El espacio generado por el vivero comunitario pretende enseñar sobre flora nativa y promover un acercamiento a los ciclos de la naturaleza
Desde Wichan Ranquen indicaron que el sentido de la plaza se encuentra en consonancia con la propuesta que desde hace aproximadamente diez años viene sosteniendo el vivero comunitario: revalorizar la flora nativa. “El objetivo es fomentar esto en lo educativo: recibir a las escuelas y a la gente y poder tener un espacio en donde las plantas van adquiriendo mayor tamaño, entonces uno puede ver la estructura de la planta, la flor y la hoja”, explica Benjamín Castellarini, integrante de la organización.
Ana Paula Fiora, quien también es parte del vivero comunitario, relató que la intención también es incluir a niños y jóvenes del barrio. Para ello se proyecta realizar “un circuito de reconocimiento para que los chicos estén en contacto con la naturaleza y mediante el juego vayan reconociendo quiénes somos, de dónde venimos y cuáles son nuestros árboles”, detalló Ana.
La idea es que quienes se acerquen también puedan conocer los múltiples beneficios que implica la presencia de especies nativas en relación al suelo, el aire, el agua y la polinización. Así lo manifestó Benjamín y destacó que esta vegetación también puede utilizarse como alimento o con fines medicinales.
La Plaza del Sol se encuentra ubicada junto a la sede de Wichan Ranquen, en las calles Mariquita Sánchez de Thompson y Bolivia y cuenta con diversas especies autóctonas de la región del espinal: Algarrobo, Tala, Cina-cina, Molle, Cebil y Espinillo son algunos de los árboles que pueden apreciarse allí.
Desde la organización destacan que este nuevo espacio público también será ocupado por diferentes eventos culturales. La intención es “traer el arte al barrio”, señala Benjamín. Estas instancias estarán ligadas a lo que los miembros de la organización denominan “el ciclo solar del tiempo”. En honor al nombre que lleva la plaza allí se celebrarán los equinoccios y solsticios, cuatro momentos del año ligados al comienzo de las estaciones que están definidos en base a la influencia del sol en la tierra.
“Antiguamente y hasta el día de hoy muchos pueblos basan sus actividades en torno al sol”, indica Castellarini. En nuestra cultura esto se ha perdido y mediante determinadas celebraciones, Wichan Ranquen intenta recuperarlo: “El tiempo solar implica vincularse con lo que pasa en la naturaleza en la cotidianeidad”, relata Benjamín.
La intención es que los vecinos se apropien de este nuevo espacio: “La plaza es del barrio”, señalan. En ese marco, Ana explica que se ha presentado un proyecto al gobierno provincial con el objetivo de generar instancias para los vecinos, especialmente niños y jóvenes de la zona. Mediante esa vía, Wichan Ranquen ha solicitado un subsidio de 5000 pesos que les permitan incorporar juegos en la plaza, realizar talleres educativos e incluso proyectar películas en el lugar.
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