Ante la gravedad de lo sucedido en el centro de la localidad tras el diluvio y temporal ocurrido entre la tarde noche del pasado 30 de abril y la madrugada del primero de mayo, afectando a más de 200 familias que vivían en tierras privadas a la vera de los cursos desbordados, pasaron desapercibidas las consecuencias en la zona rural y recién semanas después se están reportando.
Además, en otra parte de la zona rural, ese arroyo dividió en dos la chacra de la señora Nilda Hut.
“Lo complicado fue que teníamos las plantaciones del otro lado, es más, teníamos yerba ya cortadas y no podíamos sacarlas por la crecida del arroyo. Felizmente calmó el mal tiempo y ahora ya estamos encarrilados nuevamente”, dijo aliviada la colona a El Territorio.
Según El Territorio se informó además que por la crecida de los distintos cauces, casi en su totalidad las alcantarillas fueron destruidas en la zona urbana.
En el paraje Nuevo Horizonte, el puente nuevo resistió aunque se socavaron las cabeceras, por lo que fue necesario unas 30 cargas de toscas para apuntalarlo.
También sobre la ruta costera, la crecida del arroyo Miri desbordó el puente y por un largo tiempo los agricultores quedaron aislados.
El productor tabacalero José Martín Schuasther, propietario del lote 95, de la sección F, dijo que “siempre nos preparamos cuando hay mal tiempo, pero esto superó toda nuestra prevención, la crecida del arroyo destruyó el puente que nos comunica con el centro. La verdad que no tuve mucha pérdida, pero si atrasó considerablemente nuestro trabajo”.
En el paraje Quinientas hectáreas, como si faltara un capítulo a la desgracia en esta localidad, cayó granizo antes del diluvio por lo que también afectó considerablemente algunas plantaciones.
El agricultor Luis Wellbach, adjudicatario de los lotes 11 y 19 expresó que “a la huerta la tenemos que rehacer, porque el granizo destruyó totalmente lo plantado. Pero esto, aunque nos demanda un atraso, es recuperable. Lo lamentable es lo que pasó en el centro de la ciudad”, recordó, en referencia a las 56 familias que perdieron todo, incluso hasta sus humildes viviendas que fueron arrasadas por la fuerza del agua.
Los desbordes tras el diluvio de más de 200 milímetros de agua en 24 horas, en el paraje Cabureí Uno, dejó intransitable un camino de acceso por encontrarse en un zona baja.
Desde Cabureí Dos al Doce no hubo que lamentar mayores consecuencias, ya que los caminos de accesos están recién entoscados y el arroyo “Caraboza”, si bien creció y se desbordó, no afectó puentes ni caminos, para el alivio de los agricultores.
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