Tres jugadores de la selección y el técnico Humberto Grondona estuvieron en el Centro de Día La Esperanza. Compartieron la mañana con los chicos y les dejaron pelotas y remeras. Augusto Batalla, Axel Werner y Lucio Compagnucci sorprendieron a los chicos con regalos.
Poco después de las doce, los arqueros Axel Werner y Augusto Batalla; y el mediocampista Lucio Compagnucci, entraron al salón principal de la institución donde los chicos los esperaban con facturas y al grito de "vamos, vamos Argentina".
Antes de ver a sus anfitriones, los deportistas y el técnico, Humberto Grondona, escucharon al profesor Omar Burnet que les explicó qué hace la institución y por qué los invitaron. El profesional les dijo que los chicos son muy honestos con sus sentimientos y que si les caían bien de seguro se los iban a demostrar.
Ni bien pusieron un pie en el salón, los miraron con los ojitos llenos de alegría y sus rostros dibujaron sonrisas. Los tres deportistas saludaron y se presentaron ante el ansioso público. Además agradecieron la propuesta y aseguraron que aunque recién entraban ya sentían el calor y al amor de los chicos.
El encargado de romper el hielo fue Augusto Batalla, quien recibió un aplauso cerrado cuando dijo que jugaba en River. Además contó que por lo general visita centros de ayuda a personas discapacitadas porque tiene dos familiares de capacidades diferentes.
Lucio Compagnucci no corrió la misma suerte porque no encontró ningún hincha de Vélez en la sala, el club para el que juega, pero igual dijo que sintió mucho amor cuando llegó.
Axel Werner aseguró que la demostración de los chicos fue un resumen de lo que los puntanos les brindaron en su estadía, un apoyo que los hizo sentir como en su casa. "Podremos viajar a cualquier parte del mundo, pero los aplausos que recibimos acá no los encontraremos en ningún otro lado", aseguró.
El DT admitió estar muy contento. "Esto es muy reconfortante, nos hace bien al alma, para nosotros es un día diferente que no olvidaremos", declaró.
Luego, como si fuera una conferencia de prensa, los chicos tuvieron la oportunidad de hacer preguntas a sus invitados. Marisa, que no sólo es la locutora de la institución, sino que también juega al vóley, le consultó a Grondona si entrenaban mucho. El técnico contestó que los chicos sí, pero que él sólo hablaba.
También preguntaron si pensaban que le ganarían a Brasil, su próximo y decisivo encuentro. Los jugadores dijeron confiados que sí. El mismo tono usaron para responder si eran un buen equipo.
Las chicas sólo querían saber si los jugadores tenían novia, Lucio fue el encargado de contestar con una sonrisa cómplice. "Éste sí (por Augusto), pero él (Axel) y yo, no", informó.
Tras la conversación, llegó el momento de los besos, las fotos y los regalos. Los representantes del equipo nacional y los del Ministerio de Deportes trajeron pelotas y remeras para los chicos.
Leonardo (que juega de nueve y se califica como goleador), Maxi, Matías, Jorge, Gabriel y Mauri fueron los primeros en recibir los balones. El profe Omar los presentó como el equipo de fútbol oficial de la institución.
Pero cuando fue el momento de las fotos, la más valiente fue Celina, que caminó rápido para ponerse entre Augusto y Axel, y hacer la primera foto de la mañana. Los jugadores recorrieron el establecimiento listos para posar, entregar más remeras y firmar autógrafos para todos.
Los profesores y terapeutas del hogar se aseguraron de dejar grabado cada momento de la visita con sus teléfonos.
"Hay chicos que miran los partidos por televisión pero no tienen oportunidad de ir a la cancha y hoy que vengan los jugadores a estar con ellos es muy lindo", dijo Omar a quien le pareció que la gente de AFA tuvo un gesto increíble.
Finalmente explicó que la meta es que quienes asisten al hogar puedan vivir el deporte cerca de sus protagonistas. Ayer lo lograron.
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