Al mismo tiempo, si bien en mayor o en menor medida se valora como aceptable la prestación de los servicios municipales esenciales, persisten los reclamos por obras de infraestructura básica (cloacas, sobre todo, como así también gas natural y mejor iluminación) y la remediación más profunda de aquellas calles que se ven afectadas sobre todo en los días de lluvia -
Desde ya, vamos a establecer dos puntos que deben quedar bien claros: no es nuestro cometido juzgar en términos de valoración ni lo hecho por la actual administración municipal, ni por las anteriores; creemos que cada gobierno local ha actuado en pos de mejorar la calidad de vida de los vecinos que residen en los barrios periféricos, en la medida de sus posibilidades.
Pero hay que tener en cuenta, y no es una crítica, sino un hecho objetivo, que en los barrios de Rojas reside la mayor parte de la población de este distrito y que, por ende, las necesidades de estos vecinos son muchas: nunca se estará cerca de lo ideal, y jamás se terminará ese trabajo ciclópeo.
Por eso, cada cierto tiempo, elaboramos el informe más completo que podemos -porque son muchos barrios y es muy complejo establecer pautas claras cuando en la mayoría de ellos no hay comisiones vecinales- sobre la situación de los distintos vecindarios.
En este sentido, así como el año anterior había reclamos puntuales y un índice general de satisfacción más que regular en sus vecinos, hoy podemos decir que los testimonios compilados durante varios días de trabajo indican que ese nivel de satisfacción ha entrado en una suerte de meseta y que los testimonios de los vecinos, que hemos recolectado in situ, mediante una amplia recorrida en cuyo transcurso, como hacemos habitualmente, dialogamos directamente con la gente trascendiendo el simple reportaje, le apuntan a una problemática común: la falta de presencia policial, fundamentalmente.
Indudablemente, existe muchísimo aún por hacer; tanto, que con toda razón puede decirse que la tarea de mejorar la calidad de vida de los paisanos que residen en los barrios de Rojas, nunca se terminará por completo.
En concreto, el informe que hemos elaborado sugiere que se cumplen con aceptable regularidad los servicios básicos del municipio, pero se sigue reclamando obras de infraestructura esenciales, sobre todo cloacas, gas, iluminación, y, centralmente, lo que apuntábamos sobre presencia policial y la remediación de aquellas calles que, sobre todo cuando llueve, se hacen intransitables.
RECORRIENDO LOS
PRINCIPALES BARRIOS
Es importante destacar que para la confección de este informe nos remitimos a los principales vecindarios de la ciudad; básicamente, los más poblados, en la inteligencia de que a mayor densidad demográfica, mayores necesidades sociales e infraestructurales. Es decir que hemos elaborado una nueva radiografía comprometida y no complaciente de los barrios de Rojas.
En ese sentido, toda vez que hay muy pocas comisiones vecinales funcionando, procuramos hablar con los residentes más antiguos de cada lugar, o por lo menos con los más representativos. Es decir, con gente que aporta su testimonio sin pelos en la lengua.
SIN PELOS EN LA LENGUA:
LOS VECINOS PIDEN VIGILANCIA
Comenzamos nuestra recorrida por el flamante barrio 20 de Octubre, emplazado en el marco del Plan Federal I. Un vecino nos dijo, sin ambages que, "desde que se entregaron las casas no hubo muchos cambios, no ha habido mejoras, y las calles se complican mucho cuando llueve".
"Necesitamos que se coloque piedra en las calles, porque el cordón-cuneta no alcanza. El perjuicio es mucho cuando llueve y los vecinos se quejan. Ojo, vemos que las máquinas han estado trabajando, pero la verdad es que necesitamos que se coloque más piedra", agregó el mismo vecino.
Y apuntó a un tema que sería recurrente en nuestro diálogo con vecinos de otros barrios: "La seguridad es muy mala. No pasa la policía o pasa muy poco" y reclamó que se pretende que haya "más vigilancia".
