Cada año rescatan toneladas de frutos que no se pueden comercializar y los destinan a comedores escolares
La premisa es que se puede combatir el hambre, la desnutrición y los riesgos nutricionales de los más necesitados estableciendo redes entre productores, comercios y empresas de alimentación cuyos productos por diversas causas no pueden ser comercializados, pero que se encuentran en condiciones de destinarse a la nutrición inmediata de quienes concurren a los comedores comunitarios.
En ese contexto desde fines del 2000, el Banco Alimentario es un nexo más de la cadena solidaria abocada al “recupero de alimentos” y, en relación al kiwi, el año pasado salvaron 21 mil kilos de ese fruto que se distribuyeron en distintas instituciones de bien público en lugar de ser tirados a la basura.
se va la segunda
A punto de realizar la “segunda cosecha” del kiwi en una plantación de Bavio, la abogada Liliana Ilari, presidenta del Banco Alimentario de La Plata remarcó la solidaridad de los productores de la Región. “Es algo que hacemos todos los años, ya hicimos una jornada, pero para administrar mejor el recurso lo cosechamos en tandas para no desperdiciarlos. Para los voluntarios, en su mayoría estudiantes y gente de los comedores, también es una oportunidad para pasar un día de campo y realizar una acción solidaria que tiene el objetivo de evitar que un alimento tan nutritivo se desperdicie y dárselo a la población más necesitada de nuestra sociedad”, señaló.
La iniciativa permite juntar miles de kilos de kiwis que tal vez por tamaño o condiciones de maduración se desecharían, pero además ayuda a crear conciencia en la sociedad civil sobre la importancia de solidarizarse con las personas humildes.
Por lo general se trabaja desde las 9 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Los materiales necesarios para la cosecha son provistos por el Banco Alimentario y el productor; la actividad no requiere más conocimiento que el deseo de desprender los frutos de la planta que es similar a una parra.
En primer lugar los kiwis son colocados en unas cestas que son unas especies de mochilas individuales, luego se ponen en cajones y finalmente se trasladan al depósito del Banco, que luego se encarga de distribuirlos a los comedores y otras instituciones dedicadas a dar alimento.
Los interesados en participar de esa actividad u otras que se organizan con la misma finalidad pueden contactarse por email al info@bancoalimentario.org.ar o telefónicamente al 422-4988, o 15 531-5751.
Liliana Ilari destacó la buena predisposición de los productores locales que habitualmente se contactan con la institución para ofrecer aquellos productos que quedaron en las quintas por no cumplir con los requisitos para ser comercializada. “Esta semana nos llamó un productor para ofrecernos una cantidad importante de acelga, que nos viene muy bien, aunque siempre tenemos el proyecto de armar una cocina para darle un hervor, luego congelarla y así darle más vida útil”, afirmó la presidenta del Banco.
Según expresaron los voluntarios el objetivo es atacar el hambre en la Argentina y ser modelo de organización sin fines de lucro mediante el empleo de metodologías, herramientas, tecnologías y procesos empresariales. Por ese mismo motivo el proyecto impulsó también la Red Argentina de Bancos de Alimentos, de la que la asociación platense es socia fundadora.
mas de 250 personas
Esfuerzos compartidos, conciencia por el hambre, trabajo en equipo y compromiso responsable son las bases sobre la que se desarrolló el Banco Alimentario que asiste a 90 comedores de La Plata, Berisso y Ensenada. Y las respuestas no se hicieron esperar, de esa manera en las últimas horas un productor donó 3 mil kilos de tomates con los que se harán dulces o salsas. En el engranaje solidario colaboran 250 personas ya sea en el depósito donde entra, se clasifica, controla y se da salida a los alimentos o los que se encargan de otras cuestiones como la administrativa donde hay un exhaustivo seguimiento de cada institución a la que se asiste. Cada quien hace su aporte como es el caso de las mujeres que trabajan en los comedores que intercambian recetas para aprovechar más los recursos. “Hace unos días me enteré que si la mayonesa que está a punto de vencerse se la mezcla con la harina se logra una masa para tartas que puede congelarse hasta 4 meses”, sostuvo la voluntaria que indicó que según las estadísticas la tercera parte de los alimentos del mundo terminan en la basura por falta de conciencia. “Hay que evitar que lo que no es diez puntos se convierta en residuo, eso también es parte de la sustentabilidad de la que tanto se habla”, aseguró Ilari.
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