En Yerba Buena nadie sabe a qué hora pasa el recolector de basura

En Yerba Buena nadie sabe a qué hora pasa el recolector de basura
Ninguno sabe cuándo pasa el basurero por la puerta de sus casas.
Ocho residentes de Yerba Buena, una ciudad a la que le dicen jardín por su belleza natural, que andan adivinando.

Sacan sus bolsas cuando las han llenado con las sobras de una comida mal medida, con las botellas de las bebidas que se han tomado, con las cáscaras de una naranja y con todos sus desperdicios. Las meten en los canastos. Y de ahí en más -dicen ellos- se encomiendan a la providencia.

Si tienen suerte, el recolector pasará en un rato. Si no, puede ser que se las lleven mañana o pasado. Tal vez, los paquetes deban esperar en los cestos hasta cuatro días. Mientras, las moscas y la brisa maloliente se instalarán en sus veredas. Eso, si son tocados por la fortuna.

Porque de lo contrario, vendrán los perros, mordisquearán los plásticos y desparramarán lo que no les resulte comestible.

Lo que es

En esta ciudad -si se le da crédito a los testimonios de sus residentes- el servicio de recolección de residuos no se efectúa con regularidad. Al menos, no en todos los barrios. De un tiempo hasta acá, las bolsas negras se han convertido en parte del paisaje.

La abogada Lorena Rotella se mudó hace dos meses, desde la capital provincial hacia esta comarca.

Dice que todavía no ha logrado “descifrar” el horario de la recolección. La dentista Adriana Türpe es otro ejemplo: por su cuadra el basurero pasa una vez a la semana.

La escultora Claudia Díaz vive a una cuadra del edificio de la Municipalidad, y la basura se le acumula.

Pilar Maderuelo cuenta que unos amigos suyos, que residen frente al country Las Yungas, casi no tienen servicio.

“Por El Corte, pasan los martes, jueves y sábados”, añade Ramiro Juliá. Otra vecina, Mariela Molineri, reniega porque frente a su vivienda se ha formado un basural donde la gente tira lo que quiere sacarse de encima. La profesora Julieta del Río apunta que por la calle Darwin al 1.200, en ocasiones, van apenas una vez a la semana.

La locutora Cristina Ruesjas espera con la bolsa en la mano, para que no se la coman los perros, y el tenista Martín Guzmán jura que en el barrio Marti Coll nadie conoce el horario.

Lo que debería ser

En Yerba Buena, el servicio de recolección de residuos está a cargo de la empresa Servicios y Construcciones La Banda. El primer contrato de prestación se firmó en 2003, y se estableció por un plazo de tres años, hasta enero de 2006, inclusive. Luego, el trato fue renovado de manera automática por el intendente Daniel Toledo, en dos oportunidades.

De acuerdo a las declaraciones de Mario Criado, el gerente de la firma, el contrato establece la “recolección diaria” de los restos domiciliarios y comerciales.

En cuanto a la basura verde, le compete levantar y limpiar las avenidas y las calles principales.

Todo lo que se junta debe ser enviado a San Felipe. Se les paga por itinerario; es decir, por cuadras recorridas.

- Hay personas que dicen que el basurero no pasa todos los días...

- Lo que ocurre es que la gente no conoce los horarios. El vecino sale, cuelga la bolsita en el árbol y se olvida. Después se queja cuando los perros las rompen. Creen que la basura es un problema del municipio o de la empresa. Pero debemos resolverlo en conjunto -responde Criado.

- La gente también cuestiona el sistema de recolección, puesto que los operarios bajan los paquetes de los canastos y los amontonan en las esquinas.

- Es cierto: no es lo mejor. Pero a medida que se pavimentan las calles, ingresa el camión. En Yerba Buena, la recolección es más problemática que en otras ciudades porque hay muchas calles ciegas o de tierra.

El arquitecto Julio Herrera Piedrabuena, quien tiene a su cargo la Secretaría de Obras Públicas, agrega que el paso del camión debería ocurrir de manera “inmediata”, luego de que los recolectores que van a pie bajan los paquetes de los canastos.

La Municipalidad se encarga de levantar la basura verde de las zonas periféricas, y luego la traslada a un vaciadero situado frente al loteo El Bernel, al norte del distrito. En enero pasado, los vecinos de esa zona habían protagonizado varias protestas porque ingresaban carros y ciudadanos particulares, que habían convertido el predio en un vaciadero de todo tipo de desperdicios.

“Es necesaria una nueva educación respecto a la generación de los residuos. Es importante que comencemos a reciclar”, dice Herrera Piedrabuena, y asegura que se está trabajando en un plan para que los ciudadanos separen los residuos en sus hogares.

