Ya son más de 100 las viviendas bioclimáticas construidas en Chubut

Ya son más de 100 las viviendas bioclimáticas construidas en Chubut
El Gobierno Provincial las construye en toda la provincia. Desde el IPV explican los beneficios de trabajar junto a los pueblos en la autoconstrucción, la generación de recursos económicos y cuidado del medio ambiente.

En el marco del Programa Provincial Hábitat Rural, dependiente del Instituto Provincial de la Vivienda y Desarrollo Urbano (IPV y DU), el Gobierno del Chubut ha brindado soluciones habitacionales a más de 100 familias con prototipos de viviendas bioclimáticas en toda la provincia.

Debido a la ceniza y la sequia que afectó a gran parte del noroeste del Chubut, alrededor de 110 casas bioclimáticas fueron realizadas hasta la actualidad en distintas zonas de la provincia, como Cushamen, Tecka, Pocitos de Quichaura, Sierras de Tecka, Corcovado, El Maitén ,Epuyén, Telsen y Las Plumas.

Actualmente, el organismo cuenta con financiamiento de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación, para abordar todo el costo de las viviendas y el equipamiento para utilizar energías renovables. Es un financiamiento de vivienda dispersa que se ejecutará con la administración de los municipios de El Hoyo, Corcovado, 28 de Julio, y en Río Mayo, con la comunidad aborigen de El Chalía.

Asimismo se encuentran en ejecución algunas viviendas en El Maitén y Gobernador Costa, y un grupo de 30 viviendas distribuidas en las comunidades de Cushamen, Gastre, Gualjaina, entre otras, para las cuales se están elaborando los pliegos licitatorios.

Hábitat Rural: mucho más que una vivienda

El director de Diseño y Proyectos de la Dirección de Proyectos Especiales, del IPV, Edgardo Mele, explicó que el programa apunta a “poder llevar adelante viviendas rurales que tengan características propias para ese sector de la población”.

El programa avanza sobre zonas bioambientales, por eso las viviendas son diseñadas en función en la zona bioclimática, con prototipos específicos para cada zona bioambiental. Esto implica además, trabajar sobre cuál es el mantenimiento para cada vivienda.

Con ese criterio, se trabaja sobre tres ejes fundamentales: la autoconstrucción como sistema y metodología de trabajo, “para poder acompañar no solo en capacitación sino dejar formación profesional instalada en el lugar que permita a futuro generar nuevas posibilidades de desarrollo económico a nivel local”, agregó Mele; la materialidad, que apunta a reemplazar productos tradicionales que tienen excesivo consumo energético, en flete y en fabricación en destinos muy distantes del lugar donde se lo usa. “Reemplazar productos como ladrillos cerámicos, ladrillos comunes, chapa de los techos, puertas industrializadas, carpinterías, porque la idea es que el dinero quede en la zona, no solo como beneficio para el propio poblador sino generar economía local en cuanto al desarrollo tecnológico”, explicó Mele. Un ejemplo de este tercer eje es la producción de suelo cemento, junto con la población involucrada en el proyecto.

Estas políticas de trabajo generaron la posibilidad de volcar un excelente recurso económico hacia las energía renovables, “lo que ahorramos en la construcción producto de la fabricación de los ladrillos en forma artesanal no solo responde a un concepto de sustentabilidad mas grande, sino que además involucra un ahorro económico cierto en la construcción que nos permite destinarlo, por ejemplo a la compra de un colector solar para darle agua caliente y que el poblador viva en condiciones más dignas”, señaló Mele.

Digesto de viviendas bioclimáticas

Actualmente, a partir de la gestión del gobernador Martín Buzzi, desde el programa de Hábitat Rural, se fue haciendo un relevamiento para determinar el estado de situación del parque de viviendas, “y rectificar rumbos, empezar a dejar una estrategia de mantenimiento que permita que no se vaya deteriorando en el tiempo, porque históricamente el Estado iba , hacía y no volvía nunca más”, aclara Mele.

Con el objetivo de mantener un registro permanente, desde el área se elabora “una especie de Digesto, que nos permite identificar la problemática, ver si nos equivocamos, dónde y cómo lo reparamos y como lo mejoramos “, concluyó Mele.

