Violento final para un reclamo de obras en el barrio Ceferino

La manifestación terminó con corridas, forcejeos, disparos con balas de goma, golpes y pedradas
“Necesitamos soluciones”, “defensas para el río”, “soluciones justas para los inundados”, rezaban los carteles con los cuales familias del barrio Ceferino, damnificadas por la tormenta del pasado 31 de enero y los desbordes del Arenales, comenzaron a manifestarse ayer cerca del mediodía con un piquete en el cruce de la avenida Tavella y calle Polonia.

Según la Policía, no hubo civiles heridos ni detenidos. Los vecinos reportaron lesionados y el arresto de una menor.

Ante los primeros periodistas llegados al lugar, voceros del grupo habían insistido, una y otra vez, que que se trataba una protesta “pacífica”, ajena a “intereses partidarios” y motivada solamente por la necesidad de “llamar la atención de las autoridades” y “apurar respuestas” para los daños, pérdidas, angustias y miedos desatados por las crecidas aguas del Arenales en su último y asolador avance sobre calles, veredas y viviendas de Ceferino, 13 de Abril y otros barrios aledaños.

A minutos de iniciado el piquete, comenzaron a acentuarse los embotellamientos en el transitado nudo de la zona sur de la capital salteña y poco después empezaron a llegar los efectivos policiales que, rápidamente, desalojaron a los hombres, mujeres y niños que habían bloqueado el distribuidor de la Tavella y retrocedían ahora, a regañadientes, hacia la cabecera sur del puente que vincula a las calles Polonia y Córdoba en las hoy intranquilas riberas de Ceferino Velarde.

Reagrupadas en este último punto, las familias damnificadas insistieron con su protesta y los efectivos de Infantería avanzaron, una vez más, sobre los manifestantes. El despeje del puente se realizó bajo un clima de creciente tensión y exaltación. A medida que el cordón policial fue empujando a los vecinos hacia calles más internas de la barriada, crecieron los insultos, gritos y agresiones. Y finalmente la violencia envolvió a ese sector de Ceferino con un penoso y demencial telón, en el que algunos policías disparaban con balas de goma y otros forcejeaban con hombres y mujeres a las puertas mismas de sus casas, mientras desde arterias adyacentes otros enardecidos vecinos y desatados adolescentes arrojaban piedras contra la formación policial.

A diferencia de otras protestas, en está no se vieron activistas que incitaran a la violencia ni al caos del mar revuelto, sino familias movidas por reclamos urgentes y respuestas que se hacen esperar. Todo, sin embargo, terminó desbordado como las mismas aguas que tanto desastre dejaron a su paso por Ceferino, 13 de Abril y zonas aledañas.

Pasado lo peor, el jefe de la Unidad Regional 1, Roberto Flores, informó que manifestantes, al ser desalojados, “arrojaron piedras y objetos contundentes causando la lesión de un efectivo y daños materiales”. De acuerdo con el informe policial a medios radiales, a esa hora no había “ningún civil herido ni detenido” y continuaba en Ceferino “una manifestación pacífica”. Poco después, sin embargo, vecinos aseguraron que la Policía se excedió con “una represión” que dejó “personas heridas” e incluso detenidos.

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