Un joven trabajador del volante al comando de un transporte público de pasajeros de la empresa “Patagonia Argentina” resultó víctima del violento accionar de tres alcoholizados y exaltados individuos.
Una explosión producto de un botellazo a un vidrio lateral del lado del conductor le dejó un corte de 7 centímetros de sutura y le provocó luego un desmayo y pérdida de control de la unidad que cargaba con varios pasajeros casi en el tramo final del recorrido de la línea 3 cerca de la terminal del barrio 30 de Octubre, hacia donde huyeron y residirían los agresores.
Pasajeros provocadores y “envalentonados”
“Es una barbaridad lo que han hecho, muchas veces critican a nuestros choferes, pero no saben a los peligros diarios a los que están expuestos, en este caso un pibe de conducta intachable que vino de Bs. As. y lleva 9 meses en la empresa donde también trabaja su hermano”. De esta manera se refería Gregorio Panasiuk, coordinador general de la empresa “Patagonia Argentina” para describir la situación que padeció entre las 21:30 y 22 horas Pablo Carmelino, quien la noche del sábado realizaba el recorrido de vuelta de la línea 3 en el interno 34 y se dirigía hacia la terminal de transportes del barrio 30 de Octubre.
Según refirió al chofer, se detuvo en una parada situada en Kennedy y Rivadavia cerca del Destacamento 1 de Bomberos voluntarios donde ascendieron tres individuos, uno de los cuales cargaba con una botella de cerveza que pretendía esconder entre sus ropas. Como no contaban con monedas ni boleto electrónico para abonar el pasaje quisieron pagarle con billetes en efectivo a lo que el trabajador intentó negarse, pero ante la insistencia de los “pasajeros” optó por aceptarlo.
Estos se fueron al fondo entre risotadas y alguno que otro grito que llamaron la atención de otros 10 o 12 pasajeros. Llegando a Kennedy en dirección a Congreso y a unas 6 o 7 cuadras de la terminal, los individuos que iban al fondo se fueron adelante y comenzaron a provocar al chofer, insultándolo y ahora exigiéndole les reintegrara el dinero por el que habían pagado el viaje. De pronto se detiene la marcha, se abre la puerta delantera y uno –posiblemente el que tenía la botella- desciende y empieza a caminar lentamente por adelante del colectivo, otro sujeto se queda en el estribo y el restante detrás del chofer provocando e insultando a otros pasajeros.
La situación se tornó por de más tensa por interminables minutos hasta que el chofer les pidió que por favor descendieran y lo dejaran terminar su recorrido. Hubo una primera explosión supuestamente provocada por el que había descendido arrojando la botella contra el vidrio lateral donde estaba el chofer que no recuerda bien si recibió el botellazo o fueron esquirlas de los vidrios, la cuestión es que tenía una herida cortante en la cabeza y cuando ya estaba por llegar a la avenida Chile perdió el conocimiento y la unidad termina chocando contra un poste de alumbrado público, aunque ningún otro pasajero resultó lesionado ya que la marcha del transporte público era muy lenta.
El joven chofer despertó tendido en el pasillo donde supuestamente lo arrastró algún pasajero y luego sería trasladado hacia una clínica privada donde le realizaron las curaciones respectivas y hasta le practicaron una tomografía computada para luego mandarlo en reposo a su domicilio.
Se le dio intervención a la Policía y de los agresores se sabe que corrieron en dirección al barrio 30 de Octubre pero a través de las cámaras de seguridad y con el testimonio de otros pasajeros, podrían identificarlos, según trascendió.
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