Voluntariado en el barrio Centenario

El trabajo de un grupo de mujeres hace posible el funcionamiento de la "Biblioteca Popular y Centro Cultural Centenario".
Instalada entre torres de departamentos, en medio del complejo habitacional, la "Biblioteca Popular y Centro Cultural Centenario" funciona desde hace más de 15 años a partir del trabajo sostenido y voluntario de un grupo de mujeres que con muy poco, han hecho mucho por el barrio que la rodea y que ha transformado a la institución en un actor protagónico en la vida comunitaria.

La biblioteca funciona en la planta baja del Edificio 4, del Sector 3 del Complejo Centenario, a la altura de la esquina de Avellaneda y Tierra del Fuego, frente al Centro de Salud. Se fue construyendo despacio, a partir de la tarea incansable de Hortensia Flores, quien hoy es la tesorera de la entidad que tiene personería jurídica y está inscripta en el Registro de Entidades de Bien Público de la Municipalidad.

El diseño de construcción de las torres de departamentos se apoya en gruesas columnas, que en la planta baja dejan huecos libres entre ellas. La idea original era instalar locales comerciales en esos espacios. La idea sólo prosperó para emprendimientos como los de la biblioteca.

Pero las deficiencias edilicias les generó inconvenientes a poco que comenzaron a instalar los estantes con los libros: una serie de filtraciones provenientes de los pisos superiores desagotaba a través de las paredes y caía sobre el material.

"Intentamos varias veces arreglarlo, pero nunca pudimos porque había que romper el techo y la administración del complejo se oponía", dice Mariana Kit, la presidente del institución, una joven con mucha pasión por lo que hace y que vive a un par de cuadras del Complejo.

Unos baldes de plástico blanco, diseminados en los pasillos, al pie de los estantes, asoman como elementos extraños entre los libros. "Es la única forma que tenemos para solucionarlo. Pero son aguas servidas, con feo olor", agrega Patricia Lambert, integrante de la comisión directiva.

Pero pronto todos estos trastornos quedarán superados. La entidad está dentro de las 18 ONG que recibirán fondos del presupuesto participativo previsto en este 2011. En este caso, son 15 mil pesos, justamente para reparar las filtraciones. "Si sobra plata podremos comprar una computadora para comenzar a digitalizar toda la base del registro", se entusiasma Hortensia y le brota una sonrisa. Este impedimento la aísla del resto de las bibliotecas barriales municipales.

Hace unos días la directora de Relaciones Internacionales y de Relaciones con las ONG de la Municipalidad, Ariana Bazán, se reunió con las voluntarias de la biblioteca para analizar estrategias que les permitan consolidar su red de servicios.

La Biblioteca cuenta con más de 8 mil libros y una nómina de socios que llega a los 825, aunque no todos están activos, quienes abonan en concepto de cuota $2 por mes. "Lo aumentamos ahora porque hasta el año pasado costaba $1,50", informa Mariana. Quienes deseen sumarse al trabajo solidario podrán comunicarse con Mariana Kit al 154-396335.

Inmersa en el corazón de un barrio con frecuentes hechos de inseguridad, la relación de la institución con los vecinos ha tenido momentos tensos. Si bien todas las puertas de acceso están enrejadas, las voluntarias prefieren mirar para adelante.

"Cuando no habíamos armado la biblioteca este era un lugar donde los pibes venían a drogarse", recuerda Esther Núñez, otra de las voluntarias que participó de la reunión con Ariana Bazán. "Ahora nos respetan; cuando podemos, los contratamos para hacer alguna changa; bajar ladrillos o montar algún escenario", dice Mariana.

"El Centenario no sólo debe ocupar las páginas de policiales -subraya Hortensia-. Acá también hay cultura y gente que quiere estar mejor, superarse".

En la Biblioteca Popular también tratan de superarse. Desde hace un año, en el extremo este de la planta baja, habilitaron una "Bebeteca", un espacio para que las madres que trabajan puedan dejar a sus hijos de entre 1 y 4 años. Pintado y decorado como una guardería, en cada detalle sobran muestras de amor al prójimo.

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