Volvieron las ferias de ropa, el trueque y las “ventas de garaje”

Hace diez años atrás, en medio de una economía en recesión, se impuso un fenómeno que modificó los hábitos de consumo de la gente. Fue el boom de la economía informal, que se caracterizó por el protagonismo de las amas de casa y los cuenta-propistas, quienes dinamizaron actividades destinadas a mejorar las finanzas domésticas.

Una década después este fenómeno parece haber regresado, y en nuestra ciudad, como en otras del interior del país, muchas familias no solo recurren a estas alternativas sino que además dependen completamente de estos mecanismos para subsistir.

En comparación con la época “post De La Rúa”, en los mecanismos para lograr sumar ingresos familiares, en la actualidad, no hay una organización establecida y el intercambio de bienes y servicios es más básico y directo. Cabe recordar que entre el 2001 y el 2005, tuvieron un gran auge los clubes del trueque, que se conectaron en todo el país, y casi llegaron a emitir una “cuasi moneda”, que servía para acumular puntos, a modo de efectivo.

En nuestra ciudad, la red del trueque y el club del trueque, alcanzaron una masiva participación, establecieron reglamentos, categorías de participación y ofrecieron todo tipo de alternativas. De este modo, se podía canjear un trabajo de pintura o plomería, por un juego de living, o una mesa de cocina y sillas; todo esto en el marco de una organización que fiscalizara este “comercio”. Ahora, esto ocurre pero de manera más informal aún, lo que se puede corroborar en los avisos clasificados e improvisados carteles y volantes.

Internet y las redes sociales, también han hecho lo suyo para modificar el comercio, la oferta de bienes y servicios en general. (ver aparte).

Otra de las diferencias, es que por estos días la economía informal no se podría cuantificar, tanto por la inexistencia de organizaciones como por la casi “clandestinidad” en la que se llevan adelante estas tareas. Esto ocurre con quienes ofrecen productos alimenticios ( que debieran ser controlados por Bromatología) como por la venta callejera, que está prohibida.

De todos modos, en el “rebusque,” la gente necesita mejorar su calidad de vida y allí es en donde caen las teorías económicas y carece de relevancia el valor del dólar legal y el ‘blue’, entre otras variables y datos de la economía formal.

Iniciativas

Si bien el uso de Internet abrió un enorme mercado, existen miles de personas fuera del sistema, sin acceso a medios y sin empleo que recurren a mecanismos que dependen solo de la solidaridad y la buena voluntad (ver testimonio).

Comprar harina, aceite y sal; amasar, hornear y salir a vender. En esto se podría resumir la actividad de cientos de hogares en Caleta Olivia. La venta de pan, tortitas y tortillas que requieran poca elaboración, constituyen para muchos el único ingreso en efectivo.

Otro dato: en nuestra ciudad hay entre cinco y diez ferias de ropa y ventas de garaje por fin de semana. Esto que antes era una acción que emprendían entidades intermedias, uniones vecinales o parroquias, para ayudar a familias carenciadas, hoy son realizadas por grupos de vecinos o amigos, con el único fin de salir por iniciativa propia “del mal momento económico”.

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