Vivir con miedo, la amarga realidad de muchos sanrafaelinos

Desde hace un tiempo largo la inseguridad es una de las preocupaciones que desvela a los sanrafaelinos. Robos, asaltos, homicidios, escruches, motochorros, pirañas, ajustes de cuentas, cada vez más palabras del submundo se van haciendo parte del vocabulario cotidiano, frente a la indefensión manifiesta y la falta de eficacia en las respuestas de quienes tienen el deber de protegernos.

En los últimos tiempos se agregó el dato más preocupante de todos. La propia policía ha caído en situaciones que la sumen en el desconcierto y acrecientan la desconfianza. Robos de armas en las comisarías; agresiones a agentes dentro de la institución y efectivos sancionados por abuso de armas, se suman a ataques callejeros, tiros, piedrazos y destrucción de móviles, un agente apuñalado dentro de la terminal de ómnibus, sin mediar palabra, por dos sujetos. 

Esta situación indica la falta del respeto hacia la fuerza y su personal, que se ha extendido al punto de mostrarla impotente y sin capacidad de respuesta, según las cifras de esclarecimiento. Y justo es decirlo, poco se hace desde el poder judicial por colaborar en mejorar la situación, y ha entrado en la misma situación de desconfianza pública, que atenta contra la propia sociedad.

Hemos dado cuenta, en este tiempo, de un sinnúmero de delitos violentos, incomprensibles, ataques en plena calle, heridos que se escapan del hospital en la misma cara de las autoridades, fruto de delitos que no se denuncian y que luego generan venganzas, provocando una escalada que ya en algunos barrios promete un baño de sangre.

La respuesta de las autoridades, hasta ahora, no ha pasado de reuniones para recibir las inquietudes y promesas de efectivos y medios que no se han cumplido. Nadie se ha puesto a la cabeza de la demanda social, y el juego del distraído no hace más que agravar la situación. 

La inacción parece tan grande, que desde la misma comisión Bicameral de Seguridad de Mendoza se ha solicitado que el gobernador "requiera urgente el auxilio de Fuerzas Nacionales de Seguridad en el marco de la Ley de Seguridad Interior y se aplique la modalidad Operativo Centinela, mediante el cual se incorpora a Gendarmería, Prefectura y Policía Federal al abordaje de la inseguridad con operativos permanentes e investigación de personas y zonas de alta conflictividad delictiva".

Se necesitan planes, acuerdos, preparación, equipamiento, liderazgos, conciencia del problema y ganas reales de solucionarlo. Todo eso, por ahora, no se manifiesta.

Comentá la nota