Walter Soto, el millonario que quiere ser intendente

Tiene 46 años y una exitosa carrera como empresario. Está afiliado a la UCR desde 1982 y busca llegar a la intendencia de su departamento. Detrás de él hay un frente de radicales, demócratas y justicialistas denominado “Santa Rosa florece”.
¿Qué puede llevar a un empresario como Walter Soto (46), con una situación personal extensamente resuelta, a buscar ser intendente del departamento más pobre de Mendoza?

“La vocación de servicio y mis ganas de hacer para transformar”, responde, revelando que desde hace 6 meses decidió incursionar en la vida política de Santa Rosa a través del grupo “Santa Rosa Florece”, cuya columna vertebral es el radicalismo, pero que guarda un componente plural a través de sectores justicialistas y demócratas.

Para él, su gran desafío es “construir desde la diversidad” y admite que hoy Santa Rosa tiene fuertes problemas de gestión. Considera que el departamento “no es pobre pero está empobrecido” y que se esperanza en concretar el proyecto político que lidera, para “contener a toda la gente que hoy está mal”.

Índices

Pero su labor no será sencilla en caso de cristalizar su intentona. Los índices sociales del departamento son inequívocos. El municipio tiene más de 20 millones de pesos de deuda y el censo de octubre de 2010 transparentó lo que ya se sospechaba: Santa Rosa es el departamento que menos creció en Mendoza.

Hoy, su actividad económica parece estar circunscripta a un contrato en el municipio. “Me resisto a pensar que la gente se pueda conformar con ganar ochocientos pesos de un contrato, y no vivir dignamente desde la actividad privada, si generamos las condiciones”, argumenta.

De carácter locuaz e hiperactivo, abordó una tarde de 1984 “El Zonda” (cuando aún funcionaba el transporte férreo de pasajeros) con destino a Buenos Aires, cuando era empleado del desaparecido Banco de Previsión Social, luego de tramitar su pase a la sucursal Capital Federal.

Tenía dos objetivos. Triunfar como futbolista y montar su propia empresa. El segundo lo cumplió, aunque en el primero tampoco le fue del todo mal, puesto que llegó a jugar en reserva de Platense e hizo algún banco en la primera división de Ferro Carril Oeste.

Hincha de Boca Juniors y de San Martín de Mendoza, dice no saber cuál es su patrimonio, porque nunca se preocupó en ello. “Tal vez porque cuando logro un objetivo no lo disfruto, puesto que de inmediato me fijo otro”, dice observando el paisaje desde el ventanal del Sheraton Mendoza.

De origen sumamente humilde, no se avergüenza en recordar que trabajó de chapista a partir de los nueve años en un taller de Santa Rosa para comprarse los útiles escolares; luego conoció labores rurales, como la poda y la cosecha.

Emprendimientos

Hoy sus emprendimientos alcanzan la ganadería, la agricultura y la logística del transporte.

Reside en un country en Buenos Aires pero aguarda a que su familia (compuesta por su esposa y 3 hijos en edad escolar), arribe en los próximos meses a radicarse definitivamente en Santa Rosa.

Dice que ha podido conocer más de veinte países, algunos muy bonitos, pero que la idiosincrasia del ser santarrosino “no la cambio por nada del mundo”.

Amante del ritual del mate y de las tortitas caseras, se siente a sus anchas en el club Centenario de Julio, donde con sus amigos de siempre le gusta comer un sandwich o tomar una bebida cuando cae la noche. Para ellos es “el Walter” y no el Director Mercosur de Coopercarga, la tercera empresa de transporte de Brasil y una de las más sólidas del continente en ese rubro.

Su inclinación a la solidaridad, lo ha llevado a insertarse para ayudar en distintas fundaciones y ONGs, pero de ello prefiere no hablar. “Cuando uno hace solidaridad, no es para andarlo exteriorizando”.

Debilidad

Sin embargo, su principal debilidad y -que le puede jugar en contra- tal vez sea su inexperiencia política, puesto que aún no asimila los rituales partidarios ni de comité y mucho menos las dilaciones que en ellos se manejan.

“Soy una persona de acción”, se diferencia, reconociendo que es afiliado radical desde 1982 pero que jamás incursionó en la política partidaria.

Dice que su sueño es ser intendente de Santa Rosa y que está seguro de que lo cumplirá. En su prédica llama a los vecinos a “rebelarse contra el estado de situación. Si la gente se rebela buscando un horizonte mejor, vamos por el buen camino”.

Hoy, este Licenciado en Logística Internacional, se considera a sí mismo “una prueba de que se puede progresar” y concluye: “No es fácil, pero se puede”.

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