Hernán Encina contó ayer la emoción que sintió por lograr el deseado ascenso con Central. El Sapito tiene ganas de seguir en el club que lo formó como jugador
"En mi carrera lo más fuerte que me pasó fue este ascenso con Central. Por todo lo que se venía luchando. Uno antes estaba en otro equipo, pero siempre lo seguía a Central, ya que crecí en este club. Deseaba estar acá para participar del ascenso. Por suerte me tocó volver y pude cumplir el sueño. Este es un momento emocionante donde se te vienen a la cabeza la familia, los hijos, mi señora, todos los que me apoyaron siempre. Por cómo se dio todo, fue una alegría enorme", se explayó el Sapito, con profunda emoción.
—¿Te sorprendió este tipo de campeonato, ya que tuvieron un arranque flojo y terminaron de la mejor manera?
—No fue sencillo el arranque que tuvimos. Porque uno quería demostrar que estábamos para más, que queríamos salir adelante, pero no se daban las cosas. Mucha gente estuvo detrás nuestro, como la familia y los hijos, y con todo ese apoyo llegamos a revertir la situación. Siempre nos metimos en la cabeza como grupo que ganando un par de partidos seguidos íbamos a salir adelante. Tuvimos mentalidad ganadora y empezaron a salir bien las cosas. Como arrancamos uno no se imaginaba lograr el objetivo tantas fechas antes. Pero el grupo demostró que estaba para volver a primera.
—¿Cómo viene tu futuro?
—Sinceramente primero quiero terminar bien el torneo y darle para adelante partido tras partido. Después veremos. Se vienen las vacaciones. Pero primero hay que trabajar hasta el último partido. No hay nada dicho, pero ojalá que me pueda quedar. Me encantaría seguir en Central.
—¿Cuál fue el partido clave para lograr el ascenso?
—No hubo uno en especial. Creo que crecimos partido tras partido. Ahí es donde se van sumando puntos y confianza. Todos los partidos fueron difíciles y cada uno sirvió para llegar al objetivo.
—Hablas poco con los medios, ¿es por algo en especial o porque esperabas llegar al objetivo?
—No es por nada en especial. Lo que pasa es que no me gusta, me da como vergüenza. No soy de hablar mucho (risas).
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