La vivienda de la familia de Rodrigo Gallardo, que recibió un disparo en agosto de 2013, sufrió una "lluvia de tiros". No hay detenidos por el hecho.
“Anoche se paró un auto y sus ocupantes descargaron una lluvia de tiros. Adentro de mi casa era una humareda; y cuando pudimos incorporarnos, teníamos vidrios en la cabeza. Me rompieron la heladera, un modular y un equipo de música. Donde mirás hay agujeros. Mi patio era un cóctel de vainas”, detalló Yenni Vejar Correa, madre de Rodrigo y dueña de la vivienda ubicada en la calle Ruca Choroi, manzana 23, lote 5, del barrio Villa Ceferino.
En diálogo con La Mañana de Neuquén, recordó que el ataque comenzó poco antes de las 4 de la madrugada de ayer.
Dijo que los tiros iban en dirección a las ventanas del comedor y la cocina; y de un dormitorio de la planta superior de la vivienda, donde el pasado 20 de agosto su hijo, de 11 años, fue asesinado de un balazo mientras miraba dibujitos en una cama.
Tras el crimen de Rodrigo, sus padres decidieron bajar un colchón al comedor para dormir más tranquilos y seguros.
En la madrugada de ayer, los disparos los encontró durmiendo en ese sector de la casa. “De milagro no ocurrió una desgracia”, advirtieron ayer fuentes policiales.
Auto sospechoso
Yenni no vio a los agresores, pero sí una vecina quien reconoció a la Policía haber visto la silueta de dos personas a bordo de un Renault Megane color rojo, con vidrios polarizados.
“Los mismos desgraciados siguen haciendo daño a mi familia, están pasados de largo”, sostuvo Yenni, quien confesó que no pasa un día que no llore a su hijo asesinado. “Era una criatura, era mi vida”, añadió.
No sabe si fueron los dos jóvenes sospechados de matar a Rodrigo, los responsables de esta nueva balacera. Pero cree que los autores son del mismo grupo que también amedrenta a varias familias del barrio. “No los denuncian porque la gente está atemorizada”, agregó la mujer. El coordinador operativo de Delitos, Luis Curipe, dijo que investigan el paradero del auto aparentemente involucrado en la balacera y la identidad de los autores.
Como resultado de una inspección ocular, precisó que los policías secuestraron nueve vainas calibre 9 mm y cuatro de escopeta.
“Esta situación nos supera. Ya tengo bastante con la muerte de mi hijo, dejen de hacer daño a mi familia y ensuciarnos. Necesitamos que la Justicia tome cartas en el asunto. Hemos pensado irnos del barrio mil veces pero no podemos, no tiramos plata por el techo”, expresó la mujer.
Yenni teme por la vida de sus hijos y ayer renovó su pedido de custodia permanente. “Los rondines no sirven”, apuntó.
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