Características

En las viviendas bioclimáticas se trabaja con energías renovables y acondicionando la orientación y las aislaciones de la vivienda para protegerías lo mejor posible de las inclemencias del tiempo. Todas están orientadas al norte para captar radiación para calentar agua, que las paredes puedan llevan calor adentro de la vivienda, o para poner cocinas solares para cocción de alimentos. Además, por sus características arquitectónicas, los prototipos fueron elogiados en la muestra Tecnópolis en julio del 2012.

Para comenzar el emprendimiento, se trabaja con el Instituto Autárquico de Colonización y Fomento Rural (IAC y FR), ya que, según explica la coordinadora General de Proyectos Especiales del IPV, Liliana de Benito, “nosotros trabajamos para gente con nombre y apellido, se le hace la mejora, y para poder licitar tenemos que tener la titularidad de la tierra a nombre del beneficiario”.

De qué va a vivir mi pueblo

A través del Gabinete Productivo, este programa y este tipo de viviendas, se adecua al programa “De qué va a vivir mi pueblo” en las comarcas, agregándole a si un componente de capacitación. “Estamos articulando con la Subsecretaría de Bosques, el Ministerio de la Producción y el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Bosques y Pesca para trabajar con la madera y la puesta en marcha de carpinterías zonales para que nos hagan la carpintería de obras, puertas y ventanas”, agrega Liliana De Benito.

Además, la propuesta del programa Hábitat Rural incluye la articulación con todos los sectores, no solo con municipios y comunas. “Lo importante es que la gente pueda quedarse en el territorio y tener un medio de vida que su arraigo lo permita”, agregó De Benito.

Eco Aldeas: producción y comunidad

Las Eco Aldeas es un proyecto que surge cuando se agrupan las viviendas bioclimáticas de productores que tienen una propuesta común de comercialización, producción característica o porque su cultura así lo determina.

Un ejemplo de esto es Sarmiento, donde se proyectan 6 viviendas, en una comunidad mapuche. “Ellos son descendientes de pueblos originarios y les han adjudicado una tierra para ellos, y quieren volver a tener su vida en común, con su tierra, con producción agropecuaria común, con esas características se da este tipo de proyectos”, aclara De Benito

En la comuna Las Plumas, Petrominera comenzará a extraer y explotar comercialmente la piedra toba, con la que los trabajadores van a elaborar los mampuestos para sus viviendas. Al respecto, Liliana De Benito indicó que “El grupo de 6 familias que va a hacer la Eco Aldea, tiene un acompañamiento desde hace varios meses de CORFO para la producción de alcaparras, es algo novedoso”.

La idea de “agruparse”, responde además a la utilización del núcleo energético. Se coloca un generador para todas las viviendas, que está acompañado del banco de baterías, una perforación y casi todas puedan tener un biodigestor para que produzcan su propio gas para que alimente sus cocinas y algo de calefacción.

“Eso tiene una operación y mantenimiento comunitario, hay que estar con un grupo que asociativamente este conformado, desde lo cultural, lo productivo, por eso este programa tiene un contenido social muy importante porque antes de definir cuál va a ser el tipo de respuesta que se le va a dar a la gente, se trabaja mucho a nivel social”, explicó Liliana De Benito.

Trabajo con la comunidad

Si bien no es fácil ingresar a una comunidad arraigada en su tierra y presentarles un proyecto de estas características, desde el programa de Hábitat Rural, trabajan con los pobladores para escuchar sus necesidades y poder trabajar en conjunto.

La comunidad de El Chalía Es una comunidad de origen tehuelche, la única que queda en Patagonia viviendo en características de comunidad. Está afincada en un territorio donde están dispersos, sin embargo están organizadas y reconocidas por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), con personería jurídica.

“Estuvimos reunidos con la comunidad y el intendente de Rio Mayo y esas viviendas posiblemente sean de una estructura de hormigón, pero las paredes con adobe”, agregó De Benito, tal cual es la característica arquitectónica de los pueblos originarios.

En este sentido es que se trabaja con los materiales que se encuentran en el lugar. ”Vamos a seguir con el suelo cemento, que es un material que hace muchos años estamos utilizando en la zona rural que tiene muchos beneficios en cuanto a la conservación de la energía”, explica De Benito.

El suelo cemento se obtiene por medio de una mezcla de tierra y un porcentaje mínimo de cemento y agua. Es muy resistente y mantiene la condición de aislación técnica que tiene el adobe tradicional. “Con esos ladrillos También vamos a trabajar En Sierra Colorada, en el municipio de Trevelin”, concluyó Liliana De Benito.

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