Primera elección tras el deshielo con Occidente. Está en juego el aval a la apertura del presidente Rohani. También se elige el cuerpo que designa al líder supremo del país.
Los iraníes elegirán hoy un nuevo Parlamento en elecciones donde se enfrentan candidatos moderados y reformistas, vinculados al presidente Hassan Rohani, con postulantes ultraconservadores que cuestionan su política exterior y su manejo económico. Se trata de los primeros comicios después del acuerdo nuclear alcanzado el año pasado con las principales potencias mundiales, que permitieron levantar las sanciones internacionales que afectaron seriamente las finanzas de Irán. La votación es una prueba crucial para Rohani, en momentos en que busca una progresiva apertura del país y una reconstrucción de su economía.
Se trata de un evento político sumamente relevante para Irán. En forma paralela a la elección de los 290 diputados que conformarán el Parlamento, se realizará también la votación para nombrar a los 88 nuevos integrantes de la Asamblea de Expertos, el poderoso cuerpo de clérigos que elegirá al próximo líder supremo del país, autoridad máxima en la República Islámica. Esta elección es vital en la hora de cambios que enfrenta la nación persa. En la Asamblea, los reformistas –cuyas cabezas de lista son el poderoso ex presidente Alí Rafsanjani y el propio Rohani– tienen chances de ganar peso e influencia en una habitual negociación para designar al sustituto del actual líder supremo, el ayatollah Alí Khamenei, de 76 años, quien está enfermo y quiere influir en las negociaciones para su reemplazo. Además, Rafsanjani –de lazos históricos con la burguesía iraní– ha propuesto abolir la figura del líder supremo en favor de un cuerpo colegiado. Si el reformismo saca votos suficientes en la Asamblea y esa medida gana cuerpo, alteraría de cuajo el sistema personalista de poder de la teocracia iraní y eso tendría repercusiones en la política interna y externa iraní. De allí la importancia de lo que está en juego.
Para el Congreso, hay 4.844 candidatos. En el caso de la Asamblea de Expertos hay sólo 159 candidatos. Un 10% de los candidatos a las legislativas son mujeres (586), lo que implica un profundo cambio en las normas del país persa. Es una cifra única en la historia reciente. El detonante ha sido la nueva era liberal marcada por Rohani, quien señaló que las mujeres constituyen el 50% de la población y por lo tanto también debían estar representadas.
Para participar de los comicios, los candidatos deben ser aceptados por el Consejo de Guardianes, el organismo controlado Khamenei, el líder supremo, encargado de juzgar la idoneidad de los postulantes a cargos públicos en el país. Esta vez aprobaron la mitad de las 12.000 candidaturas presentadas.
Tal y como han hecho durante toda la campaña, los reformistas y moderados, que han formado un bloque de apoyo a las políticas de Rohani, han pasado por alto esas limitaciones y tampoco han hablado mucho de las cuestiones sociales y políticas de reforma que antes eran la primera preocupación de este sector. En cambio, se han centrado en la cuestión económica y en la necesidad de que Rohani cuente con el apoyo de la cámara para pilotar las reformas que necesita el país y el progresivo acercamiento a Occidente. “El problema principal del pueblo es la recesión y el desempleo, y creo que será la prioridad que tendrá en cuenta el nuevo Parlamento. Hay que concentrarse en eso”, sostuvo Taha Abdejodaí, candidato a diputado por una de las listas reformistas.
Desde que llegó al poder en 2013, Rohani ha cumplido su principal promesa de poner fin a la disputa internacional por el programa nuclear iraní, pero el clérigo centrista, que mantiene estrechas relaciones con los reformistas, ha enfrentado una persistente crítica de parte de un Parlamento dominado por conservadores. El mandatario recibió cuestionamientos por la marcha de la economía, que aún debe ver los beneficios del levantamiento de sanciones pese a anuncios de grandes contratos con compañías internacionales firmados recientemente por Irán.
Durante los 13 años de disputa nuclear con Occidente, el rial, la moneda de Irán, perdió dos terceras partes de su valor. La desocupación es del 10%, pero llega hasta el 25% entre los jóvenes. Estos fueron temas centrales de la campaña.
Se espera que los moderados consigan una buena cantidad de votos y de bancas en el Parlamento, pero los especialistas creen que va a ser muy difícil que venzan a los conservadores. En Teherán, la capital, hubo carteles y distribución de folletos, aunque no se produjo ningún acto masivo. Los encuentros de los candidatos con los electores se redujeron a pequeñas reuniones en lugares cerrados.
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