Dos bombas caen sobre Hillary

Dos bombas caen sobre Hillary

La demócrata, que miraba tranquila cómo los escándalos caían sobre Trump, ahora se enfrenta a dos potenciales problemas, que pueden estallar muy cerca de las elecciones o recordar al electorado las investigaciones del Congreso en la presidencia de su marido.

Durante semanas pudo sentarse y ver cómo controversia tras controversia golpeaban a Donald Trump, pero de repente Hillary Clinton se enfrenta a una nueva ola de potenciales escándalos propios. Peor aún, amenazan con estallar justo cuando el país vote en noviembre.

Las dos fuentes de sus problemas comienzan a emerger a semejanza de dos depresiones climáticas que pueden colisionar y convertirse en un huracán. Uno de ellos es el asunto ya trillado de su uso de un servidor de correo electrónico privado, mientras fue secretaria de Estado. El otro se refiere a la Fundación Clinton y si los donantes gozaron de acceso preferencial a ella mientras se desempeñó en ese puesto.

Dos bombas cayeron simultáneamente sobre la campaña de Clinton esta semana. Primero surgió que el FBI había recogido y entregado al Departamento de Estado casi 15.000 nuevos correos electrónicos que no se habían visto previamente y un juez ordenó que se acelerara su publicación al público. Mientras tanto, un grupo conservador llamado Judicial Watch dio a conocer detalles de más correos, mostrando exactamente cómo los donantes a la fundación lograban obtener la atención de Clinton.

Clinton continuará confiando en que Trump seguirá dañando su propia campaña. Pero también sabe que entre ahora y el día de las elecciones, se verá forzada a controlar algo del daño propio. Para sus partidarios, que pensaban que sus problemas de correos habían quedado atrás, es un hecho preocupante y confuso.

Mientras el FBI ya aclaró sus errores, el lunes nos enteramos de que el Bureau había encontrado 15.000 correos adicionales que fueron enviados de o a Clinton mientras era secretaria de Estado. Pueden incluir algunos correos que ella no entregó al Departamento de Estado y de hecho borró alegando que eran puramente personales.

Un juez federal ordenó al Departamento de Estado que acelerara el proceso de clasificación y entregarlos en consecuencia. En realidad eso significa que el primero de ellos puede darse a conocer en octubre –a pocas semanas de la elección del país–. Si surgiera una prueba a último momento mostrando una instancia donde la seguridad nacional estuvo seriamente comprometida por la confianza de Clinton en un servidor privado, el daño para ella podrá ser grave.

Encima del escándalo de los correos, han surgido preguntas desde hace semanas sobre si Hillary les estaba brindando favores especiales a los amigos de su marido a cambio de las generosas donaciones que éstos hacían a la fundación de caridad que él estableció después de dejar la presidencia –un arreglo de juegue y pague–. El lunes, Judicial Watch reveló detalles que mostraban exactamente cómo pudo haber sucedido esto gracias al acceso judicial a los correos enviados de y a Huma Abedin, un confidente cercano a Clinton y su vicesecretario de Estado durante sus cuatro años en el Departamento de Estado.

Un correro muestra a Doug Bando, una importante figura en la fundación, impulsando a Abedin a una reunión cara a cara entre Clinton y Salman bin Hamad al-Khalifa, el príncipe heredero de Bahrein, mientras éste estaba en Washington DC en junio de 2009. “Un buen amigo nuestro”, dijo Band del príncipe. En esa época, su gobierno le había dado 50.000 dólares a la fundación y el príncipe había participado en una de sus reuniónes anuales en Nueva York, la Clinton Global Iniciative.

En otra ocasión, un muy conocido amigo de Bill Clinton, un ejecutivo de publicidad deportiva llamado Casey Wasserman, le envió un correo a Abdin pidiéndole ayuda para obtener una visa de turista para un jugador de futbol británcio (su nombre fue eliminado del correo antes de que Judicial Watch lo diera a conocer) para poder unirse a su equipo en ese momento, Wolverhamptin Wanderes, para un viaje a Las Vegas. El problema era que el jugador en cuestión tenía antecedentes penales.

No hay nada en los correos dados a conocer el lunes que pareciera establecer una relación directa entre un donante a la fundación y algún favor especial extendido a ellos por el Departamento de Estado en ese momento. Aunque quizá lo más cercano a ello sucedió en el caso del príncipe de Bahrein, quien tuvo su reunión con Clinton. Pero en su correo respondiendo a Band, Abedin se desvivía por señalar que la reunión había sido establecida “a través de canales oficiales”.

Hasta ahora Hillary ha respondido con ninguneos. Josh Schwerin, un vocero de la campaña, describió a Judicial Watch como “una organización de derecha que ha estado persiguiendo a los Clinton desde la década del 90 y es conocida por distorsionar los hechos para lanzar ataques llenos de falsedades”. Su declaración seguía: “No importa cómo este grupo trata de falsear lo que dicen los documentos, el hecho es que Hillary Clinton nunca tomó decisiones como secretaria de Estado en respuesta a las donaciones hechas a la Fundación Clinton”.

Trump se está aprovechando del escándalo y el lunes llegó al punto de exigir el nombramiento de un fiscal especial para investigar todo lo relacionado con los correos electrónicos y la relacion entre la fundación y el Departamento de Estado bajo su mando.

“Nada ilustra mejor lo corrupta que es mi oponente que sus escándalos de pague para jugar como secretaria de Estado”, dijo en una manifestación en Ohio. “Estoy cada vez más impactado por el amplio espectro del accionar criminal de Hillary Clinton. Todos lo saben”.

Suponiendo que se encuentre que Clinton que no violó ninguna ley, todo esto es ruido de fondo. Sin embargo, es importante por esta razón: los votantes de una determinada edad, incluidas las mujeres que normalmente podrían sentirse inclinados a respaldar a Hillary Clinton, todavía recuerdan cómo las presidencias Clinton fueron acosadas por investigaciones del Congreso centradas en el presidente y su esposa.

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