Por falta de infraestructura -entre otros factores-alrededor de 150 familias no cuentan con agua corriente. Tal como ocurría en el pasado, el aguatero debe ir casa por casa repartiendo el líquido. El funcionario calcula que el servicio estará listo en un mes
Para Nora Villagra (38 años), el sueño de ver salir el agua por sus canillas se remonta 20 años atrás, cuando decidió mudarse allí y formar su familia. En un lote ubicado algunos metros antes del arco de acceso a El Cadillal vive con sus cinco hijos (la menor todavía está en brazos), su nieto y su marido; ellos siete, como pueden, deben darse vuelta con un tanque de 500 litros que utilizan para cocinar, lavar los platos y la ropa y ducharse de manera "express". También se proveen del líquido necesario para llevar adelante un pequeño bar instalado en su casa, una ayuda fundamental para la economía familiar.
Nora y su familia están acostumbrados, pero aún así siguen esperando el día en que el agua llegue en cantidades necesarias. Para ellos, el agua corriente es casi una utopía. "Sabemos que las cañerías están hechas, están puestas hace no mucho, pero no hay presión y seguimos en la misma. El agua ha sido siempre la promesa de todos los delegados comunales, pero nunca se termina de concretar", lamenta la mujer. De todos modos, y haciéndo un uso extremadamente racional, consiguen que el tanque les dure entre carga y carga.
Al frente de la casa de Nora hay otra vivienda que tiene una piscina al frente. Llama la atención, porque es una de las zonas más afectadas. ¿Cómo la llenan? Solicitando el servicio de otro "aguatero", porque la comuna no está dispuesta a entregar agua que no sea para los usos más indispensables. "Si acá tenés una camionetita o un tractor y cargás un tanque de agua, te hacés unos buenos pesos", cuenta un vecino que prefiere no decir su nombre. El servicio particular de acarreo de 3.000 litros cuesta unos $500. Es decir que tener una piscina es un lujo.
En jarra
La zona crítica comienza casi un kilómetro antes del arco de acceso y se extiende un poco más adelante del camping del Sindicato de Camioneros. Esto incluye a los loteos ubicados a los costados de la ruta y los que están un poco más adentro, como el barrio El Morro, un sector de casas nuevas o en construcción, cuyos habitantes se abastecen de agua con tanques y tachos que les llena la Comuna. Deolinda Correa tiene 28 años y vive con sus tres nenas y su marido. Su casa está en plena obra, pero aún no puede terminar el baño por la falta de agua. "Los caños en la casa ya están instalados, pero como no hay agua no podemos comprobar si tienen o no pérdidas, entonces no podemos cerrar ni poner los revestimientos en las paredes", contó la mujer. Su casa está alejada de la cañería que dentro de un tiempo llevará agua y terminará con una rutina un tanto agotadora: todos los días, cuando necesita agua para el baño, la cocina o para beber, ella la recoge con una jarra desde los tachos ubicados en el jardín. La situación es no apta para desprevenidos: si un viernes a la tarde se quedan sin reservas, tendrán que esperar hasta el lunes para pedirle a la Comuna que, una vez más, le llene los tanques.
La sequía agrava la situación en varias localidades
La falta de agua es un problema que viene afectando desde hace meses a distintas localidades del Gran San Miguel de Tucumán y de zonas cercanas a la ciudad. Además de la falta de infraestructura, el problema ha sido causado por la sequía que viene golpeando a la provincia desde hace meses.
Desde mediados de año, LA GACETA ha publicado los reclamos de los vecinos de Raco, de El Corte, de distintos sectores de Yerba Buena, de Villa Carmela y de Tafí Viejo. Ellos se quejan por la falta de servicio o por las interrupciones que se producen en el suministro. Y la respuesta de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) y de expertos es concreta: mientras no llueva de manera sostenida, será muy difícil que las napas, los pozos y los ríos que poseen tomas superficiales recuperen su nivel. Y eso seguirá dificultando la provisión.
En el corto plazo, el tiempo parece estar empeñado en negar las lluvias que tanta falta hacen. Si bien se han producido precipitaciones en las últimas semanas, no son suficientes. Según datos del Laboratorio Climatológico Sudamericano, en lo que va del mes han caído 14,4 milímetros cuando lo normal deberían ser 98,8 milímetros. Darío Ovejero, de ese Laboratorio, indicó que hoy pueden producirse algunas lluvias muy dispersas. "Luego del mediodía, el cielo se despejará y ascenderá la temperatura. A la lluvia por el momento no se la espera, así que se puede pronosticar que el próximo fin de semana será caluroso", concluyó.
"La usurpación de tierras ha demorado los trabajos de provisión de agua", dijo el delegado
El delegado comunal de El Cadillal, Ramón René Venturelli dice que está todo controlado. Que la falta de agua para unas 150 familias de la zona será parte del pasado cuando dentro de un mes aproximadamente enciendan una bomba instalada en la planta potabilizadora que hará llegar el líquido a todas las casas que carecen de él. Las cañerías, según contó el funcionario, ya están instaladas en las calles principales y en el camino de acceso a la localidad, pero todavía faltan un par de pasos antes de ver el resultado.
"Es un tema que nos preocupa mucho, por la gente que no tiene agua y también porque nuestros empleados y equipos tienen que estar a full todos los días repartiendo agua. Mi teléfono no para de sonar porque le llenamos los tanques a unos y ya se les acaba el agua a los otros", señaló Venturelli.
El delegado, cuyo mandato dura hasta 2015, contó que las mejoras para proveer de agua a los habitantes de la zona se hicieron en el marco del plan nacional Más Cerca. "Las cañerías ya están. Falta que la SAT instale los chicotes (tomas de agua de las veredas) y cada familia va a obtener el líquido con sus propias mangueras para llenar los tanques", explicó.
El agua que actualmente reparte la Comuna es potable, por lo tanto puede ser consumida por los habitantes. Sin embargo, no todos tienen los tanques en condiciones y por eso deben recurrir al agua mineral. "Por otro lado -avanzó Venturelli- tenemos gente de muy diverso poder adquisitivo. Entonces, hay familias de hasta nueve integrantes que disponen de un pequeño tanque de 500 litros y otras menos numerosas pero que pueden comprar un tanque de más capacidad".
El funcionario explicó que las demoras en habilitar el servicio a los sectores que más lo necesitan se debió principalmente al conflicto que vive la Comuna por la usurpación de tierras. "La Fiscalía de Estado está haciendo un muy buen trabajo para regularizar el asunto de las tierras. Ese tema nos tiene muy ocupados, por lo que tuvimos que postergar los trabajos para dar el agua. Además, queremos asegurarnos de que las familias que reciban el servicio estén en regla o encaminadas a estarlo, entonces ahí también nos demoramos", explicó. Si todo sigue caminando sobre rieles, señaló Venturelli, el agua podría llegar a las casas en menos de un mes.
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