Zecca teme que la crisis “termine en violencia”

Zecca teme que la crisis “termine en violencia”
El Arzobispo dijo a LA GACETA que el alza generalizada de precios que acompañó a la devaluación impactó con más fuerza en los sectores de bajos recursos. Advirtió que el Gobierno nacional debería convocar al diálogo para evitar conflictos sociales. “Lamentablemente, los sectores más pobres y vulnerables son los primeros que pagan las consecuencias de la devaluación”

La brusca devaluación del peso, ocurrida hace dos semanas, y su traslado a los precios de casi todos los productos de consumo masivo, empujó a los argentinos a una nueva crisis, que podría tener graves consecuencias sociales. Así lo entiende el arzobispo de Tucumán, Alfredo Horacio Zecca, quien, en declaraciones a LA GACETA, manifestó la preocupación que tiene la Iglesia Católica por esta situación. “La devaluación ha sido tremenda y el traslado a los precios agrava la situación. Esto es alarmante y, lo que más me preocupa, personalmente, es que todo termine en una gran violencia”, expresó el líder religioso.

Monseñor Zecca recordó que en Tucumán, tras los saqueos de diciembre, “hay mucha gente que se hizo de muchas armas de fuego, y no sabemos si los ciudadanos están dispuestos a usar esas armas para defender lo suyo. Esto sería lo más grave”, sentenció.

El Arzobispo de Tucumán consideró que, para evitar que la crisis derive en un estallido de esa naturaleza, es necesario que desde el Gobierno se convoque a un diálogo con todos los actores sociales.

“Si la Presidencia de la Nación realizara una suerte de convocatoria al diálogo para buscar una salida, no habría ningún sector que se niegue a participar y a colaborar, porque estamos todos en el mismo barco. Todos somos conscientes de que a esta crisis la tenemos que sacar a flote entre todos”, argumentó.

El prelado consideró que los aumentos de precios registrados “no son producto de una simple conspiración”, sino que son “un fenómeno esperable” frente a este tipo de medidas cambiarias. “No nos olvidemos de que la base de todo es que se ha perdido moneda, y cuando se pierde ese punto de referencia luego se altera toda la economía, que funciona en base a la confianza”, enfatizó.

Zecca opinó que en un contexto como el actual, donde no hay precios de referencia y la gente dejó de confiar en el modelo económico, y “donde nadie en el fondo sabe decirnos cuánto valen las cosas”, se dificultan las negociaciones paritarias. “Los representantes de los trabajadores no saben cuánto se puede pedir de aumento, debido a que no hay claridad. Los sindicalistas con los que hablé dicen que tienen hasta un cargo de conciencia porque deben ser responsables con lo que piden, pero no saben cuánto solicitarán porque tampoco saben cuánto aumentó el costo de vida”, graficó.

El religioso sostuvo que, de acuerdo a “lo que informa la prensa y lo que opinan los economistas, peronistas y no peronistas, se llega a una conclusión sobre el problema que tenemos y que también lo sabe el ciudadano común, y es que antes con 100 pesos se iba al supermercado y compraba un changuito lleno de mercadería y hoy no le alcanza”.

¿Cómo ve la Iglesia la situación de las familias pobres en este contexto?, preguntó LA GACETA. Zecca respondió: “lamentablemente, los sectores más pobres y vulnerables son los primeros que pagan las consecuencias de la devaluación. Este es el problema más serio”, subrayó.

A continuación, expresó: “no es que se discrimine y se diga que los sectores más pobres están protegidos, en esto estamos embarcados todos y, por el contrario, el que está más protegido en este escenario es el que tiene mayor respaldo económico, porque dentro de todo tiene algo de reservas. El pobre ciudadano de a pie, que hace malabares todos los meses para llegar a fin de mes, con esto le va a alcanzar cada día menos”, vaticinó.

Frente a ese panorama, Zecca hizo un llamado a “solucionar los conflictos en paz, con diálogo, pero respetando la verdad. Es en torno a ese diálogo, que presupone una verdad que compartimos, que debemos lograr un consenso, aún dentro las discrepancias. Ahora si no se respeta la verdad y tenemos un diálogo de sordos, en el que nos echamos la culpa unos a otros, nos bloqueamos el camino de salida”, alertó.

El Arzobispo dijo que la Iglesia Católica está dispuesta a “ayudar en todo lo que sea necesario, en el camino del diálogo, de la pacificación y la solidaridad. La Iglesia siempre oró por los gobernantes y los dirigentes, nunca les rindió culto, y por eso tenemos los mártires que tenemos; nunca se le dijo al emperador que era divino, pero siempre oró por él. La actitud de la Iglesia es de colaboración con este y todos los gobiernos, con el de ayer, con el de hoy y con el de mañana”, completó.

Monseñor Zecca hizo estas declaraciones a nuestro diario ayer, luego de encabezar, en el Arzobispado, una reunión con distintas organizaciones empresariales, sindicales y de la sociedad civil que conformaron el “Foro de Habitantes a Ciudadanos”.