De hecho, el jueves pasado, en la apertura del período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, Toledo mencionó el proyecto de clasificación que se puso en práctica el año pasado, en al menos seis barrios cerrados y countries.

La Municipalidad puso a disposición de los habitantes los teléfonos 4254593 o 4257778 para solicitar el retiro de residuos o para informar de actividades irregulares al respecto.

Lo que ellos dicen

Testimonio 1, Lorena Rotella.

“Desde hace dos meses, vivo en Río Paraná y Diego de Villarroel. No he logrado aún descifrar los horarios de recolección. Los residuos quedan en las bolsas de consorcio, pero los perros y los gatos hacen estragos. El servicio de la SAT también es un desastre. Desde hace tres meses, por lo menos, en la misma esquina está levantada una tapa en medio de la calle. Aprovecho para solicitarles a los empleados y funcionarios de Construcciones Escolares que no estacionen arriba del cordón, porque rompieron varios caños. ¡Media pila, por favor!”.

Testimonio 2, Mariela Molineri

“La gente desconoce que hay un número al que puede llamar para que un camión verde pase a retirar esos residuos. ¡Y no los tienen que tirar en Santo Domingo y Acacias!”

Testimonio 3, Santiago Merlini

“Hace falta más control en los baldíos. Y limpieza de canales, urgente. A la zona de La Rinconada, el camión recolector la recorre unas cuatro veces por semana”.

Testimonio 4, Adriana Türpe

“Por mi cuadra, Boulevard 9 de Julio y Andrés Villá, el basurero pasa una o dos veces por semana. Y en cualquier horario”.

Testimonio 5, Ramiro Juliá

“Por El Corte, el basurero pasa los martes, jueves y sábados. El servicio no me parece bueno. Tengo que pagarle a un carro para que se lleve los residuos verdes”.

Testimonio 6, Mariela González

“En el barrio Viajantes tenemos recolección de lunes a viernes. El horario no siempre es el mismo. Hay que adivinar. Y al pasto lo tengo embolsado desde hace una semana y todavía no vinieron a llevárselo”.

Testimonio 7, Claudia Díaz

“En el pasaje Magallanes al 2.000, a una cuadra de la Municipalidad, muchas veces transcurren dos días sin que haya recolección”.

Testimonio 8, Julieta del Río

“En el pasaje Darwin al 1.200, supuestamente pasan tres veces por semana. Pero en general, sólo una. El servicio es malo. Para llevarse el pasto demoran mucho”.

Testimonio 9, Pilar Maderuelo

“Por mi casa, Sarmiento y Charcas, pasan tres veces por semana. Pero tengo unos amigos, en Mendoza al 2.500, frente a la entrada de Las Yungas, a los que no les pasa ni el recolector ni el camión verde. La verdad es que están muy mal”.

Testimonio 10, Cristina Ruesjas

“En el pasaje Arces al 1.200 tenés que estar esperándolos con la bolsa en la mano, si no la comen los perros. Pasan entre tres y dos veces por semana. Por ahí, se pierden”.

Testimonio 11, Juan Pablo Piñero

“Hay que cuestionar el sistema de recolección: un basurero acumula en la esquina muchas bolsas, para que más tarde pase el camión. Pero durante la espera, los perros rompen las bolsas y dejan un basural en cada calle”.

Testimonio 12, Pedro Hernán Rodríguez Salazar

“Pasan tres o cuatro días por semana a levantar la basura, y desconozco el horario”.

Testimonio 13, Mónica Rattalino Ceballos

“En la zona del barrio Portal del Cerro es cuestión de suerte. A veces pasan cinco veces; Otras, dos. El horario nadie lo sabe”.

Testimonio 14, Alejandra Nicolás

“En el barrio Juramento pasan hasta cuatro veces por semana. Lo terrible, además, es la cantidad de cloacas que vierten líquidos en las calles de toda Yerba Buena”.

Testimonio 15, Teresa Paunero

“Los vecinos tendrían que cuidar que sus perros no desparramen la basura que los recolectores amontonan en las esquinas”.

Testimonio 16, Martín Guzmán

“Con mucha suerte, por el barrio Marti Coll pasan dos veces a la semana. Y es imposible saber qué días”.

Testimonio 17, Marcelo Fabián Villagra

“Por la Escuela de Agricultura, sobre el camino interno que baja hacia el río, hace años que no pasa un basurero. La roña abunda. No se puede ni caminar ni disfrutar de la naturaleza”.

Testimonio 18, María Isabel Villá

“Vivo sobre la avenida Aconquija. A retirar la basura, pasan todos los días. En busca de lo verde, una vez a la semana”.

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