Uno de los máximos referentes de la ONG “Víctimas y Familiares del delito marplatense”, charló a fondo con este medio. No quiso andar con vueltas y apuntó a quienes debía hacerlo. Y que no busca un cargo político.
En una charla a fondo con “el Retrato…”, habló de todo y de todos. El rol de la sociedad ante la inseguridad, la edad de imputabilidad de menores, los políticos, la justicia, entre tantos otros temas calientes. Sin pelos en la lengua.
Y, quizás, señalar con el dedo a los jueces causa temor. Pero no para Walter: “La justicia hace lo que le sale. Hay muchos jueces que hacen barbaridades. Como los que votaron la resolución que las armas sin balas no constituyen un delito: Walter Jorge Dominella, Marcelo Madina, Esteban Ignacio Viñaz, Marcelo Riquert y Ricardo Silvio Favarotto. Si uno mira el historial de ellos, han liberado voladores, por mencionar algo. Viñaz libera un violador como si fuese lo más natural del mundo”.
En ese orden, agregó que “el garantismo tiene que existir, pero a su debido proceso. No que si el tipo no está rehabilitado salga a la calle. Ahí aparece el abogado defensor que lo libera, es cierto, hace su trabajo, pero es un irresponsable. Porque en la Facultad le enseñaron que a pesar que sea el peor de los delincuentes tiene que hacerlo pasar como si fuera la madre Teresa de Calcuta”.
Por otra parte, el término fracaso muchas veces suena fuerte, pero en este caso se acerca mucho a la realidad de la mesa de seguridad que quedó trunca en la ciudad: “Pasó porque no hay voluntad política, porque los concejales hablan más de lo que hacen. El tema de la inseguridad no lo hacen propio y es un tema que debería ser de toda la ciudadanía. Nosotros no deberíamos ser quienes se preocupen para que mejore este tema. Si entre la policía, la política y la justicia no pueden resolver el problema estamos mal”.
Sin embargo, la tranquilidad para responder se transformó en asombro cuando fue consultado sobre si estaban detrás de un cargo político: “Es la primera vez que escucho que la ONG se había politizado. Evidentemente es bueno saber que alguien estuvo trabajando para instalar eso. Esto te quita credibilidad. Yo creo que cada uno sostiene sus intenciones con los hechos. Si yo hace dos años que estoy trabajando como un burro, reclamándoles a quienes debemos hacerlo y ellos no los hacen, que yo tenga el protagonismo es por culpa de ellos, no nuestra. Yo preferiría estar haciendo otras cosas, soy sumamente franco. Esto lo tomo como un desafío, porque creo que es una necesidad”.
La ONG marcha los primeros martes de cada mes por las calles de la ciudad bajo la impronta de “justicia y seguridad para todos”. A lo largo de sus casi ocho años de existencia, pasaron muchas cosas en el camino. Manifestaciones numerosas, otras no tanto, pero la base del reclamo siempre se mantuvo. Por eso, cuando se le preguntó qué lograron cambiar, Walter explicó que “la marcha es una herramienta para concientizar a los ciudadanos. El hecho que se repita todos los meses probablemente hace que la gente sienta que alguien está haciendo algo por ellos. Pero la marcha por sí sola no cambia nada. Acá hay que tomar conciencia, transformar muchas cosas en todos los órdenes”.
Y la última disputa fuerte que encaró la ONG es la de enfrentar que llevar un arma sin balas no es delito. Una cuestión mucho más profunda de lo que se cree. En ese marco, afirmó que “es una barbaridad. Conocemos muchos casos de gente que murió de miedo, abuelos en su mayoría. Además, una persona a la cual le ponen un revolver en la cabeza queda asustada por mucho tiempo. Te cambia la vida”.
No caben dudas que la inseguridad está instalada en las calles de la ciudad, pero lamentablemente pasa en todos lados. Y la edad de imputabilidad de los menores aparece en el centro de la discusión. “Parece que fuera una fiesta para los juzgados. A los chicos se los sacan de encima. Hay chicos que fueron educados para delinquir, preparados para robar. Igualmente siento que hay que apelar a un cambio cultural, que se logra con las herramientas que los especialistas deben tener. El ministerio de Desarrollo de la Provincia debe garantizar los lugares de contención y de reinserción. Lamentablemente hoy no se da, porque faltan plazas”.
En síntesis, “la edad de imputabilidad habrá que bajarla. Alguien decía que se los estaría estigmatizando. No, los chicos ya nacen así y hay que sacárselos a los padres. Así de contundentes. Es más, hay que responsabilizarlos a ellos también. Nosotros decimos pobrecito el chico, pero hay que hacer algo en serio”.
El rol de la sociedad: “Si nos pasan las cosas es porque somos como somos. Evidentemente se prioriza más la necesidades de trabajar y por ahí no evalúa la posibilidad cierta de que le pase algo. Muchos nos cuentan que se dieron cuenta de la inseguridad cuando la sufrieron. La gente lo hace inconscientemente”.
“Hay gente que se acerca a la ONG y no ha sufrido la inseguridad. Hasta el momento no se incorporado nadie que se está preparando por si le pasa algo. La gente no quiere pensar en eso. Ninguno de nosotros piensa en cómo uno iría a reaccionar en ese instante”.
“Normalmente somos alrededor de 150 personas los que marchamos siempre, a veces meses. No creo que con este número de gente nos podamos hacer escuchar más fuerte de lo que hemos hecho. Si fuéramos 500 o más respetarían más al tema. Se nota que instalamos el tema”.
Los Derechos Humanos: “La declaración universal de los DD.HH. tiene más de 50 años, es para todos. No es para un grupo determinado de personas. Son para los casos de los años 70, que está muy bien que se esté haciendo justicia. Pero hoy no se busca con la misma vara. Es como que hoy se justifica. El que delinquió en los 70 era una mala persona. El que lo hace ahora es porque no tiene alternativa. Y no es así”.
Mano dura: “No digo que tenga que ocurrir esto, sí que se haga valer la justicia. La justicia no es ni buena ni blanda, es la que tiene que ser. Si empezamos a avalar que porque tiene un entorno malo puede matar o asaltar, estamos al horno. Hay cosas que se deben pensar de otra manera”.
Pulti y la inseguridad: “Hay un Pulti antes de asumir y otro luego de hacerlo. En el 2007 decía que era un tema donde el Intendente tenía que participar, que él tenía un plan. Cuando entró no pasó nada. Ahora hay un Coordinador de Seguridad, pero no era lo que pedíamos. Queríamos un Secretario de Seguridad con una estructura que lo sostuviera”.
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