Un fallo equivocado de Lunati en Tucumán le dio al campeón el triunfo sobre la hora frente a Atlético.
Lo tenía controlado Atlético y en el comienzo del segundo tiempo lo podía haber ganado cuando en apenas 5 minutos generó tres oportunidades claras de gol que Calandria, Montiglio y Saavedra, respectivamente, no pudieron marcar. Es más, el travesaño le ahogó el grito faltando apenas un minuto a Fabio Escobar y hubiera sido justo el triunfo. Pero Atlético paga caro los errores y más allá de las polémicas, los gestos airados, los reclamos por considerar que se ve perjudicado, que no hay justicia en el camino que está recorriendo, las imágenes fueron mucho más lejos de la controversia. Fallo en contra, error grosero y reclamo airado. Con todo consumado, llegó el escándalo y por poco no se produjo lo peor.
Antes de lo inexplicable, hubo un partido de ida y vuelta, con Vélez fortalecido por las constantes subidas de Juan Manuel Martínez por el sector izquierdo, un buen ladero para Zárate hasta que se lesionó cuando promediaba el primer tiempo y en su reemplazo ingresó Maxi Moralez.
La urgencia fue el denominador común, aunque las de Atlético son siempre mucho más por la lucha que protagoniza por salir del fondo de la tabla producto de una serie que anoche extendió a siete partidos sin lograr una victoria. En este contexto, Rivoira dispuso varios cambios, mientras que Ricardo Gareca hizo lo mismo, pero para preservar jugadores. La defensa completa, más titulares como Cristaldo y López, no estuvieron en la formación titular. Gareca apunta al jueves, día en el que contra la Liga, en la altura de Quito, definirá su continuidad en la Copa Sudamericana con la urgencia del triunfo.
Un gol que mostró el oportunismo de Zárate y los errores groseros de Ischuk y Páez abrió el marcador en el primer tiempo. Un centro largo de Caruso no parecía traer complicaciones. Pero Páez la dejó pasar e Ischuk quedó a mitad de camino. Desde una posición casi paralela a la línea, Zárate le dio el efecto justo para que la pelota picara e ingresara acariciando la red. Una diferencia que Vélez logró sostener apenas 12 minutos, cuando el propio Páez, resuelto a enmendar su falla, ingresó en la posición de centrodelantero y libre de marca, ante las dudas de los centrales, fusiló a Montoya. Pero en el final, un error condenó a Atlético a otra situación límite.

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