El siniestro ya hizo arder 2 mil hectáreas de vegetación debido a que el fuego lleva unos 10 días sin apagarse y hasta el momento todos los grandes esfuerzos realizados por Defensa Civil, Bomberos y el Ejercito Argentino han sido en vano. Igual, por el momento, el incendio forestal no representa amenaza alguna para los pobladores de la zona en cuestión, según organismos oficiales.
Las condiciones geográficas atentan contra todas las alternativas para sofocar el siniestro. Según explicó a Radio Provincia el jefe de comunicaciones de Defensa Civil de la Provincia, Roberto Orellana, el “combate en contacto” es imposible porque los brigadistas no pueden acceder al lugar.
Otra de las medidas adoptadas para atacar el fuego es por vía aérea, pero el avión hidrante no puede aprovechar su potencial debido a que no cuenta con “zona de escape” por los vientos cruzados que surcan el sector.
También se están tomando medidas con el helicóptero del Ejército, pero que no cuenta con las facultades suficientes para sofocar el siniestro.
Por suerte, las llamas se dirigen en sentido contrario de donde se encuentran las viviendas del lugar –a aproximadamente 15/20 kilómetros-.
Se estima que en su décimo día consecutivo, el incendio ya devoró cerca de dos mil hectáreas de pastizales.
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