La censura en la Web intentó frenar la revuelta, pero causó un caos económico.
La decisión tuvo consecuencias nefastas para la economía del país y causa más de un dolor de cabeza a los centenares de corresponsales y enviados especiales que cubren la grave crisis, entre ellos los de Clarín .
Sucede que de Internet no sólo dependen las redes sociales como Twitter o Facebook, utilizadas a destajo por los manifestantes para convocar, proclamar, debatir o protestar.
Sin Internet se regresa atrás 20 años en la línea del tiempo . Los pedidos, encargos, intercambios de mercaderías, las importaciones y exportaciones de productos o el sector turístico funcionan gracias a la web. Y es raro en la era del e-mail y de los “twitts” encontrar un fax, si se lo halla, apto para funcionar sin fallas. Ni hablar de los teletipos o del télex.
El sistema bancario sigue sin operar y la Bolsa de El Cairo sigue sin abrir, en parte por necesitar un acceso continuo a Internet para realizar sus operaciones.
El viernes pasado, los cuatro operadores de Internet del país cortaron sus servicios a pedido del Ejecutivo que erigió así un muro al acceso virtual al mundo. Esta medida la acompañó con la restricción al uso de los mensajes de texto a través de los teléfonos celulares, hoy restablecido.
Ayer, Internet seguía sin estar accesible y los pocos lugares que aún tienen acceso a la web son los organismos oficiales y los medios de prensa internacionales, estos últimos tomados de asalto por los periodistas.
Si Mubarak hubiese querido dar un verdadero gesto de conciliación a favor de un cambio, un simple interruptor para poder acceder a Internet hubiera sido necesario. Todo lo contrario. No lo hizo. Y eso que, a pesar de no tener acceso a la web, centenares de miles de personas recurrieron al milenario boca a oreja y lograron coordinarse para manifestar en masa en todo Egipto.
¿Hasta cuándo durará la medida? Nadie lo sabe. De momento, lo único cierto es que los acontecimientos relevantes y las manifestaciones masivas auténticas no pueden frenarse por medidas de censura. Con o sin Internet, ayer los egipcios volvieron a clamar que Mubarak se vaya.
Google creó una forma de burlar el bloqueo
Siempre parece haber un hueco para un bloqueo a Internet. Al menos eso anunció Google ayer. En una decisión empresarial –pero también política– la empresa de EE.UU. decidió involucrarse en la crisis egipcia y crear un sistema para usar la red social Twitter sin necesidad de tener un servidor de Internet. Así la oposición de Egipto podrá seguir mandando micromensajes –twitts- por medio de llamadas telefónicas. Gracias a SayNow –una plataforma de voz para Internet– cualquier persona podrá “twittear”con sólo dejar un mensaje en algunos de los tres números telefónicos habilitados para ese fin. Esa grabación será convertida instantáneamente en mensajes de texto por el sistema SayNow y enviados por Twitter bajo la clasificación #egypt.
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