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En barrio España, una vecina nos comentó, básicamente y a su modo, que la expansión demográfica de ese vecindario no ha sido acompañada por obras de infraestructura, aunque reconoció el cambio positivo operado a partir de la pavimentación de algunas calles. "Antes este barrio, donde yo nací y vivo, era casi una familia, pero ahora hay mucha gente nueva", comentó.
Por su lado, otro vecino, con años de residencia en España, puntualizó que el déficit fundamental es la falta de seguridad. "La policía pasa poco y nada; y cuando se la debe llamar, tarda en llegar", si bien reconoció que los servicios municipales de barrido, limpieza y demás "se cumplen bastante bien". Entre otras cosas, deploró que la tradicional placita del barrio "directamente, ya ni existe", por falta de mantenimiento.
Pero insistió en que "debe mejorarse el tema de la seguridad" y volvió a reclamar más presencia policial.
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En barrio Bicentenario, un vecino reclamó mayor celeridad en el levantamiento de los montículos, pero aceptó que la limpieza y demás servicios se cumplen bien. Igualmente, dijo que podría mejorarse la iluminación y, en coincidencia con otros testimonios, pidió mayor presencia de la policía.
También sostuvo que sería importante que se logre formalizar una comisión de fomento para agilizar estos reclamos ante las autoridades.
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En el barrio 150 Viviendas, obtuvimos otros testimonio interesante. Un vecino de ese lugar, con muchos años de residencia allí, nos dijo que "seguimos viendo falencias que vienen de toda la vida, como el mantenimiento de las calles, que están llenas de pozos, más allá de que los vecinos a veces colocamos escombros", y aseveró que también hay deficiencias en el barrido y la limpieza, reclamando que estos servicios se presten con mayor continuidad.
"Estamos un poco abandonados, y no sé por qué; parece un barrio como que nunca existió para la municipalidad, siendo un barrio grande", deploró el vecino. También dijo que sería importante formar una comisión, pero insistió en que lo fundamental es activar la subdivisión de las parcelas, "ya que no sabemos si son nuestras las casas o no", aunque admitió que "se están haciendo algunos trámites desde la municipalidad".
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En barrio Jardín, un vecindario que, por sus características sociales y demográficas aparece a priori como menos complicado, también se registran algunos reclamos.
Un vecino de ese lugar comentó que "fundamentalmente lo que debe activarse es el desmalezamiento de los espacios verdes, si bien los vecinos se preocupan de mantener sus frentes arreglados", pero insistió en que se nota una gran proliferación de perros sueltos y, considerando el traumático antecedente de ese barrio, que sufrió una serie de delitos contra la propiedad en cadena, se reclama mayor presencia policial.
También pidió que la placita del barrio sea reestructurada, en atención a la gran cantidad de niños que allí residen.
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En barrio Ramos, un veterano residente del lugar dijo, sin eufemismos, que "hay muchos robos y raterías y la policía no interviene como debe", y reclamo presencia de inspectores, para controlar el tránsito, y de personal policial. Pero insistió en que "los patrulleros deben pasar más seguido, no hay seguridad para nada".
También reclamó mayor continuidad en cuanto a los servicios de limpieza, barrido y recolección de montículos.
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En barrio Libertador, un vecino nos transmitió un panorama más positivo en cuanto a la prestación de servicios pero insistió en que se podría mejorar, incrementándola, la presencia policial.
Pero dijo que sería fundamental "hacer alguna obra de asfalto, sobre todo en la calle principal del barrio".
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En barrio Unión se reclama con énfasis el entubamiento del canal a cielo abierto que pasa frente a la cancha del Club Juventud. Sí se nota una enorme cantidad de perros sueltos y, seguramente, con la colaboración de los vecinos -que ellos mismos reclamaron- podría mejorarse la higiene del barrio, depositando residuos y montículos en tiempo y forma.
Coincidentemente, se reclama una mayor presencia policial y se pide que los móviles circulen con mayor asiduidad por el vecindario.
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En barrio Almirante Brown, una vecina dijo que "estamos un poco más tranquilos con respecto a lo que era el año pasado" en materia de seguridad y que se aprecia alguna mayor presencia policial.
