Sebastián Mirillo fue interceptado en la localidad bonaerense de Wilde por cuatro delincuentes que quisieron llevarse el vehículo; la víctima de 28 años recibió dos tiros.
Sebastián Mirillo tenía 28 años. Fue interceptado por cuatro delincuentes cuando llegaba a la casa de su familia en la intersección de las calles Pirán y Bragado, en la localidad bonaerense de Wilde.
Su padre y hermanos lo esperaban en la casa para una cena que ya habían pautado. Los ladrones, según relataron los vecinos, le dispararon dos balazos en el pecho. Sin mediar palabra. Mirillo apenas alcanzó a gritar: "¡Paren! ¡Paren!".
Habitantes de las casas linderas aseguran que el primer y el segundo disparo fueron espaciados. Además, indicaron que la ambulancia no llegaba. "Nos cansamos de llamar, no pedíamos nada, el muchacho estaba muy grave. No vinieron. A los 15 minutos llegó el primer patrullero".
Una mujer que observó el hecho a través de una ventana indicó que, pese a que hay un hospital zonal a cinco cuadras, el joven fue trasladado en un vehículo particular.
La moto que le quisieron robar, una Kawasaki 1000, quedó tirada junto al cuerpo.
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