Lo dijeron los hijos de Emilio Ramón Cardozo, panadero de 50 años, quien fue baleado el viernes por la mañana en barrio Yapeyú. Donaron el pan de ese día a los más carenciados de esa zona.
Los hijos y sobrinos coincidieron en salir en la fotografía de espaldas ya que tienen miedo a represalias por parte de los delincuentes que asaltaron a su padre, lo balearon, y lo dejaron al borde de la muerte. Ellos son María José, de 30 años, médica y residente de pediatría; Julián de 23, jugador de fútbol del plantel profesional del Club Arsenal; María Emilia de 26 que es empleada de comercio; Débora Gómez de 21, nuera y empleada de la panadería de su suegro, y embarazada de cinco meses.
—¿Cuál es el estado de salud de Emilio Ramón Cardozo?
A la respuesta la dio María José que es médica, y actualmente está haciendo la residencia en Pediatría.
—Bien, mi papá está bien. Está compensado, estable y lúcido. Pero continúa sumamente dolorido, pero gracias a Dios está vivo.
“Hago propicia esta oportunidad que nos brinda el Diario UNO de Santa Fe, para hacer un público agradecimiento por este milagro de que nuestro padre esté vivo: primero a los policías del Cuerpo Guardia de Infantería del destacamento norte, que fueron los primeros que lo auxiliaron y lo cargaron en un patrullero y lo llevaron con las sirenas y las balizas encendidas hasta el hospital psiquiátrico Mira y López, donde médicos y enfermeras lo compensaron hasta que decidieron su traslado al Hospital Cullen”, relató.
“También, –continuó– a médicos y enfermeras del Cullen, que lo operaron y son parte necesaria y vital de esta cadena de personas excepcionales que hicieron posible que nuestro padre esté con vida. Reitero todo el agradecimiento de nuestra familia a ellos y para siempre.
—¿Su papá resistió el asalto del delincuente armado y por eso pasó toda esta situación?
—Sí. Nuestro padre está formado en el trabajo. Empezó a trabajar en panaderías a los nueve años. A los 35 tuvo su propia panadería en nuestra casa. Después, la crisis del 2001 nos fundió y tuvo que vender todo. El año pasado, en el mes de julio, con un enorme esfuerzo, cumplió nuevamente el sueño de volver a tener una panadería, y por eso se llama «Un Nuevo Comienzo». Mi papá siempre nos dijo a todos sus hijos que jamás se dejaría robar ni asaltar. Él tiene un carácter fuerte, pero es muy bueno.
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