Zárate y Campana siguen con un transporte interurbano obsoleto

La lucha mantenida por el “Movimiento de Usuarios Autoconvocados por el Transporte de Zárate y Campana” contra el aumento del valor del boleto del servicio diferencial a Capital Federal fue un ejemplo de cómo se puede, desde el rol común de usuario, ...
activar mecanismos burocráticos del Estado y crear conciencia en la misma población damnificada sobre el abuso de la empresa monopólica; además de determinar un plan de acción que lleve a generar algún tipo de cambio sustancial en el centro de la problemática.

Pero desde el Estado poco se ha hecho al respecto de esta causa y, peor aún, ninguna herramienta se ha activado para cambiar el panorama del transporte público local interurbano.

En mayo del año pasado, la intendente de Campana Stella Maris Giroldi esgrimía lo siguiente: “el servicio de transporte que tenemos hoy es obsoleto”. Y criticó, particularmente, el rol de la empresa Monsa, concesionaria de la línea 60 que realiza su recorrido desde Carupá (Tigre) hasta Zárate, pasando por Campana. “Para mí Monsa brinda el peor servicio que puede existir en transporte público. Ellos en Campana hacen lo que quieren y está claro que no pueden hacer lo que quieren. Si no llegamos a un acuerdo en el corto tiempo no los dejo pisar más el suelo campanense. No tengo pelos en la lengua al decirlo porque bastantes canas verdes me han sacado. Vienen de Tigre con un recorrido largo y pasan por Campana cuando quieren. Eso es faltarle el respeto a los vecinos. Si esta empresa tendría una frecuencia más continua se evitarían accidentes de motos, ya que hoy en las motos viajan 4 personas de una familia porque saben que el servicio de colectivos no funciona”.

Por su parte, Cáffaro no se quedó atrás y agregó: “estas empresas han tenido una visión muy acotada de la realidad en todos estos años. Ni hablar del transporte ferroviario, mejor lo dejamos aparte porque da para hacer un libro. Pero en cuanto al transporte público de colectivos, las cosas no pueden seguir así, no hubo inversión, interrelación y no hubo una visión estratégica de nada. Hoy están todas las líneas de colectivos mezcladas una encima de la otra. Se le está perjudicando la vida a la gente”, expresó el Intendente.

Quejas en la actualidad

El diagnóstico de los intendentes fue certero pero poco se ha hecho para cambiar la realidad. Todo quedó en el ámbito del discurso y solamente el reflejo político. En tanto, casi todas las líneas que van de Zárate a Campana siguen sin aportar un calendario del servicio claro, con poca difusiín de horarios, con colectivos sucios, sin ningún tipo de seguridad y con un tiempo estimado desde Zárate a Campana, 10 kilómetros, de una hora y cuarto. Por si fuera poco, la falta de mantenimiento de los coches es la misma que la de la Ruta 6; y a pesar de que la gente viaja abarrotada no se suman nuevos móviles.

“Por eso hay cuestiones que no se pueden seguir emparchando, necesitamos un sistema de transporte integrado y complementario entre los dos municipios. Miles de personas viajan diariamente en condiciones de inseguridad vial y en este sentido debemos trabajar sobre el vínculo entre ambas ciudades en pos del mejoramiento de la Ruta 6 y de la integración de la localidad de Lima. Estamos hablando de un nuevo sistema de transporte y no de una nueva línea de colectivos. No podemos permitir que se tarde 45 minutos o una hora en llegar de Campana a Zárate cuando estamos a diez kilómetros de distancia”, eran las palabras elegidas por el intendente Cáffaro.

A juzgar por la realidad, los discursos de ambos jefes comunales en el encuentro del año pasado, quedaron ajenas a la realidad actual al igual que Zárate está cada vez más lejos de aquel modelo de transporte tan elogiado de la ciudad brasileña de Curitiba.

Funcionarios municipales de ambas carteras municipales no se han vuelto a reunir, no existe en la actualidad una agenda común sobre el transporte en Zárate y Campana y solamente los usuarios tienen la esperanza y la voluntad de generar denuncias en la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), de agruparse por las redes sociales y de llevar a cabo marchas y protestas, ya que reconocen en estos mecanismos el verdadero camino hacia un cambio sustancial del servicio, el cual debería ser responsabilidad del Estado municipal, provincial y nacional como órganos de contralor.

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