El volver a empezar de las escuelas

Las reacciones de alumnos y docentes tras las secuelas que dejó la inundación

Una meta central de las escuelas por estos días es “lograr que los chicos hablen, se expresen y cuenten lo que les pasó”, dijo la directora provincial de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social de Educación, Eliana Vázquez, pero aclaró que para ello “la escuela debe generar esas condiciones de enunciación”.

Y si bien muchas comenzaron a trabajar en ese sentido por su cuenta desde el lunes pasado, otras han sido “arrasadas” y requieren del apoyo de los equipos profesionales.

Ese complejo y heterogéneo panorama llevó a las autoridades a plantear que en estos primeros días la premisa no es la vuelta a clases, sino la vuelta a la escuela.

“Frente a una situación de tanta incertidumbre, ante semejante hecho disruptivo que rompe la cotidianidad, el objetivo es que el chico esté en la escuela, ya que es su lugar y el lugar de referencia de las familias. Implica un regreso a la ‘normalidad’, porque se encuentra con sus compañeros, sociabiliza lo que le pasó y encuentra en los docentes y directivos la imprescindible contención, los referentes que necesita”, resaltan la inspectora de Psicología Fernanda Cabeza y la vicedirectora de la Escuela N° 125 de 82 y 116, que volvió a recibir a sus alumnos el miércoles luego de actuar como centro de evacuados, María Laura Madrid.

Vázquez explica que tras el relevamiento que hicieron se encontraron no sólo con alumnos afectados, sino con numerosos docentes. “Y con todo lo que eso conlleva; hay situaciones de desamparo, confusión e impotencia”, indicó y añadió que “en las instituciones siempre uno cuenta con referentes, y vimos que muchos de esos referentes también estaban golpeados”. En ese contexto, la funcionaria detalló cómo montaron el operativo retorno a la escuela.

Ante la magnitud de la catástrofe, se han sumado a trabajar los equipos interdisciplinarios de Florencio Varela y Quilmes. “Los Centros de Orientación Familiar (Cof) actúan fuera del centro escolar, en los barrios -detalló-. Se acercan a las familias, relevan sus necesidades e invitan a que los niños vayan a la escuela. En tanto, los Equipos de Infancia y Adolescencia (Edia) y los Equipos Interdisciplinarios de Primera Infancia (Eipri) operan puertas adentro de los colegios”.

En cuanto al trabajo en las aulas dijo que “ahora, con las ramas de artística y educación física se hará hincapié en tareas que permitan a los alumnos tramitar lo que les sucedió mediante el dibujo, títeres y otras expresiones, así como mediante el juego y la actividad corporal”.

“Hay mucha flexibilidad. No se imponen las cosas. Se abre el espacio y, muchas veces, el relato de un chico sirve como disparador de una actividad”, dicen en la Escuela 125, donde niños de un 3° grado realizaron dibujos que hablan por sí mismos acerca de lo que les sucedió.

Y hay historias que afectan a los propios docentes. “Pero es preciso saber manejarlas; saber hasta donde un caso puede extenderse en el tiempo (y entonces interactuar con los organismos de Salud del Estado) y cuando se trata de algo controlable. Hay niños que cuentan que perdieron su mascota, que escucharon gritos toda la noche, que toda la familia está durmiendo en un colchón”, dice Laura Márquez del equipo de orientación de la Escuela 84 de Villa Elvira. “Lo primero y principal es escucharlos, y tratar de minimizar la situación cuando es posible”, añade.

Comentá la nota