Se vivió un febril último día de campaña en la Capital tucumana

Previo a la veda electoral, que comienza hoy, a las 8.00, los políticos y sus colaboradores invadieron los barrios y las calles céntricas y peatonales para repartir votos y panfletos, en un último intento por convencer al electorado. Hubo actos y caravanas, con el ruido ensordecedor de los jingles, sonando a todo volumen, de fondo.
En una intensa jornada proselitista, repartieron miles votos y panfletos, que en su mayoría terminaron en los cestos de basura y esparcidos en las calles y veredas.

Para muchos fue un último intento desesperado por sumar adhesiones, de cara a una elección que, salvo para José Alperovich y algunos cuantos de sus elegidos, se presagia extremadamente dura, por la competencia (hay más de 18 mil candidatos para cubrir los 347 cargos que estarán en disputa). En cambio, para los ciudadanos comunes, sobre todo para aquellos que ayer transitaron por el microcentro capitalino, fue un verdadero suplicio.

Es que el febril último día de esta atípica campaña electoral que -por suerte, dirán muchos- finaliza este viernes, a las 8.00, cuando comience a regir la veda, candidatos, punteros y promotoras, invadieron esa zona de la ciudad, algunos instalando improvisados bunkers y otros a pie, para convertirla en un verdadero circo proselitista.

Miles de votos y panfletos con propuestas, esas mismas que escasearon casi durante todo el período proselitista, fueron distribuidos entre los ocasionales transeúntes y luego terminaron tirados en el piso de las peatonales y calles, que quedaron convertidas en un inmenso basural a cielo abierto.

La contaminación también fue auditiva, merced a los jingles de distintos partidos y candidatos que, al unísono, tronaron durante todo el jueves a través de ensordecedores altoparlantes, dispuestos unos de otros a pocos metros de distancia.

Cuando la tarde caía y se aproximaba la hora de cierre, los empleados de comercio de la zona invadida no veían la hora que llegue el momento de volver a casa y descansar, más que por el trabajo realizado en el día, por la abrumadora oferta electoralista.

Algunos coparon las calles cercanas a la plaza Independencia para repartir los votos y panfletos cara a cara con los vecinos, otros, en cambio optaron por desplazarse en automóviles equipados con altoparlantes que, a todo volumen, repetían incesantemente los ya cansadores jingles, mientras arrojaban boletas por las ventanillas.

En los barrios también se vivió la vorágine proselitista, con actos, caravanas y la presencia de algunos candidatos que, a pata y pulmón, caminaron las calles para repartir votos y propuestas casa por casa.

Algunas amas de casa también sufrieron el último día de campaña, al verse obligadas a tener que barrer las decenas de votos de todos los partidos que se arrojaron en las veredas y entradas de sus casas .

Las peatonales también fueron el lugar elegido por algunos candidatos para realizar sus actos de cierre de campaña.

Es el caso de Federico Masso, candidato a legislador de Libres del Sur, quien se instaló en peatonal Mendoza al 600, reconoció que "ha sido una campaña muy extensa y muy dura, pero transmitiendo los valores de la honestidad, el bien común, cosas que aprendimos desde chicos", afirmó el dirigente a EL SIGLO.

A unos metros, en Muñecas y Mendoza, se ubicó la gente del Frente de Izquierda, con el postulante a Gobernador, Daniel Blanco, del Partido Obrero, a la cabeza. "Estamos culminado un enorme esfuerzo militante, y ahora nos preparamos para pelear en los grandes escenarios. Somos optimistas, hace unos días hubo una encuesta y alcanzamos una banca parlamentaria, entonces si no hay fraude, como en otras elecciones, vamos a tener un lugar en la legislatura", reflexionó el dirigente en diálogo con nuestro diario.

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