Pero sí reclamó el arreglo de las calles internas del barrio y una mejor iluminación, aunque elogió el entubamiento del canal que corre paralelo a Juan G. Muñoz. "Fue una de las mejoras cosas que se han hecho, porque eso era muy peligroso y mejoró el aspecto y la limpieza del barrio", consideró.
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En barrio Evita, coincidentemente, se ponderó elogiosamente la obra de entubamiento del canal que llega hasta el Río Rojas, pero los vecinos reclamaron "mayor seguridad", debido a que "la policía no pasa".
Asimismo, hay inquietudes con respecto a las calles internas, muchas de las cuales están en muy mal estado. Se pidió la colocación de piedras, un mayor mantenimiento de la plaza central. Pero el reclamo mayor es el de seguridad.
INFRAESTRUCTURA
Las obras de infraestructura son fundamentales. Convengamos en que son alentadores los anuncios de la inminente adjudicación de las obras de agua para dos barrios que, originalmente considerados como para la radicación de quintas de fin de semana, se están transformando paulatinamente en residenciales permanentes, como Villa del Parque y Las Margaritas.
En ese sentido, como ya hemos consignado, el ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, a través del Servicio de Agua Potable y Saneamiento Rural bonaerense (SPAR), concretó el llamado a licitación pública Nro. 18/2010, para la construcción de las respectivas redes de agua corriente que abastecerán a los mencionados barrios.
Ya están a disposición de los interesados los respectivos pliegos, que pueden adquirirse en la sede del SPAR, en La Plata.
En tanto, la apertura de las ofertas se definirá en acto a realizarse en la sede de ese organismo, que conduce el licenciado Juan María Viñales, el próximo 18 de junio a partir de las 14.
La obra, largamente anhelada por los cada vez más numerosos residentes fijos de esos vecindarios, sitos uno a cada lado de la ruta nacional 188, implicará un presupuesto oficial de 1.264.787,37 millones de pesos, y tiene un plazo de ejecución de ciento ochenta días corridos, a partir de la adjudicación de los trabajos, y una vez cumplimentadas las consideraciones legales de rigor.
Esta obra, como se recordará, había sido gestionada durante la intendencia de Norberto Aloé, actualmente diputado provincial, junto con la de Los Indios, que acaba de ser adjudicada en estos días.
Por otro lado, estamos en condiciones de anticipar que se está activando la instalación de la red de gas para el futuro énclave habitacional que se emplaza en Larrea y Ruta 45, y que llega hasta barrio España, con lo cual este servicio también afectará a ese populoso vecindario.
Pero la deuda, en materia de infraestructura, con los barrios, es muy grande y se remonta a muchos años.
Por citar un ejemplo, es fundamental que se concrete, de una vez por todas, la obra de construcción de la colectora cloacal máxima Nro. 2, que ya fue adjudicada pero, como hemos explicado, sufrió varios tropiezos debido a la necesidad de redeterminar precios y, por consiguiente, hubo que dividir el proyecto en dos partes.
Además, nos parece que hay que insistir también en la demorada obra de pavimentación de setenta cuadras en el casco urbano (y las localidades) ya que el pavimento es el primer elemento que contribuye a mejorar las condiciones de vida de la gente.
INSISTIMOS CON LA
SECRETARÍA DE BARRIOS
Este es un tema que ya hemos reflejado en numerosas oportunidades. La realidad es que hasta el momento no se ha instrumentado -y ni siquiera hay indicios de que se haga alguna vez- una secretaría municipal de Barrios.
¿Por qué le damos tanta importancia a esa estructura? Iremos al punto; pero primero, pongámonos en antecedentes.
Durante algunas de las anteriores administraciones municipales -por lo menos, en dos oportunidades- se implementó, con relativo éxito, la creación y funcionamiento de la denominada secretaría de Barrios.
Pero las experiencias que recordamos, más allá de alguna actividad que pudo plasmarse, no tuvieron continuidad y, de hecho, al día de hoy una secretaría de barrios no figura en el abultado organigrama municipal, pese a que si alguna se vez se implementó, es porque ya está reglamentada su estructuración.
