Se capacitan con especialistas del Banco de Leche Humana del Hospital San Martín para ayudar a chiquitos con problemas
Daiana Jurado es una de las madres que hace unos meses se comunicó con el Banco de Leche Humana porque sus pechos “estaban muy inflamados y cargados”. Como no podía ir hasta el hospital San Martín, Gabriela Santoro le dijo que se quedara tranquila, la citó en su departamento y allí le explicó las técnicas de higiene y de extracción de leche. “Le di un frasco esterilizado y le pedí que se relajara. Ella aprendió rápidamente, incluso cuando empezó a trabajar formó su propio banco para que el bebé se alimente con esa leche”, cuenta la nutricionista que ahora abre las puertas de su hogar para acopiar las donaciones que cada semana acercan otras madres y ella refrigera para entregar en óptimas condiciones al Banco de Leche.
Como se sabe, desde mayo de 2007 el Policlínico General San Martín dispone del Banco de Leche materna para asistir a los bebes que por diferentes motivos no pueden alimentarse de sus madres. El banco funciona en el servicio de Neonatología y está a cargo del doctor Gustavo Sager. En ese lugar se recolecta, se procesa en una máquina pasteurizadora y se controla la leche materna. El alimento se suministra por prescripción médica y es provisto por madres de los niños internados y por mujeres voluntarias que estén sanas.
Si bien las extracciones se efectúan en el hospital San Martín, ahora también se está capacitando a las madres que quieran ser donantes para que aprendan a hacerlo de manera correcta en sus hogares.
Jésica Vega Olavarri, mamá de Odín, un bebé de dos meses y medio, se enteró por otra mamá acerca de la existencia del Banco de Leche y hoy también colabora con la institución: “una amiga me contó que si uno se sacaba leche, estimulaba más la producción y desde que aprendí a hacerlo, me saco por día el equivalente a una mamadera y la guardo en el freezer. Por eso estoy dispuesta a dar una parte para otros chiquitos”.
Tener acceso a la información sobre cómo hacerlo también fue fundamental para Lucrecia Núñez, mamá de Serafín, un niño de 15 meses. “Al principio me costaba sacarme la leche, además el nene nunca quiso el biberón. Lo importante es que cada mamá tome conciencia del bien que le hace a su hijo al darle la teta y que cuando ellos más toman, más leche se produce”, acota la madre.
Cabe aclarar que la leche materna se entrega a los niños que tienen inconvenientes para alimentarse del pecho de su madre como los prematuros que por su madurez no desarrollaron la coordinación necesaria para succionar; los inmunodeprimidos; los alérgicos a la leche de vaca y aquellos cuyas madres están infectadas de HIV. Según señalan los especialistas, para ellos el banco de leche materna es de vital importancia porque logra una importante reducción de morbilidad y mortalidad infantil al mejorar sus defensas.
Gabriela Santoro no se cansa de alentar a las madres para que alimenten a sus hijos con leche materna y, además de brindarles las diferentes técnicas para que estén entrenadas, les remarca que ese alimento reduce el riesgo de padecer enfermedades infecciosas, alergias o anemia y les permite un mayor desarrollo del sistema nervioso central y del coeficiente intelectual. “Los niños crecen sanos, pero también es importante el vínculo que se establece con la madre”, agrega la profesional.
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