Violento allanamiento por un caso de secuestro extorsivo en la capital

Un grupo de elite de la Policía Federal ingresó a un domicilio del macrocentro, derribando la puerta y abriendo fuego contra dos perros pitbull.

Poco después de las 15 de ayer los vecinos del pasaje Eduardo Gauna fueron testigos de un veloz y eficaz procedimiento de la Policía Federal Argentina, que desplazó a un domicilio del macrocentro a un grupo de elite que ingresó, con anuencia de la Justicia Federal, al lugar. Luego de dar el alerta y ante la resistencia de sus ocupantes, derribaron la puerta de la vivienda abriendo fuego contra dos perros de pelea raza pitbull que salieron al encuentro de los uniformados.

"De película"; así describió un vecino las escenas que pudo observar.

La Policía Federal se desplazó al lugar luego de que en horas de la mañana Lilia Machado, con domicilio actual en la localidad norteña de Hipólito Yrigoyen, denunció que parte de la familia que habita el lugar allanado la tenían privada de su libertad y le ordenaban, bajo amenaza de asesinar a su marido que se hallaba en Hipólito Yrigoyen, que saliera a buscar noticias de unos 200.000 pesos que supuestamente iba a recibir la pareja de ancianos, tras una sentencia previsional.

Unos veinticinco efectivos, entre civiles y uniformados, al mando del delegado regional de la Policía Federal, comisario Fernando Chaín, en menos de dos minutos redujeron a los ocupantes de la vivienda, previamente dar muerte a uno de los perros que intentó atacar a la fuerza federal. Luego, peritos de delitos complejos recopilaron toda la información disponible en la vivienda mientras en los alrededores el vecindario aportaba las mil y una hipótesis sobre el tema.

Poco después, el comisario Chaín dijo escuetamente a la prensa que se trataba de un procedimiento ordenado por el juez federal Leonardo Bavio para resguardar la integridad física de dos personas mayores, supuestas víctimas de uno de los delitos más gravosos del Código Penal argentino, como lo es el secuestro extorsivo.

Durante varias horas el personal policial trabajó en el interior del domicilio perteneciente a un oficial retirado de la Policía de la Provincia, cuya filiación fue reservada por el secreto de sumario imperante durante todo el procedimiento.

Finalmente, el juez federal dio la orden del retiro de la fuerza y la notificación oficial a los propietarios de ponerse a disposición de la Justicia cuando ésta lo requiera y el inicio de una causa por el delito antes mencionado. No hubo información de la fuerza acerca del secuestro de pruebas, aunque visiblemente de la casa de los acusados fueron retiradas varias cajas y soportes electrónicos.

Cuando la fuerza abandonaba el lugar, los propietarios de la vivienda, ofuscados, insultaron y amenazaron al personal de la Policía Federal, que se retiró incólume ante las violentas provocaciones. "La causa está en marcha", se oyó decir a uno de los voceros de la fuerza.

Lo que dice la leyEl secuestro es un delito que atenta contra la libertad física de las personas, y consiste en retener a alguien en contra de su voluntad. El artículo 142 bis del Código Penal agrava las penas, de 5 a 15 años de prisión, en caso de secuestro extorsivo, o sea cuando la retención física de la persona es para que haga algo, él mismo, o un tercero, o que no le permitan hacer algo o lo obliguen a tolerar algo contra su voluntad. La segunda parte de este artículo prevé penas más graves (10 a 25 años) en los casos siguientes: si la víctima es un menor o mayor de 70; si se trata de pariente próximo; si es discapacitada; cuando de la comisión del delito participaran tres personas o más y cuando quien lo comete pertenezca o haya pertenecido a fuerzas de seguridad.Un perro pitbull atacó y murió baleadoLa espectacularidad del procedimiento no tuvo desperdicio. En la casa allanada se encontraban en la sala principal dos perros de la raza pitbull de gran porte. Al derribar el acceso, los uniformados intentaron ingresar al domicilio por sorpresa pero fueron atacados ferozmente por un perro de pelea. Una ráfaga de ametralladora, otros vecinos hablan de tres disparos consecutivos, pusieron fin a la vida del guardián, mientras el otro pitbull huyó hacia los fondos del domicilio.

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