En el marco de la presentación del primer informe del Observatorio de Seguridad Municipal, se hizo presente el Juez de la Corte Suprema, quien antes del acto habló de distintos temas ligados. Ahí se refirió a la inseguridad, a la “estigmatización” de los menores de barrios precarios, al aumento de los presos en las cárceles y la “mentira” de que “los delincuentes entran por una puerta y salen por otra”.
En ese marco, habló con la prensa y aportó sus conocimientos. En principio, acotó que “me siento muy honrado de poder participar en esta actividad”, aunque inmediatamente soslayó que “en la República Argentina, y en general en Latinoamérica, nos falta criminología de campo. Es decir, investigar cuál es la realidad de nuestra violencia. Hacer un corte transversal para ver cuál es la realidad actual y un corte dinámico para mirar cómo va evolucionando, cómo se va dinamizando, si sube, si baja, dónde, cómo, quién, cuándo”.
En esa línea, aseguró que “si no conocemos eso y no investigamos científica y técnicamente, no vamos a poder bajar los niveles de violencia. No vamos a poder hacer prevención, porque ahora hay una prevención muy básica que es la primaria. Sabemos que, en la medida en que una sociedad incrementa su ingreso per cápita, mejora el empleo y baja la violencia, pero eso aparece desde la política general. Después hay una prevención que tenemos que hacer más específicamente sobre los fenómenos”.
“No podemos decir: ‘bueno, esperemos que pase esto’, porque puede pasar o no. Por eso es necesario hacer investigación de campo. No podemos arreglar las cosas con opiniones de café. Hay técnicas de investigación que nos permiten saber qué es lo que está pasando, dónde se concentra, cuáles son los riesgos de victimización y cuál es la población de riesgo. Eso es lo que tenemos que diagnosticar”, enfatizó.
“Recién después del diagnóstico podemos decir qué hacer. Caso contrario es como querer curar un enfermo sin saber qué es lo que tiene. Eso no se puede”, añadió.
Por otra parte, con respecto al rol de los medios, contó que “la criminología mediática ha ocupado el lugar que tiene que ocupar la técnica. Los políticos se han sometido de alguna manera a una suerte de dictadura mediática que les marca la agenda en materia de seguridad cuando se tienen que someter a lo que la ciencia les está diciendo, lo mismo con las técnicas”.
También calificó de “mentira” la conocida frase “los delincuentes entran por una puerta y salen por otra. Ahí fue que contestó: “No es que me molesta, porque es mentira. Es una consigna que se viene repitiendo desde los tiempos de Bernardo Neustadt hasta el presente. Él es el autor responsable, no nos hagamos los distraídos ni cometamos delito de violación del derecho de autor. Ahora estamos viendo un aumento marcado en la cantidad de presos, con prisiones superpobladas. Ese es un fenómeno negativo, porque la prisión genera violencia”.
Los menores y el delito:
“Lo que existe es una estigmatización de los adolescentes de barrios precarios que se los muestran como el único enemigo de la sociedad. Por lo menos, en la ciudad de Buenos Airesn en materia de homicidios, sobre 168 casos sólo dos son cometidos por menores de 16 años, cuatro por entre 16 y 18. Mientras que hay mayores de 50 que cometieron unos cuantos más. De modo que no es que salgan los menores a matar gente, eso no es cierto. Tampoco es cierto que predominen los homicidios ante desconocidos, predominan los homicidios entre conocidos”, reflexionó ante ese tema.
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