Hugo Robles tiene 53 años y es empleado jerárquico de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia. El domingo a la madrugada mientras descansaba en su vivienda de Kilómetro 5 fue atacado por dos delincuentes que ingresaron tras romper una ventana. Después de golpearle la cabeza contra una mesa y de patearlo en el suelo, lo ataron a una columna con cables y siguieron pegándole.
Los asaltantes rompieron el vidrio de una ventana contigua a la puerta principal, de donde tomaron la llave e ingresaron.
Robles intentó tomar uno de los dos teléfonos celulares que tenía en una mesa, pero los delincuentes no lo dejaron. Uno de ellos lo tomó e hizo estrellar su cabeza contra la punta de la mesa. Ya en el suelo, fue pateado varias veces en la cabeza.
Ayer, ya un poco más recuperado de los golpes, el empleado municipal contó a Diario Patagónico la madrugada de terror que vivió.
Señala que los delincuentes con una fuerza tremenda levantaban los sillones y los arrojaban contra él, que como podía se defendía. Dice que incluso tuvo que esquivar el puntazo de un arma blanca cuando se quiso parar. Parecían “re sacados”, relató.
Lo hicieron sentarse en el suelo junto a una columna de cemento que divide el living de la cocina y allí lo ataron con cables, y cintos. Después de ello, continuaron golpeándolo.
“Yo pensé que iban a matarme. Uno me tiró un puntazo y me tiré para atrás. Y ahí me entraron a apuñalar la cabeza, tengo dos puntos más, en la frente y otra acá (en la sien)”, contó.
Los delincuentes le exigían la llave de su auto y el dinero. Finalmente se alzaron con los dos teléfonos celulares, unos 1.800 pesos y las llaves del coche que estaban colgadas en la puerta junto a las de la casa.
Los asaltantes dejaron atado a Robles y se escaparon con su Volkswagen Gol rojo, dominio EXT 776.
El automóvil de vidrios comunes, tiene el espejo roto del lado del conductor y también le falta el frente del estéreo, comentó su dueño, quien espera que la policía lo encuentre lo antes posible.
UNA HORA PARA SOLTARSE
La víctima señaló que estuvo alrededor de una hora intentando soltarse de las ataduras hasta que lo logró de tanto morder los cables.
Cuando se liberó, caminó adolorido y ensangrentado hasta la casa de un amigo a unas cuadras del lugar. Allí lo auxilió una ambulancia y fue trasladado al Hospital Regional, del que agradece la atención recibida, “porque me atendieron al toque, tomografía computada, todo rápido. Se portaron muy bien”.
Robles vive solo, tiene 35 años de servicio en la Municipalidad en donde se desempeñó como director de Energía y Comunicaciones. Actualmente trabaja en el área de Servicios Públicos.
A partir de este robo teme por su vida e incluso piensa irse del lugar. “Antes Kilómetro 5 era tranquilo”, rememoró.
“No tenían necesidad de pegarme así, acá parece que te matan y después te llevan las cosas. Yo le decía ‘te doy todo, pero no me pegués más’”, aseguró.
A las 23 del sábado, dos horas antes que lo asaltaran, autores ignorados prendieron fuego un automóvil frente a la Escuela 111.
Robles cree que los delincuentes que lo asaltaron no son del barrio, aunque no alcanzó a verles las caras. “Los muchachos me conocen, los hinchas de Ferro. Pasa que a esa hora ¿quién va a ver algo’”, dijo.
Exclamó que en el barrio “no hay seguridad, para nada. Yo fui a la comisaría del 5, en donde hay un agente que anda en su auto particular, porque no tienen patrullero, ni nada. Si tuviesen patrullero te recorren a cada rato”.
De todas maneras, agradeció a la policía, “porque estuvieron al toque y al otro día me trajeron la denuncia porque yo así no podía ir. Los ladrones no me dejaron ni un peso, no tenía ni cómo moverme”, subrayó.
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