El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Horacio Zecca, compartió con los fieles tucumanos, en ocasión de la Navidad que se acerca, un mensaje radial en el que aconsejó preparar esta fiesta con la reconciliación, el perdón y la unión entre amigos, vecinos y familias.
La Navidad nos ofrece una gran oportunidad: dejar que Cristo nazca en cada uno de nosotros. Estamos viviendo un momento muy especial. Desde el 11 de octubre, la Iglesia entera abrió junto a Su Santidad Benedicto XVI la Puerta de la fe; una fe que sólo es posible vivir en el encuentro verdadero con Cristo.
Quisiera que esta navidad tucumana abra de corazón sus puertas al Salvador, que nos encuentre esperándolo, preparados.
¿Y cómo prepararnos? En primer lugar, reconciliarnos. Es tiempo de perdón. ¡Cuántos traen quizá en su corazón el dolor del odio, del enojo y del rencor que lleva años! Hay que animarse a dar el paso, el paso del valiente, de quien toma la delantera y se acerca a pedir perdón y de quien está dispuesto a dar el perdón al hermano que se lo pide. Y fundamentalmente acercarnos al sacramento de la reconciliación, donde Dios, que purifica nuestros pecados, nos presenta puros para esta fiesta de la alegría de la Navidad.
¡Sí! Que este 25 de diciembre nos encuentre verdaderamente unidos: los amigos, los vecinos, las familias… respetuosos del otro. Quizás muchas situaciones no las podremos cambiar, pero sí podremos cambiar el corazón: un corazón abierto, dispuesto a unir y no a separar, dispuesto a ayudar y no a cerrar la mano al hermano o a criticar, dispuesto a amar como Jesús, que es capaz de hacerse pequeño, embrión humano, y nacer en cada casa, en cada pesebre dispuesto a alojarlo.
La Navidad es tiempo de celebrar la vida: la vida por nacer y la vida que se apaga despacito; la vida que por simple regalo de Dios cada uno de nosotros recibimos generosamente.
Quiera Dios que Jesús al nacer nos encuentre unidos y en oración. Quisiera darle a todos los tucumanos, sin distinción, mi bendición, para que esta Navidad sea la ocasión de construir una sociedad de hermanos, donde reine la amistad social, la preocupación por el bien común, donde podamos dejar atrás las heridas, las divisiones, las palabras altisonantes, injuriantes, que podamos realmente vivir a fondo la fraternidad.
Reciban todos y cada uno de ustedes la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y pidámosle a María, nuestra Madre, que nos enseñe a esperar con amor y humildad la llegada de Jesús.
Mons. Monseñor Alfredo Horacio Zecca, arzobispo de Tucumán
AICA | 22/12/2012-00:00 hs. |
El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Horacio Zecca, compartió con los fieles tucumanos, en ocasión de la Navidad que se acerca, un mensaje radial en el que aconsejó preparar esta fiesta con la reconciliación, el perdón y la unión entre amigos, vecinos y familias.
Asimismo, en su mensaje a la sociedad provincial, pidió respetar la vida y trabajar para construir “una sociedad de hermanos donde reine la amistad social y la preocupación por el bien” y se dejen atrás “las heridas, divisiones, palabras altisonantes e injuriantes” para “vivir a fondo la fraternidad”.
En su discurso radial, de un poco más de tres minutos, monseñor Zecca refirió que la fiesta de la Navidad del Señor de este año será una ocasión especial, ya que “desde el 11 de octubre la Iglesia abrió junto a Benedicto XVI la Puerta de la Fe”, según expresó.
“Esta fe sólo es posible vivirla en el encuentro verdadero con Cristo –transmitió el arzobispo-. Quisiera que esta Navidad tucumana abra de corazón sus puertas al Salvador, que nos encuentre esperándolo preparados”.
Para preparar este acontecimiento de la fe, el prelado estableció, en primer lugar, la necesidad de buscar la reconciliación: “Es tiempo de perdón. ¡Cuántos traen en su corazón el dolor del odio, del enojo y del rencor que lleva años! Hay que animarse a dar el paso valiente de quien toma la delantera y se acerca a pedir perdón y de quien está dispuesto a dar el perdón al hermano que se lo pide”.
Asimismo, el prelado reconoció también que es tiempo de acercarse al sacramento de la reconciliación para que “Dios nos purifique de nuestros pecados y nos presente puros para esta fiesta de la alegría de la Navidad”.
Promediando su mensaje, el arzobispo hizo una especial consideración sobre la convivencia social en la provincia: “Que este 25 de diciembre nos encuentre verdaderamente unidos: los amigos, los vecinos, las familias… respetuosos del otro. Quizás muchas situaciones no las podremos cambiar, pero sí podremos cambiar el corazón, y estar dispuestos a unir y no a separar, dispuestos a ayudar y no a cerrar la mano al hermano o a criticar, dispuestos a amar como Jesús, que es capaz de hacerse pequeño, embrión humano, y nacer en cada casa y en cada pesebre dispuesto a alojarlo”.
El arzobispo añadió que la Navidad es tiempo de celebrar la vida: “la vida por nacer y la vida que se apaga despacito, que es la vida que por simple regalo de Dios cada uno de nosotros recibimos generosamente”.
“Reciban todos y cada uno de ustedes la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y pidámosle a María, nuestra Madre, que nos enseñe a esperar con amor y humildad la llegada de Jesús”, concluyó.

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