos distintivos de su gestión. No obstante, en materia de política turística sin lugar a dudas estamos hablamos de un rotundo fracaso en la administración alperovichista.

Es raro porque, la puesta en valor a nivel nacional e internacional de Salta, en parte es mérito de Bernardo Racedo Aragón, el “gurú del turismo” que luego se radicó en Tucumán precisamente para forjar las mismas expectativas (gestiones probadas con éxito en la vecina provincia).

Si bien es cierto que todas las comparaciones son odiosas, lamentablemente Racedo Aragón no logró en El Jardín de la República ni el 10% de lo que alcanzó con los salteños.  La construcción de dos hoteles en Tucumán -que recuerda e insinúa las sospechas que pesan en El Calafate- no define una política turística que pueda suplir las substanciales  diferencias con Salta.

La clave en la tierra de Güemes fue la continuidad de las políticas de los gobernadores Juan Carlos Romero y Juan Manuel Urtubey, con un fuerte apoyo al sector turístico reflejado en un presupuesto millonario, en contraste por supuesto con las monedas que Alperovich le tiraba a Racedo Aragón.

Curiosamente tres gestiones del gobernador tucumano no fueron suficientes para que el hombre considerado de consulta en el país y el exterior repita la hazaña turística que pudo ejecutar en conjunto con el gobierno salteño.

Tal vez porque Alperovich puso toda su atención o mayor énfasis en mejorar la salud, por algo Juan Manzur era su ministro estrella y es el candidato a sucederlo en el FPV. El tema es que fueron decisiones políticas que el Primer mandatario tomó en desmedro del turismo, actividad que precisamente convirtió a Salta en la locomotora del NOA.

De todas formas de acuerdo la visión alperovichista salud y turismo no pueden entenderse como incompatibles (una o la otra). Es improbable que los salteños descuidaran la salud para promover la “industria sin chimeneas”. Por el contrario, sin descuidar la política sanitaria se puede hacer una fuerte apuesta al turismo, tal como lo hicieron nuestros vecinos.  El éxito de la política turística se define por la conectividad, bastaría con ver la cantidad de vuelos a una y otra provincia para sacar conclusiones contundentes.  

En síntesis, Alperovich generó una deuda de honor que Manzur, en caso de sucederlo, tendrá que saldar. Por su parte Racedo Aragón comprobó que no es suficiente ser considerado un semi-dios en el sector. Tras la experiencia que terminó sufriendo, ahora es candidato a intendente por la localidad de Yerba Buena, donde se espera que corra con mejor suerte.

Por Juan Carlos Andrada

Redacción El Aconquija

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