En zonas trigueras la situación es grave.

"Hay productores que no tienen ni para viajar a las asambleas", compartía una productora de Coronel Pringles en el Sudoeste de la provincia de Buenos Aires
Lejos de las estadísticas que anuncian la buenaventura que traerá una cosecha récord de soja, los productores de la zona están desesperados porque ésta es básicamente triguera y ganadera. El cultivo es uno de los más afectados productiva y comercialmente y, entre la sequía y las dilaciones de una política ganadera profunda, las pasturas y animales se fueron perdiendo. La indignación llevó a los productores a concretar una asamblea hace una semana, en la cual Guillermo Giannasi anticipó las posibilidades de una nueva protesta si el gobierno no daba señales al respecto. "En los primeros días de mayo los productores tienen que comenzar a sembrar trigo, y son muy pocos los que podrán hacerlo si esta situación no se revierte, porque no pueden acceder a comprar las semillas ni tampoco a los créditos, por las muy malas políticas públicas que desde hace años afectan a la región, a las que se sumaron las terribles consecuencias económicas de la sequía". Pero además, si obtuvieran las condiciones necesarias para concretar la siembra, se enfrentarían a otro problema que es la comercialización de este cereal que –producto de las intervenciones- redujo a la mitad su producción en los últimos años. Trigo y ganadería constituyeron la agenda principal de los últimos encuentros con el ministro de Agricultura. Pero ambos temas, sujetos a promesas de trabajo conjunto, fueron a parar a saco roto y colmaron la paciencia de los productores. Son estos mismos puntos los que vuelven a convocar a un encuentro de la Mesa de Enlace que analizará por estas horas las medidas a tomar. Hay contrastes y diferencias a allanar acerca de cuál será la mejor estrategia de una medida de fuerza. Pero hay, también, sobradas pruebas de que el diálogo que se mantiene con el gobierno es inconducente y que los pequeños y medianos productores ya no tienen margen de espera. "La presidente Cristina Kichner demoniza la soja y hace todo lo posible para que se siembre cada vez más este cultivo en desmedro del resto. Ministro, queremos ayudar a resolver los problemas, pero es necesario que se dejen ayudar", le dijo el presidente de la Comisión de agricultura de la Cámara de Diputados esta semana a Julián Dominguez, quien asistió al encuentro. La sojadependencia que se mostraba incipiente cuando comenzó el conflicto -allá por la 125- hoy es una realidad. Una realidad que marca contrastes, acentúa diferencias y cierra las posibilidades que la diversidad de nuestros suelos nos regala y que parecemos no merecer

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