Las ráfagas de viento derribaron árboles, antenas y postes. Sembraron el pánico en la población y produjeron cuantiosos daños materiales. Al cierre de la presente edición se trabajaba en la zona para restablecer los servicios que se vieron afectados por la magnitud del fenómeno.
Según las primeras estimaciones brindadas ayer por el intendente de la ciudad, Juan Sequeira, no había que lamentar víctimas, aunque no se descartaba ninguna posibilidad ya que luego de que el segundo tornado golpeara demoledoramente a toda la zona, por lo avanzado del horario y la cercanía de la oscuridad, se hacía más complicado obtener información de todos los parajes afectados por el excepcional fenómeno.
Primer golpe
En comunicación telefónica con EL LIBERAL, el intendente Sequeira informaba que las primeras ráfagas fuertes de viento habían provocado “un susto grande” entre los pobladores, sin lamentar heridos, pero sí severos daños materiales en al menos cinco viviendas que sufrieron la voladura de sus techos, dejando a estas familias a la intemperie, por lo que recibieron plásticos y víveres como primera provisión para paliar la precariedad en que los dejó el fenómeno climatológico.
Relató que el viento llegó alrededor de las 16, y fue breve pero contundente: “La gente hablaba de uno o dos minutos, pero en estas circunstancias el tiempo parece eterno y quizás hayan sido unos 30 segundos, pero de ráfagas muy intensas. Algunas familias contaban que les hizo volar el techo de chapas y cuando se refugiaron en otro ranchito que tienen el viento les tiró un acoplado y algunas herramientas encima. Ellos se asustaron mucho”.
Situaciones similares vivieron las demás familias afectadas, pero “ninguna quiso dejar sus casas. Les ofrecimos evacuarlos porque tenemos dónde llevarlos, pero dijeron que estaban bien”. Precavido, Sequeira mencionó: “Si bien ahora ya se despejó y volvió a salir el sol, nos preocupa cómo puedan pasar la noche, más cuando parece que se está armando de nuevo la tormenta a la vuelta”.
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