El oficial principal Matías Sanguinetti fue golpeado y apuñalado por delincuentes que irrumpieron para liberar a un demorado. Estuvo 24 horas inconsciente. Se recupera en una clínica de Capital Federal. Uno de los autores de la agresión tiene 15 años y es hermano de una policía. El Fuero Juvenil aún no decidió detenerlo.
Sábado cerca de la medianoche. Frío casi invernal y una lluvia incesante. En la avenida Pereda no se ve un alma. En el interior del Destacamento un policía escribe los últimos papeles para liberar a un hombre demorado por el supuesto robo de un auto. Las gotas que picotean en el techo acrecientan la sensación de calma. De pronto alguien golpea la puerta ciega de su oficina. Cuando abre se le abalanzan varias personas enloquecidas que lo apuñalan con un Tramontina y un destornillador. Luego siente patadas en la cabeza, oscuridad y silencio. El oficial Principal Matías Sanguinetti se despierta al día siguiente en la cama de una clínica, cubierto de catéteres y vendajes. Por milagro está vivo y respira.
El primer capítulo de este relato de violencia se inició a las 3 de la tarde cuando dos efectivos de Máximo Paz que patrullaban los alrededores del casco urbano detectaron un Peugeot 505 encajado en un descampado, cerca del frigorífico. Ese vehículo había sido robado a mano armada en Temperley, unas horas antes. A metros del coche los policías interceptaron un Renault Megane, que sería un remis del barrio Altos Verdes, ocupado por tres jóvenes (uno de ellos menor de edad) y una mujer, quienes tenían en su poder la llave del Peugeot. Sin embargo, fueron puestos en libertad por falta de pruebas.
Mientras el oficial de turno finalizaba las actas del expediente, sus compañeros se dirigieron con los peritos hacia el lugar donde se encontraba el auto empantanado y Ramón Bogado, jefe del Destacamento, salió con otro móvil a cargar nafta. Sanguinetti liberó primero a la mujer, apellidada Piris, luego al remisero y finalmente al menor de 15 años, que fue retirado por su media hermana, la oficial de policía Paola Bastoschielo, quien vive en Máximo Paz pero presta servicio en la Comisaría de Cañuelas.
En el calabozo de la Av. Pereda sólo quedaba el cuarto sujeto, de apellido Ruda o Díaz Gómez, quien había estado preso recientemente. Sus compinches creyeron que por sus antecedentes iba a quedar detenido, por lo que decidieron liberarlo, cuando en realidad Sanguinetti ya lo estaba haciendo en respuesta a una orden judicial.
El mismo menor de 15 años demorado durante la tarde salió en busca de dos personas con las que regresó al Destacamento y atacó a Sanguinetti.
El oficial recibió una puñalada en el costado del tórax, que estuvo a punto de perforarle el pulmón y varios puntazos en el rostro, el cuello y cráneo. Del interior de su bolsillo tomaron la llave con la que liberaron al que permanecía en el calabozo. Antes de retirarse, le descargaron varias patadas en la cabeza.
Cuando se dieron a la fuga fueron vistos por un vigilador de apellido Rabello, integrante de la Guardia Urbana, quien sospechó que algo había sucedido, por lo que ingresó al Destacamento donde encontró a Sanguinetti inconsciente y tendido en un charco de sangre.
Rabello junto al remisero de apellido Cano y el policía Claudio Bolotra (compañero y amigo de Sanguinetti que regresó a toda velocidad) lo trasladaron a la Unidad Sanitaria y desde allí al Hospital Marzetti, donde lo aguardaban varios médicos. En la madrugada del domingo fue trasladado por su ART a la Clínica Fitz Roy de Palermo.
A causa del incidente el titular del Destacamento, Ramón Bogado, fue desplazado del cargo. El Ministerio de Seguridad consideró que cometió un acto de negligencia al dejar a su subordinado sin protección. Sin embargo, teniendo en cuenta su buena trayectoria en la localidad, no fue sancionado. En su lugar asumió el subcomisario Daniel Ceferino Pérez.
La policía Bastoschielo, por su parte, fue trasladada al Destacamento Los Pozos.
DOS DETENIDOS Y UNO EN LIBERTAD
En un doble allanamiento realizado en Monte Grande la policía detuvo a Alejandro Noel Rodríguez, de 20 años, integrante de la horda que atacó a Sanguinetti. El joven quedó imputado en los delitos de Tentativa de Homicidio agravado por Alevosía, Resistencia a la Autoridad y Robo Calificado.
En un allanamiento posterior fue detenido un menor de 16 años que participó en el ataque. La justicia dispuso su internación en un centro especializado.
Al cierre de esta edición permanecía libre el menor de 15 años, organizador de todo el operativo para liberar a Ruda ó Díaz Gómez.
En el ámbito policial del distrito cayó con mucho disgusto la indecisión del titular del Fuero Juvenil, Dr. Juan Alberto Benavides, quien hasta el momento no firmó ninguna resolución contra el chico por su corta edad.
“Este pibe es un peligro. No sólo estuvo a punto de matar a un policía; es un riesgo para cualquier civil. La justicia debe tomar alguna medida con él”, comentó una fuente policial consultada por El Ciudadano.
Rodríguez y el mismo menor ya había sido detenido por Sanguinetti meses atrás, por el robo de un vehículo, lo que también explicaría la saña con la que fue atacado.
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