Adentro. El Ruso confirmó el equipo y regresa Velázquez por Rigoni al medio.
Y al final el comodín siempre tiene la cara de Jorge Velázquez. No sorprende a esta altura del camino, si desde que llegó a Belgrano para el DT Ricardo Zielinski fue una fija. Y él –el volante por la izquierda– le respondió con creces. Y, pensando en el próximo partido ante Atlético de Rafaela, mañana a las 15.15 en el Kempes, el Ruso lo incluirá otra vez entre los titulares en lugar de Emiliano Rigoni.
Así, el 11 titular celeste tendría a Juan Carlos Olave; Pier Barrios, Lucas Aveldaño, Cristian Lema y Federico Álvarez; Lucas Zelarayán, Guillermo Farré, Esteban González y Velázquez; César Pereyra y Julio Furch.
Presente, siempre
Velázquez llegó a Belgrano como refuerzo en el Incial 2012. De entrada se ganó su lugar por la obediencia táctica y disputó 17 partidos. Ya en el Final 2013 jugó todo el campeonato y esa temporada aportó cinco goles.
Mientras el entrenador no le encontraba nombre al carril derecho, el hombre de pocas palabras venidos del Tate le trajo soluciones inmediatas. Entonces en el Inicial 2013 estuvo de titular en 17 cotejos y marcó un gol. Todos empezaron a descubrir un jugador de equilibrio: sagaz para tirar la diagonal y llegar en posición de gol, pero también aplomo para retroceder en la marca y ocupar el espacio vacío. Así en el Final 2014 metió 14 juegos desde el minuto cero (otros tres ingresos desde el banco) y tres goles que lo llevaron a estar entre los artilleros del plantel.
Aquel grito
Desde que Velázquez llegó al Pirata lleva gritados nueve goles. Pero hubo uno que le terminó de asegurar el respaldo si es que lo necesitaba. Fue en el Final 2014, cuando el Pirata visitó a Gimnasia por la 4ª fecha. Aquella noche la B perdía 2-0. Primero Lucho Lollo y después el propio Velázquez rescataron el punto heroico. Y una vez más el comodín (a veces resistido por algunos hinchas) volvía a demostrar en actos concretos porqué termina jugando.
Sus competidores
A sus 32 años, Jorge tiene a su favor 323 partidos que le han fortalecido la experiencia del puesto. Detrás de él, Rigoni (21 años) le come los talones. Pero cada vez que fue llamado a jugar no terminó de convencer al Ruso. Más allá de que sean jugadores distintos, Velázquez sigue ganándose su espacio por aquello de la constancia por sobre el brillo fugaz de un par de jugadas. Y así demuestra que el alcanza.
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