La Policía los identificó como los Gallardo y los Jaramillo, quienes volvieron a dirimir sus problemas a los tiros en las calles del barrio.
La Mañana de Neuquén dialogó con las familias en pugna que dan su versión de los hechos y ambas reclaman el accionar de la Justicia.
Para la Policía, el derrotero de la enemistad de estas familias está vinculado a cuestiones de manejo territorial de la barriada con fines ralacionados con la comercialización de droga y armas.
Tanto los Gallardo como los Jaramillo lo niegan y no dudan en denunciarse mutuamente. “Son ellos”, dicen. La disputa entre estos bandos es sin duda violenta. En septiembre de 2011 Walter Jaramillo recibió un tiro en la cabeza y, si bien sobrevivió de milagro, el joven de 20 años quedó totalmente ciego.
La respuesta a ese ataque llegó en agosto de 2013 cuando la casa de los Gallardo fue tiroteada y uno de los proyectiles acabó con la vida de Rodrigo, que con sus 11 años se encontraba en la habitación de sus padres cuando una bala le perforó la cabeza. Por este crimen hay un Jaramillo imputado.
Todo parecía haberse calmado, pero la semana pasada las familias, distantes a tan sólo dos cuadras y media, volvieron a las andanzas.
La madrugada de ayer “el comando recibió dos llamados por un tiroteo en calle Cipolletti y Acosta de Villa Ceferino. Fue un enfrentamiento armado entre muchas personas, principalmente jóvenes, por lo que tuvo que intervenir la Uespo y utilizar postas de goma”, explicó el comisario José Naihual, a cargo de la Dirección de Seguridad.
Detenciones
El inspector resumió que la intervención incluyó la aprehensión de tres mayores y un menor de edad, “todos allegados a estas familias y se procedió a secuestrar nueve vainas de 9 milímetros. Por su suerte no hubo lesionados, aunque de un piedrazo nos rompieron la luneta de un móvil”, concluyó el inspector.
“El sábado a la madrugada los Gallardo pasaron tirándonos piedras y tiros. La mujer (por Jenni Vejar Correa) vende merca y maneja a los pibes, ella es la que los manda”, aseveró René Jaramillo.
Por su parte, Jenni asegura que “después de que nos tirotearon la casa, el martes a la madrugada, los seguimos y estaba él (por René Jaramillo) parado en la puerta de su casa con un revólver en la mano y el celular en la otra, seguro que llamando a la Policía”.
El domicilio de los Gallardo no fue el único atacado en la madrugada de ayer, hubo dos más pero de menor relevancia.
El enfrentamiento cruzado se da a cuatro meses de que se vaya a juicio por el crimen del pequeño Rodrigo Gallardo. “Ellos necesitan de esto para parecer inocentes”, dice Jenni, mientras que René afirma que “pasa que nos quieren ensuciar”.
En medio de las denuncias cruzadas, la barriada vive en jaque. Cuando cae la tarde los vecinos van cerrando sus puertas y ya no salen a la calle por temor.
Mientras se profundiza el enfrentamiento por el manejo territorial de Villa Ceferino, las familias en pugna claman por accionar de la Justicia, siempre para que encierren o detengan a su adversario.
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