Víctor Fayad adelantó a este diario que “la decisión está prácticamente tomada”. La propuesta surgió de los vecinos y comerciantes que reclaman por el avance de los cuidacoches, quienes piden trabajo en la Muni o en el Metrotranvía
“Tengo una carpeta con una considerable cantidad de notas de los vecinos y comerciantes para que vuelva el estacionamiento medido”, explicó el Viti, quien confirmó a El Sol: “La decisión de restablecerlo está prácticamente tomada”. Cuándo se pondrá en marcha es lo que está estudiando la Comuna, pero la idea es que sea lo antes posible.
“CIUDAD TOMADA”. Controlar el arribo de los trapitos en masa y a las calles del centro sigue siendo la materia pendiente del intendente desde que anunció que, junto con la Provincia, iba a trabajar en un plan para regularizar la situación de los cuidacoches informales. “Ha proliferado la presencia de los trapitos que vienen de otros departamentos y que ahora están todo el día en las calles”, enfatizó Fayad, quien agregó: “Hay problemas de seguridad y explotación infantil que no eran habituales”. El plan de Fayad para limitar el avance de los trapitos permanece estancado y, en esto, el intendente no escatima en pasar factura al Gobierno provincial: “Lo trabajamos con los ministerios de Seguridad y de Desarrollo Humano porque es una situación a resolver con la Provincia pero se está avanzando muy lentamente”.
Ante esta incógnita, el Viti busca alternativas para frenar el arribo de los cuidacoches informales a la Quinta Sección y, según considera, “qué mejor que reinstalar el estacionamiento medido que permitirá contar con tarjeteros que están en un sistema regular que les exige enviar a los chicos a la escuela y cumplir con el calendario de vacunación”. Si bien las experiencias del estacionamiento medido han sido, en su mayoría, infructuosas, el jefe comunal intenta revertir la situación. Es que, por ejemplo, el sistema en el barrio Bombal fracasó en setiembre del 2009, debido a que la mayoría de los moradores del área se opuso tenazmente. “Ahora son los mismos vecinos los que piden el mecanismo de control”, aclaró Fayad.
TRABAJO, PAN Y CIRCO. Con desconfianza de antemano, los cuidacoches no ven viable la propuesta de Fayad. “No creo que funcione porque ya una vez los comerciantes pidieron que lo saquen (por el estacionamiento medido)”, comentó Juan Luis Rosales (68), quien se desempeña como cuidacoche en la Arístides Villanueva desde hace ocho años. “A mí me da lo mismo, porque los vecinos me quieren”, agregó Rosales. Sin embargo, el terreno está dividido entre los trapitos que trabajan de día y los que llegan a la noche. “A las 19 comienza el descontrol.
La mayoría son jóvenes y llegan de a ocho personas a controlar esta zona”, explicó Rubén Ordoñez, quien, además, enfatizó: “Los vecinos me ponen las quejas porque los de la noche son irrespetuosos”. Sin embargo, el descrédito al sistema es generalizado entre los cuidacoches de Arístides Villanueva y Belgrano. “Nadie te va a pagar 3 pesos porque acá se trabaja por colaboración”, agregó Lucas, otro de los cuidacoches.
ATRAPADOS SIN SALIDA. El estacionamiento medido no es el único peligro que parece acechar a los trapitos. Es que, en unos meses, las obras de calle Belgrano por el Metrotranvía llegarán hasta los improvisados estacionamientos y más de 20 cuidacoches se quedarán sin su lugar de trabajo. Desde principio de año realizan reclamos y pedidos en la Municipalidad de Capital pero sin obtener respuestas.
La única salida que analizan los trabajadores informales es reclamar por un puesto de trabajo dentro de la Municipalidad o en el Metrotranvía. “Somos muchos y queremos trabajar de lo que sea, en la Comuna o en el nuevo transporte”, explicó José, quien cuida autos desde las 7 hasta las 15 entre calles Emilio Civit y Agustín Álvarez. “Acá no tenemos nada, ni obra social ni seguridad”, agregó. Facundo Maza hace seis años que está en la zona y es el vocero de los más de 200 trapitos que trabajan en Ciudad.
A principio de año comenzaron a organizarse y a peticionar ante las autoridades la posibilidad de blanquear su situación. “Nos presentamos ante Fayad pero él nos quiere sacar de acá porque dice que somos un problema de seguridad, y, al contrario, no somos delincuentes; estamos en la calle porque no tenemos otra salida laboral y necesitamos un sustento para nuestras familias”, manifestó. “Hemos presentado proyectos para que cada uno tenga su cuadra y cobre dos pesos por auto, pero no nos contestan. No queremos vivir de un subsidio, queremos trabajar y sentirnos realizados como personas”, agregó. No obstante, no quieren que los incluyan dentro del estacionamiento medido.
“No queremos trabajar con tarjetas de estacionamiento porque iríamos mitad y mitad con el Estado, y no vamos a tener seguro de vida ni aportes ni obra social”, concluyó. En reiteradas oportunidades, Fayad había adelantado que “no incluiría a ningún trapito a trabajar en la Comuna porque no hay ni lugar ni presupuesto que resista”. Lo cierto es que aunque aceptó que faltan programas de capacitación u oficios, el intendente aseguró que hay trabajo: “La minera de Malargüe necesita 3.500 empleados; les hemos ofrecido limpiar veredas y acequias y no quieren. Trabajo no falta y no podemos tener una ciudad tomada”, sentenció.

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