Marcelo Artaza (20) es uno de los cuatro sobrevivientes de la brutal tragedia que enluta a la provincia. Fue internado de urgencia, con lesiones leves y excoriaciones. Salió expulsado de la combi en la que viajaba a realizar un cobro en la ciudad Capital.
Terminó detrás de un camión cisterna. Hoy, gracias a la providencia, está vivo para contarlo. El joven recibió al equipo periodístico de Nuevo Diario en su vivienda del barrio Centenario. Se encuentra acompañado por su familia que aún no puede creer que esté vivo y cuenta su historia, después de la tragedia.
“Subí a la combi y me senté atrás, junto con Bravo y Florencia. Había llegado el hombre de Atamisqui y compró el último boleto. Recuerdo que íbamos por la ruta, detrás de un colectivo color amarillo. Las maestras comenzaron a gritar y luego se produjo el accidente”, sostuvo Artaza.
Además, dijo: “El chofer miró al costado, vio que venía el camión e igual volanteó y se cambió de carril. Quiso frenar, pero fue imposible, porque se encontró de frente al camión y chocó. Después, desperté detrás del camión con el que chocamos y a mi alrededor estaban todos los cuerpos. La gente lloraba y corría”.
Finalmente, expresó: “El chofer estaba acostumbrado a viajar pegado a otro vehículo y a gran velocidad. Pero nadie le decía nada, porque teníamos miedo de que nos deje ‘tirados en la ruta’. Que nos abandone en medio de la nada y sin nada”.
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