Esto implica no solamente una desprolijidad orgánica, sino la carencia de un ente crucial para la obra de un gobierno municipal que se desempeña en la administración de una comuna que contiene en los barrios de la periferia a la mayor parte de su comunidad activa.
Es imprescindible ser críticos en este sentido: no es posible que no se haya ni siquiera esbozado un plan para reflotar y estructurar como corresponde un organismo imprescindible como una secretaría de Barrios.
En nuestro concepto, una secretaría de Barrios está llamada a cumplir un papel preponderante en la estructura político-administrativa de un estado municipal. Es, concretamente, según lo entiende este diario, un ente que debe cumplir una función de coordinación general y de enlace operativo con los barrios de la periferia, además de constituirse en eje de la organización comunitaria barrial, comenzando por movilizar y acelerar la constitución de las respectivas comisiones vecinales de fomento (ver aparte).
Por lo mismo, mantenemos que el ente debe tener rango de secretaría, y su eventual titular debe ser parte del gabinete, dado que su función es clave: se trata no solamente de coordinar los reclamos y necesidades de los barrios y establecer un programa de prioridades y urgencias, sino también de promover la organización comunitaria a través de las asambleas vecinales.
De esa forma, los reclamos que hoy los vecinos efectúan por lo general de manera individual, y muchas veces pasando por encima de sus comisiones de fomento, cuando las hay, tendrán un marco no sólo orgánico, sino organizado.
Esto le permitirá por otro lado a la administración del municipio programar actividades en los barrios de manera ordenada: lo que sucede hoy se parece mucho a la acción de correr con un balde detrás de las llamas, dicho sea sin dejar de reconocer el enorme esfuerzo que lleva adelante la dirección municipal de Servicios Urbanos que, por otro lado, no solamente atiende los barrios sino la totalidad de la ciudad; pero estamos convencidos de que más productivo, indudablemente, es estar siempre atento y previendo la menor posibilidad de chisporroteos en los sectores donde vive el grueso de la ciudadanía rojense.
Y para ello, lógicamente, hace falta una estructura operativa político-administrativa.
Por supuesto, y lo repetimos, por si no queda claro, que esto no quiere decir que los barrios no sean atendidos por el actual gobierno municipal, o que no lo hayan sido durante las anteriores administraciones; de hecho, y aunque las comparaciones nunca benefician, sí pueden servir como parámetro, y la situación de los barrios, hoy por hoy, es mejor que hace pocos años: hay extensiones de las redes de distribución de agua potable y de cloacas, alumbrado, señalización, pavimentación, y otras mejoras, avances logrados con muchos esfuerzos por todas las gestiones del municipio, que reconocemos y valoramos en su justa medida.
Y por eso, aunque siempre, obviamente, se va a estar lejos de lo ideal, es aquí donde, creemos, imbricaría de manera perfecta una secretaría de barrios.
Hay que entender que los catorce barrios de la periferia del damero urbano han crecido: viven en ellos más rojenses que antes, hay muchas familias, muchos niños y, por ende, muchas necesidades.
Aunque parezca una crítica desmedida, hay que reconocer que no alcanza lo hecho, y que no alcanzará, porque el crecimiento vertiginoso de los barrios en densidad demográfica incide de manera directamente proporcional en las necesidades de infraestructura, de servicios urbanos, y de servicios sociales.
No alcanzará, si no se le da un contexto estructural orgánico, que justamente coordine la distribución de la atención y la optimice: ese debe ser el cometido de una secretaría municipal de Barrios, en coordinación y armonía con las respectivas comisiones vecinales de fomento.
Además, no hay que olvidarse del aspecto sustancial de la cuestión: la única posibilidad de desarrollo y extensión de lo que hoy se conoce como el damero urbano de Rojas, es hacia los barrios.
Por esta misma razón ya se está cumpliendo aquello que vaticinábamos hace un par de años o poco más: todo esquema de desarrollo habitacional, en suma, toda posibilidad de crecimiento de nuestra ciudad, se está asentando decidida e indefectiblemente, sobre la base de lo que son hoy los catorce barrios periféricos.
