La quilmeña que se descompuso cuando viajaba en un crucero por el Caribe, regresaba anoche al país en un Avión Sanitario. Aquí, la mujer será internada en el Sanatorio Finochietto de la Ciudad de Buenos Aires, donde recibirá el tratamiento adecuado
Ana María Arroyos, la quilmeña de 49 años que sufrió una descompensación mientras participaba de un crucero en Jamaica y permaneció hospitalizada en terapia intensiva, con coma inducido durante 15 días en ese país, arribaba al cierre de esta edición al Aeroparque Jorge Newbery a bordo de un Avión Sanitario dispuesto por su seguro del viajero. "Se resolvió gracias a la presión de los medios, por eso Assist Card decide hacerse cargo del vuelo y nosotros de la internación en Jamaica, porque estaba previsto que esté internada no menos de 15 días", aseguró Guillermo Baqué, el esposo de Ana María Arroyos, en diálogo con Radio Uno. En un primer momento se anunció que el avión llegaría a las 18. Sin embargo, Osmar Arroyos informó que recién a las 2 de hoy se produciría el aterrizaje, en tanto otras versiones indicaban que la mujer estaría ingresando al Sanatorio Finochieto durante la medianoche. Desde Jamaica y poco antes de abordar el vuelo a Buenos Aires junto a una de las hijas de ambos, Baqué explicó que "intentaron despertarla durante dos días pero está muy dolorida, por lo que volvieron a dormirla". El abogado quilmeño explicó que en Ocho Ríos, donde fue bajada Ana María, "no hay nada", ante lo cual "el cónsul Juan Núñez decidió el traerla" hacia la localidad de Saint Andrew, porque "de quedarse allá se moría". "Cuando la traen del hospital, la situación de Ana era desesperante, estaba al punto de la muerte", contó. "Acá no hay terapia intensiva y tampoco hay equipos de respiración artificial, por eso tuvieron que usar uno manual, hasta que pudieron traer uno de Kingston al hospital de la Universidad" cinco días después, explicó. El 12 de abril, cuando disfrutaba de unas vacaciones a bordo de un crucero de Norwegian Cruise en compañía de una de sus hijas, Ana María Arroyos sintió fuertes dolores de abdomen y el médico de a bordo le diagnosticó una gastroenteritis aguda, medicándola para esto. Dada la persistencia de los dolores y la ineficacia del tratamiento, el capitán del crucero decidió que Ana María y su hija desciendan del barco para recibir una mayor atención médica en tierra, a pesar de que el lugar donde las dejaba no contaba con un centro asistencial acorde con sus necesidades. Ante los reclamos de la joven, la única respuesta de las autoridades del barco fue hacerla descender esposada, según denunció. A través de un comunicado de Assist Card que fue publicado en el grupo de Facebook "Ayudemos a Ana María", el avión que concretará el traslado es "un LearJet 60 equipado con la más alta tecnología en medicina aérea y la tripulación está integrada por médicos y enfermeros egresados del Instituto Nacional de Medicina Aeroespacial con vasta experiencia en repatriaciones sanitarias". "Estaremos esperando a Ana con un completo operativo médico y una vez que haya aterrizado el avión será trasladada en una ambulancia de alta complejidad hasta el centro de salud que designe la familia", concluyeron. El viernes, el Gobierno argentino acordó con la empresa de asistencia al viajero Assist Card y la prepaga OSDE el regreso a Argentina de la paciente Ana María Arroyos, una vez que las autoridades sanitarias de Jamaica lo autorizaran. Según informaron fuentes oficiales a Télam, "mediante una gestión conjunta de la Jefatura de Gabinete de Ministros, el Ministerio de Salud y la Cancillería, las empresas OSDE y Assist Card se comprometieron a llevar adelante las medidas tendientes a concretar el traslado a nuestro país de la turista argentina".
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