Unión Industrial de Tucumán

Para superar la crisis, “volver a las fuentes”

Según el titular de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Felipe Salas, para superar la crisis que afronta el país luego de la devaluación, “hay que volver a las fuentes”. “Necesitamos volver a tener valores claros en materia económica. Que no sigamos repitiendo que tenemos los sueldos más altos de América Latina, porque no nos favorece, sino que nos discrimina, porque puede ser el más alto, pero nos deja fuera de competencia”, argumentó. Además, opinó que si al país le falta capacidad para generar riqueza, “aunque haya paritarias todos los años no sirve, porque nos obliga a emitir moneda para sostener ese incremento del gasto y eso genera más inflación, lo que tampoco nos favorece. Hay que ir más despacio, con políticas muy claras y, principalmente, con respeto”, subrayó.

Federación Económica

“Las paritarias deberán reflejar la inflación”

El titular de la Federación Económica de Tucumán, Pedro Omodeo, advirtió que el país “está atravesando un período inflacionario fuerte, donde no hay precios de referencia, lo que afecta negativamente a la economía, porque genera incertidumbre”. Consideró que el plan de control de precios del Gobierno “ha fracasado, porque la economía no son 200 productos. Si equivocamos el diagnóstico, no vamos a encontrar la solución adecuada”, argumentó. El titular de la FET sostuvo que los asalariados “deben tener poder de consumo”, y en este contexto dijo que “las paritarias deberán reflejar la inflación. Además, hay que bajar las expectativas inflacionarias, que mucho tienen que ver con el gasto público que hay en el país en este momento”, sentenció.

Fundación del Tucumán

Piden un sinceramiento a la clase política

“Se advierte una difícil situación económica. El hecho de que no haya un sinceramiento sobre los verdaderos problemas de la economía, como la inflación, y no se explique cuáles son los caminos a seguir para salir de una forma acomodada de esta situación crítica, torna la situación bastante peligrosa”. Con esas palabras, el presidente de la Fundación del Tucumán, Jorge Malmierca, se refirió a la situación que atraviesa el país. El dirigente sostuvo que en 2001 “hubo una forma bastante violenta de darnos cuenta de la crisis que vivíamos”, lo que tuvo graves consecuencias. “Por suerte revertimos esa situación en un tiempo menor del que se esperaba y lo hicimos bien. Hoy la sociedad, a través de sus distintos sectores, está más madura para resolver este tipo de crisis”, reflexionó.

CGT- Frente para la Dignidad

“La devaluación nos quitó el 20% del salario”

La titular de Sadop (docentes privados) y referente de la CGT, Teresa de Ramayo, dijo que junto a la UDT y Sitas, como integrantes del Frente para la Dignidad, ven “con mucha preocupación la situación económica, porque la devaluación les quitó a los trabajadores el 20% del salario sin que se pueda hacer nada”. Agregó que el sector planteará que estas paritarias “tengan un espíritu muy amplio” para poder recuperar la pérdida del poder adquisitivo. “Los salarios de los docentes quedaron muy por debajo de la canasta familiar y hay una incertidumbre total, porque ante la falta de precios relativos, es difícil encarar la paritaria y saber cuánto se debe reclamar”, admitió. De todas maneras, dijo que propondrán “un aumento de no menos del 30%” y que las paritarias se realicen en dos etapas “para poder modificar en la segunda lo que no se pueda conseguir en la primera mesa de discusión”. Ramayo sostuvo que, en el caso de la docencia, urge empezar a discutir los salarios, porque de lo contrario podría correr riesgo el inicio del ciclo lectivo, previsto para fin de mes. “La vuelta a clases no está garantizada. Hay que llegar cuanto antes a un acuerdo que incluya el pago de las deudas al sector docente”, advirtió.

“Tenemos la capacidad para salir adelante”

El referente local de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) Fernando Bach, opinó que es necesaria una colaboración del sector privado con el Estado para afrontar la crisis que atraviesa el país. “Desde el sector privado con fines de lucro, como el de las empresas, y sin fines de lucro, a través de las ONG y la Iglesia, podemos ayudar a tener una sociedad sustentable”, precisó.

Agregó que el Estado, las empresas y la sociedad civil, tienen que trabajar armónicamente “para transformarnos de habitantes a ciudadanos y ayudar al Gobierno a tener políticas de Estado que permitan resolver problemas como este grande que tenemos”.

Bach sostuvo que en el mundo -y no solamente en la Argentina- vemos el aspecto técnico de los problemas y tratamos de solucionarlos con medidas técnicas. “Ante una situación compleja como la que vive la Argentina, se necesitan líderes de cambio, que sean capaces de convencer a la sociedad de que hace falta una modificación profunda”, opinó. El empresario dijo que no podemos “quedarnos como en el 2001 pidiendo que se vayan todos, es decir exigiendo un cambio de liderazgo, una cuestión técnica, sin hablar de la educación, del hambre, de la desnutrición y el compromiso social. La gente tiene que exigir pero a su vez aportar a la sociedad. Tenemos la capacidad para salir adelante, el desafío es crear ciudadanos que dejen de ser habitantes”, completó.

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