Pero, ¿cómo efectuar un planteo mínimamente posible de desarrollo si no se establece primero el afianzamiento de la base de ese desarrollo?
Por eso sostenemos que es fundamental -hasta diríamos crucial- acelerar la creación de una secretaria municipal de barrios y, a su vez, establecer un programa orgánico de trabajo apuntando, en este orden, al ordenamiento y creación de las distintas comisiones vecinales de fomento que resta establecer -que son la mayoría, lamentablemente-; a la sustanciación de un programa operativo a corto, mediano y largo plazo, dividido en cuestiones sociales, infraestructurales y comunitarias, a su vez separadas en prioritarias, urgentes y prorrogables; y, por último, a la integración natural de los barrios de la periferia que hoy son, justamente, barrios periféricos, al damero urbano, mediante vías de acceso, comunicaciones y demás obras de infraestructura.
UN ENTE DINAMICO Y
NO BUROCRATIZADO
En nuestro concepto, una secretaría municipal de Barrios debería estar en comunicación directa con la secretaría General y de Coordinación (o de Gobierno), descomprimiendo a ésta área que, en infinidad de ocasiones, debe atender de manera directa reclamos de vecinos de los barrios, planteados de manera individual.
Esto genera dos impactos negativos: se pierde tiempo precioso en derivar reclamos a las áreas correspondientes, primero, y, segundo, no es posible coordinar más que de manera mediana la distribución operativa de recursos, porque no hay una estructura de organización.
Es decir, se va detrás de los problemas, sin posibilidad de anticiparse a ellos. En el mejor de los casos se pueden solucionar algunas cosas, y de hecho, así ha ocurrido y así ocurre; pero cabe preguntarse si no hay una manera sencilla y factible de hacer que las cosas funcionen mejor. Nosotros entendemos que sí la hay.
Es el cometido principal de la secretaría municipal de barrios que pretendemos para Rojas: un ente dinámico, no burocratizado, que oficie de enlace político-administrativo entre el gobierno municipal y las comisiones vecinales de fomento de cada barrio de la ciudad, y trabaje hacia arriba y hacia abajo en la sustanciación de un programa operacional que permita establecer urgencias y prioridades, y encuadrar los reclamos y necesidades individuales de los vecinos, armonizándolas con las del conjunto.
LA IMPORTANCIA DE LAS
COMISIONES VECINALES
El primer paso, fundamental, para que la futura secretaría municipal de Barrios de Rojas pueda accionar como entendemos que debe hacerlo, estará a su propio cargo: promover, movilizar y acelarar la organización comunitaria en cada barrio para establecer una comisión vecinal de fomento.
Las comisiones vecinales de fomento son el eje de la estructura que tenemos en mente; su importancia intrínseca radica en su propia esencia: surgen de asambleas populares barriales, por el voto de los propios vecinos. Es decir que son democráticas y representativas por definición, y se entiende que sus autoridades, en tanto que residentes del propio barrio cuyos vecinos le han confiado la conducción comunitaria, están consustanciados con las problemáticas propias más acuciantes. Y además, detalle fundamental, conocen perfectamente las particularidades idiosincráticas de sus pequeñas comunidades.
Para dar un ejemplo: no es posible ni aceptable que un esquema de prevención de la seguridad pública tan efectivo y sencillo de implementar como el Plan Alerta Urbano -que promueve el Foro Municipal de Seguridad- funcione hoy solamente en dos barrios de la ciudad.
Si cada barrio contase con una estructura organizativa como una comisión vecinal de fomento, la aplicación del Plan Alerta Urbano debería regir ya en toda la ciudad, con lo cual se estaría efectuando una tarea comunitaria de prevención de actividades delictivas y de resguardo general de la seguridad de tal magnitud que sólo podría redundar en resultados altamente positivos para el conjunto de la población.
Esta, presentada de manera sencilla, es una poderosa razón para avanzar en el modelo comunitario que proponemos, cuyo eje estructural son -y deben ser- las comisiones vecinales de fomento.

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