Pobladores de Guerrico y otros barrios rurales allenses conviven con aguas fétidas. Piden que investiguen.
En Guerrico, en el sector conocido como "puente de fierro" y en el barrio rural de Costa Blanco, los malos olores y el agua en pésimo estado motivaron incluso llevar los planteos hasta oídos de la Defensora del Pueblo de Río Negro, Nadina Díaz. La funcionaria fue acompañada por vecinos del lugar, preocupados por la contaminación del río Negro con desechos cloacales y químicos, a recorrer la zona y hablar con los pobladores rurales. Sin embargo aún, casi medio año después, no han recibido respuestas a sus reclamos.
Desde la Asamblea Permanente del Comahue por el agua recordaron que durante los últimos meses del 2012 se realizó el recorrido del "toxitour" por la ribera allense, pero "la defensora nunca volvió para dar un informe sobre lo que hizo", lamentó Lidia Campos, integrante del grupo.
Los desagües de desechos cloacales que provienen de las lagunas de oxidación existentes en Allen –ubicadas detrás del edificio del hospital, en sector urbano– y de desechos químicos que podrían originarse en empresas que encabezan las perforaciones de los pozos de petróleo y gas en la localidad, mantienen el alerta en los vecinos. Y piden que se investigue.
Según comentó un poblador de la zona de Guerrico, "desde hace tiempo el agua está así, contaminada, cuando el río trae más agua o llueve mucho esto corre, pero sino queda estancada, como ahora. Hay veces que a la noche no se puede dormir del olor que hay", comentó, mientras cortaba leña, a "Río Negro" en un recorrido por el sector.
Uno de los puntos que mostraba –a simple vista– uno de los peores lugares, con un agua semiestancada, de aspecto lechoso y olor fétido se encuentra justo frente a viviendas de pobladores de la Costa Blanco. Ramón, un hombre de alrededor de 70 años, con la piel curtida y poblador de una de las calles ciegas del sector, comentó que "hace años el agua está podrida. No sabemos de dónde viene, de más allá debe ser –mencionó señalando hacia el noroeste–, dicen que puede ser las cloacas o alguna empresa, a nadie le importa", comentó. Pero además de los barrios rurales, las aguas que bajan por el desagüe –a la altura de Guerrico, entre Allen y Roca– también pasan cerca de la Escuela primaria 172. Docentes, al tanto del panorama, expresaron su preocupación porque buena parte de la matrícula proviene del sector, y recordaron que desde el centro de Salud de Costa Este, agentes sanitarios realizaron un relevamiento tras advertir que niños y adultos padecían "erupciones en la piel" y muchos se quejaban por dolor de huesos.
Comentá la nota